Enfrentadas a la amenaza de la pérdida de hábitat y al cambio climático, miles de raras especies de plantas con flores pueden terminar extintas a lo largo de todo el mundo incluso antes de que sean descubiertas. Esto es al menos lo que se describe en un artículo publicado en Proceedings of the Royal Society B por un grupo de investigadores británicos y norteamericanos.
Para terminar y compensar la fría descripción anterior, sólo recordar que cada especie es irrepetible por siempre y para siempre, y que la extinción es definitiva. Cada especie que desaparece es irrecuperable. Una especie no solamente es una fuente de conocimiento científico, ya que puede que quizás guarde la respuesta a algunas de las preguntas que el ser humano se plantea, sino que además puede contener la cura para alguna enfermedad. Cada especie es una carta en el castillo naipes del ecosistema. Jugar a ir quitando cartas y esperar que el castillo no se derrumbe (llevándonos a nosotros con él) es de ilusos egoístas.
Por desgracia, el ser humano aún no ha desarrollado una moral
universal hacia otras especies diferentes a la suya. Creemos que
somos dueños del planeta, cuando en realidad sólo somos parte de
él. Una sociedad putrefacta, una psicología egoísta y una
personalidad acomplejada están produciendo un sistema económico en
crecimiento exponencial, algo que está llevando a la explotación
máxima de todo lo que nos rodea (incluyendo las propias
personas).
Una riqueza biológica almacenada durante millones de años se
perderá para siempre en sólo unas décadas. El resultado será la
perdida irremediable de belleza y el empobrecimiento económico,
moral e intelectual de una especie humana tan numerosa que merece
su propia extinción.
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Oh, yo que pensaba que este blog era un diario de noticias sobre ciencia y tecnología y no un panfleto reivindicativo de tercera categoría.