Reportaje sobre las distintas teorías e hipótesis propuestas acerca del multiverso y el principio antrópico.
a cantidad de cosas que podemos imaginar es muy superior a las
cosas que realmente existen. No solamente podemos concebir animales
mitológicos como el unicornio, cuyo cuerno es mágico, sino mundos
paralelos o incluso universos alternativos. Podemos imaginar estos
universos e incluso imaginar para ellos sus propias leyes de la
Física que sólo se aplicarían en esos otros universos.
Si se pueden concebir toda una serie de universos exóticos,
entonces surge la gran pregunta: ¿por qué el Universo, nuestro
universo, es como es?, ¿por qué la carga del electrón es la que
es?, ¿por qué la velocidad de la luz vale lo que vale?, ¿por qué el
protón pesa lo que pesa?
Nuestro universo depende de esta serie de parámetros y de muchos
otros. La nucleosíntesis primordial, la formación de estrellas, la
evolución de las galaxias, la aparición de la química compleja o de
la misma vida dependen del valor de esos parámetros.
En general, el valor de muchos de esos parámetros no se puede
deducir a partir de otros o, por lo menos, no sabemos cómo.
Deseamos, eso sí, que la Física, conocida o por conocer, se
desprenda elegantemente de principios fundamentales, que no haga
falta que nosotros introduzcamos desde fuera valores ad hoc o
parámetros medidos, sino que los valores de éstos sean los que son
porque no les queda más remedio que ser así debido a algo más
fundamental. De otro modo no hacemos mucha Física Teórica, sino
física descriptiva. Pero la situación actual es que simplemente
debemos de creer, por ejemplo, que la carga o masa del electrón es
la que es y ya está.
Pero es justo aquí donde tenemos el problema. La vida, tal y como
la conocemos es muy sensible a cambios en estos parámetros
fundamentales. Si cambiamos la masa del protón, aunque sea sólo un
poquito, las reacciones nucleares de fusión conocidas no se pueden
dar, no hay elementos, no hay química y no hay vida.
Encima el principio copernicano nos dice que no debemos de
considerarnos especiales, y especiales en este caso significa,
prácticamente, constituir un auténtico milagro, una posibilidad
remota entre todas las posibles combinaciones que darían lugar casi
siempre a un universo estéril. Aunque una solución al dilema es no
dar una importancia especial a la presencia de vida.
En este punto, uno puede introducir argumentos metafísicos para
salvar el escollo, o puede sugerir que, en realidad, lo que hay es
un multiverso compuesto por una infinidad de universos. La inmensa
mayoría estarían deshabitados y unos pocos permitirían la
existencia de vida (como hay muchos esto es siempre posible aunque
sea con una probabilidad remota). Nosotros estamos aquí porque la
sintonía fina de esos parámetros ha hecho que la vida sea posible.
Esta sería una solución antrópica al problema.
Como vemos, el principio antrópico se puede utilizar para explicar
por qué las leyes de la Física son las que son. Según este
argumento, si fueran diferentes no habría aquí nadie para planearse
preguntas. Pero el principio antrópico es un argumento claramente
circular que no explica nada.
Cuando nos ponemos a elucubrar sobre otros universos tenemos un
problema epistemológico fundamental, y es que no podemos hacer
ciencia sobre ellos. Por definición no podemos entrar en contacto
con ellos, hacer medidas, experimentos y comprobar su Física. Es
decir, no podemos aplicar el método científico. Si el lector
sostiene que hay un universo compuesto por gominolas no habrá nadie
que le pueda rebatir científicamente la teoría.
Esta solución es la favorita de los teóricos de cuerdas, pues ellos
tienen un problema inmenso en su modelo, ya que propone la
existencia de una cantidad tremenda de estados de vacío distintos,
y una solución a ese problema consiste en colocar cada uno de ellos
en un universo diferente.
Pero, ¿realmente es la vida tan sensible a esos pequeños cambios
en los parámetros del Universo? Resulta que, según estudios
recientes, no necesariamente es así. El desastre ocurre cuando
cambiamos uno de los parámetros pero dejamos los demás tal
cual.
