Los análisis de los datos tomados por el satélite WMAP de la NASA han revelado que el universo a gran escala (toda la superficie que puede ser observada) tiene una excentricidad del 1%, lo que sugiere que no es esférico sino elipsoidal. Aunque se trata de una excentricidad muy baja, el descubrimiento constituye una aparente demostración de lo que ya adelantara Keppler con la primera de sus leyes: los planetas orbitan alrededor del Sol en órbitas elípticas, no circulares. Por Yaiza Martínez de Tendencias Científicas.
l satélite Wilkinson Microwave
Anisotropy Probe (WMAP) de la NASA, que fue lanzado al espacio en
junio de 2001, está destinado a surcar el cielo para medir la
temperatura del calor de las radiaciones del Big Bang presentes en
el cosmos.
Su objetivo es definir las minúsculas variaciones de la llamada
"radiación de fondo de microondas", una forma de
radiación electromagnética que llena el universo por completo, y
que es considerada la principal evidencia del modelo cosmológico
del Big Bang.
Los datos de este satélite han servido ya para conocer datos
esenciales, como la edad del universo desde el Big Bang (13.7 mil
millones de años), el tiempo que hace que se formaron los primeros
átomos (380.000 años después del Big Bang), y las fracciones de
energía disponible en la forma de materia ordinaria, materia oscura
y energía oscura.
Ahora, una nueva estimación teórica de dichos datos sugiere además
que el universo, o al menos la parte que puede ser observada, no es
una esfera simétrica, sino más bien una elipse.
Las diversas partes del cielo
Los resultados de las mediciones del WMAP han permitido conocer la
forma en que las distintas partes del cielo forman el mapa global
de microondas cósmicas. Se ha descubierto que las porciones
angulares del cielo -medidas en grados- que son más pequeñas que un
grado, de varios grados, e incluso de decenas de grados, aportan la
radiación de microondas a niveles esperados.
Sin embargo, en la mayor escala posible de cielo, aquella del orden
de la totalidad del cielo (conocida con el término técnico de
"momento cuadrupolar"), la radiación parece estar
representada a la baja, en un fenómeno que los investigadores han
denominado "anomalía cuadrupolar".
Esta anomalía se explicaría, según los científicos Leonardo
Campanelli, de la Universidad de Ferrara, y sus colegas de la
Universidad de Bari, Paolo Cea y Luigi Tudesco, porque la
superficie desde la que las microondas cósmicas son enviadas hacia
la Tierra es una elipse, en lugar de una esfera.
Anomalía explicada
Si esa superficie, denominada última superficie de dispersión
porque corresponde al lugar donde fueron emitidos los fotones del
fondo de radiación cósmica de microondas hace unos 14 mil millones
de años, fuera elíptica, se explicaría la anomalía cuadropolar. Sus
capas, en lugar de ser perfectamente esféricas (como un balón de
fútbol), poseen una excentricidad del 1%, como un elipsoide (o un
balón de rugby).
Esta es la primera vez que se utilizan los datos del WMAP para
sugerir un universo no esférico. A lo largo de la historia de la
astronomía, ya se propuso de manera análoga que en el universo se
pueden encontrar elementos de forma elíptica. El primero que lo
hizo fue Johannes Kepler en la primera de sus leyes sobre el
movimiento de los planetas, que establece que los planetas se
mueven alrededor del Sol en órbitas con forma de elipse, en lugar
de circunferencias.
Esta hipótesis resultó tan revolucionaria en su tiempo como el
heliocentrismo del modelo de Copérnico, y ayudó a Newton y a otros
a llegar a la idea de la ley de la inversa del cuadrado (que se
refiere a algunos fenómenos físicos cuya intensidad disminuye con
el cuadrado de la distancia al centro donde se originan) para la
atracción gravitacional.
¿Pero que podría ocasionar que el universo como un todo fuera
elíptico? Campanelli, Cea y Tudesco señalan que un campo magnético
uniforme extendido por el cosmos, o un defecto en el tejido
espacio-temporal, podrían llevar a una excentricidad de no-cero, es
decir, en este caso del 1%, lo que convierte el espacio en una
elipse.
Aunque se trata de una excentricidad muy baja (lo del balón de
rugby resulta muy exagerado), Campanelli, Cea y Tudesco consideran
que es suficiente para hacer concordar su modelo con los datos
experimentales de la sonda. Los resultados de su investigación han
aparecido en la revista Physical Review Letters. La versión
completa puede consultarse en Arxiv.
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NUESTRO cerebro no admite que algo no tenga limites. No se si algun día llegaremos a comprender el cosmos, se dice que no, ¿alguien dice que si?