El agua constituye un alto porcentaje de nuestros cuerpos o el de casi cualquier otro ser vivo conocido. Sin agua la vida no es posible. La molécula de agua es especial. De entrada es una molécula polar, así que puede disolver gran diversidad de sustancias y sales minerales. Tiene además un margen de 100 grados centígrados en los que puede mantenerse liquida a presión normal. Lo más maravillo e increíble es que cuando se congela se dilata y el hielo que forma flota sobre el agua líquida. Esta última característica permite proteger de la congelación al resto del agua.
Ahora por primera vez se han detectado grandes nubes de vapor de agua en un sistema solar en formación. Esa agua se condensará en cometas que más tarde quizás den lugar a océanos sobre planetas.
En concreto se ha encontrado vapor de agua alrededor de la estrella
TW Hydra, que se encuentra a 176 años luz de nosotros en la
constelación homónima. TW Hydra y el material que la rodea
constituye el sistema solar en formación más cercano a
nosotros.
Ted Bergin, de la Universidad de Michigan, y sus colaboradores
publican en Science el hallazgo. La huella de ese vapor de agua se
encontró gracias a un instrumento de infrarrojo lejano (HIFI) del
telescopio Herchel.
Este hallazgo nos dice que los materiales necesarios para la vida
se encuentran presentes antes de que incluso se formen los
planetas. Esto es algo que se sospechaba, pero hasta el momento no
había pruebas directas al respecto. Ahora se ha podido ver
directamente.
Anteriormente se había detectado vapor de agua en discos
protoplanetarios cercanos a la estrella, pero no había pruebas de
la existencia de vastas cantidades de vapor de agua en las regiones
más alejadas de la estrella, que es donde se forman los cometas.
Cuanta más agua haya disponible en los discos para la formación de
cometas hay mayores posibilidades de que esa agua llegue a los
planetas interiores gracias a impactos cometarios.
Este proceso que se está observando ahora en TW Hydra probablemente
es similar al que tuvo lugar en nuestro sistema solar antes de que
se formara. El vapor de agua se condensa en motas de polvo y los
granos de hielo que se forman terminan generando cometas (y
planetesimales) por agregación.
La estrella TW Hydra emite radiación altamente energética que
interacciona con el hielo de los granos que forman parte del disco.
Entonces el vapor de agua resultante se excita y reemite la energía
recibida en forma de radiación infrarroja que puede analizarse a
través de la toma de un espectro. Precisamente en los espectros
tomados de este objeto astronómico los investigadores han
encontrado las pruebas de grandes cantidades de vapor de agua.
Las moléculas de vapor de agua se presentan en dos formas la
"orto" y la "para" dependiendo de la
disposición de los spines de los átomos de hidrógeno que contiene.
Midiendo la proporción entre estos estados se puede determinar las
temperaturas en las que se forma el agua. En este caso han
determinado que se trata de vapor frío de agua.
Por otro lado, el telescopio espacial Spitzer ha detectado precisamente la segunda fase de la que hemos hablado aquí, aquella en la que los cometas caen sobre los mundos recién formados. Este evento recuerda el episodio ocurrido hace miles de millones de años en nuestro sistema solar conocido como el bombardeo pesado tardío, que es el que se supone que trajo agua a la Tierra y que permitió que surgiera la vida en ella, tanto por el agua que trajo, como por otros compuestos. Durante ese evento muchos cometas caían sobre los planetas y dejaron pruebas de él en la superficie de nuestra Luna y otras lunas que carecen de erosión suficiente como para borrarlas. Estos impactos produjeron grandes cantidades de polvo.
Con el Spitzer se ha observado la estrella Eta Corvi y se han
encontrado pruebas de la existencia de grandes cantidades de polvo
procedentes de este tipo de colisiones con cometas gigantes. El
polvo se sitúa además lo suficientemente cerca de la estrella como
para sospechar la existencia de planetas de tipo terráqueo en esa
región. Esto sugiere que algo parecido a la Tierra puede estar
allí. El sistema tiene sólo mil millones de años de edad que es
justo la edad a la que se supone que suceden este tipo de eventos y
que es la misma a la que se dio en el Sistema Solar.
El hallazgo ha sido publicado en Astrophysical Journal por Carey
Lisse y colaboradores.
Los espectros tomados han permitido conocer la composición del
polvo en cuestión y que básicamente consiste en agua, material
rocoso y compuestos de carbono. Esta composición es también
consistente con un episodio de bombardeo cometario.
Además la composición analizada coincide con la composición del
meteorito Almahata Sitta caído en Sudan en 2008 y esta similitud
implica que Eta Corvi tuvo probablemente un lugar de nacimiento
común con nuestro sistema solar.
Un segundo anillo de polvo más masivo en el borde del sistema de
Eta Corvi parece ser la reserva de cuerpos cometarios. Este anillo
se encuentra a 150 unidades astronómicas de la estrella y fue
descubierto en 2005. Su situación y composición concuerda con
nuestro cinturón de Kuiper, que es la fuente de los cometas de
periodo corto y el lugar en donde se pueden encontrar los restos de
los cuerpos iguales a los que formaron los planetas en el remoto
pasado. Es la escombrera de nuestro sistema solar. Se ha sugerido
que el meteorito Almahata Sitta probablemente proceda de esa
región.
Se cree que hace 4000 millones de años el cinturón de Kuiper fue
alterado por la migración de los planetas gigantes Júpiter y
Saturno. Esta interacción lazó muchos de los cuerpos que había allí
hacia el espacio interestelar y otros hacia el sistema solar
interior (sólo 600 millones de años después de su formación)
produciendo el bombardeo ya mencionado, que duró 200 millones de
años.
Un estudio reciente sobre el cometa Hartley 2 ha resuelto por fin
el problema de la composiciones isotópica del agua terrestre y la
de los cometas, encontrando que la mayor parte del agua terrestre
procede de los cometas de periodo corto, es decir del cinturón de
Kuiper. Algunos astrobiólogos creen que además los cometas trajeron
las sustancias orgánicas necesarias para la creación de la vida, ya
que ésta apareció justo después del gran bombardeo cometario.
Cada vez conocemos mejor el origen de nuestro sistema solar y, por lo tanto, el origen de nosotros mismos. Es un proceso largo, meticuloso y que requiere una gran inversión de esfuerzo y dinero, pero es maravilloso ver cómo las piezas van encajando casi a la perfección, algo que sólo el método científico puede proporcionarnos.
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