Unas plantas carnívoras han evolucionado para convertirse en refugio e inodoro de los murciélagos en una relación simbiótica mutualista. Foto Las plantas carnívoras son fascinantes. Como viven en suelo pobres en determinados elementos se las han arreglado para tomar esos elementos de los insectos y pequeños animales que caen en sus trampas.
Ulmar Grafe y sus colaboradores inspeccionaron 400 de estas plantas y encontraron en ellas 32 de estos murciélagos (Kerivoula hardwickii hardwickii), animales de menos de 4 cm de tamaño. Equiparon a 17 de estos murciélagos con radiotransmisores para así estudiar sus hábitos. Descubrieron que todos ellos dormían siempre en los jarros de esta nepentes.
Además, descubrieron que el 33.8% del nitrógeno foliar de la planta
procede de las heces de los murciélagos, un porcentaje de nitrógeno
muy superior que otras plantas de la misma especie que no tienen
inquilino.
La planta atrae a los murciélagos para que se cobijen en sus jarros
a salvo de los elementos y depredadores, y éstos depositan sus
excrementos en ellos además de atrapar algún que otro insecto
parásito del mamífero. Las dos especies se benefician una de la
otra. Esta simbiosis mutualista entre una planta y un mamífero, que
es más dependiente de la primera que del segundo y no al revés, es
la primera en ser encontrada entre plantas carnívoras y
murciélagos. Sin embargo, otros murciélagos de la misma especie no
tienen por qué refugiarse en los jarros de esta especie o en
cualquier otra nepentes.
Los murciélagos también pueden alojarse en otras especies bastante
menos apropiadas (N. bicalcarata y N.
ampullaria), por tanto este sistema de plantas y murciélagos
es un buen modelo, según los autores, para estudiar relaciones
mutualistas y de explotación.
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