Alejandro Jenkins y Gilad Pérez exponen, para ilustrar esto, una
analogía en un artículo recientemente publicado en Scientific
American. Si tenemos un automóvil que sólo se mueva en latitud sin
poderse mover en longitud lo más normal es que tengamos un
accidente a no ser que nos movamos en una cuadrícula perfecta. Si
nos podemos mover tanto en latitud como en longitud tendremos
suficiente libertad como para evitar el desastre.
Estos físicos han investigado la Física de universos alternativos
con diferentes conjuntos de leyes físicas.
Universo sin fuerza débil
Pérez y sus colaboradores imaginaron cómo sería un universo sin
fuerza nuclear débil. Hay posibilidades peores que eliminar esta
fuerza. Sin fuerza nuclear fuerte no podemos mantener a los quarks
unidos o formar núcleos atómicos; sin electromagnetismo no tenemos
ni luz, ni átomos ni química; y sin gravedad no tenemos estrellas,
galaxias o planetas.
A primera vista uno pensaría que en un universo sin fuerza nuclear
débil el desastre también estaría garantizado, pues esta fuerza
permite la transformación de protones en neutrones (con emisión de
neutrinos) y, por tanto, la creación de los elementos tal y como
los conocemos. Incluso la nucleosíntesis primordial depende de la
fuerza nuclear débil y no se produciría hidrógeno o helio, que
constituyen el combustible termonuclear de las estrellas. Además,
en el interior del Sol cuatro protones se transforman en un núcleo
de helio que tiene dos neutrones en su núcleo, produciéndose
energía en el proceso. Sería similar con el resto de los elementos
hasta el hierro. Sin esta fuerza no habría nada de esa
nucleosíntesis.
Sin embargo, el equipo de Pérez descubrió que sí es posible un
universo habitable sin fuerza nuclear débil. Para ello habría que
compensar esta carencia con un mecanismo que permitiera la
obtención de los elementos. Tal mecanismo sería una mayor presencia
de antimateria en el universo primitivo. De este modo se crearía
más deuterio (isótopo pesado del hidrógeno con un protón y un
neutrón) en lugar de hidrógeno elemental.
Este isótopo junto al hidrógeno normal permitiría reacciones de
fusión que produjeran helio 3 (cuyo núcleo tiene dos protones y un
neutrón) en el interior de las estrellas, estrella que serían más
débiles y frías que las que conocemos, pero que crearían elementos
más pesados que darían lugar a planetas. Planetas que tendrían que
orbitar más cerca de sus estrellas (un equivalente a la Tierra
tendría que orbitar seis veces más cerca) si quisiéramos hallar
agua líquida sobre su superficie. Además, la longevidad de estas
estrellas sería lo suficientemente larga como para permitir la
evolución de vida.
En ese universo no habría supernovas de tipo II, pues no habría
manera de obtener el fogonazo de neutrinos necesario para su
explosión, pero sí habría supernovas de tipo I para esparcir nuevos
elementos en el espacio. La tabla periódica de los elementos
estaría restringida hasta llegar al hierro, pero aunque no habría
elementos más pesados, éstos no son necesarios para la vida tal y
como la conocemos.
Pero la ausencia de elementos pesados (algunos radiactivos como el
uranio y el torio) sí tendría implicaciones en la tectónica de
placas, Sin radiactividad no habría fuente de calor interna en los
planetas de tipo terrestre que se prolongara en el tiempo y no
habría tectónica.
Parece que la fuerza nuclear débil no es necesaria, pero entonces
nos podemos plantear por qué está presente en nuestro universo. Lo
más normal es que no lo tuvieran o ésta fuera tan débil que
virtualmente no existiera, situación que incluso parece encajar
mejor en un modelo estándar de partículas "mejorado".
Universo sigma menos
Pero la intensidad de la fuerza nuclear no es el único parámetro
con el que jugar en el modelo estándar de partículas. En 2008 el
grupo de Jenkins estudió una posibilidad más exótica si cabe. Si
cambiamos lo suficiente la intensidad de interacción entre los
quarks o cambiamos sus masas no se pueden obtener núcleos de
carbono estables (u otros núcleos) que permitan la vida. Pero si
cambiamos ambos a la vez se obtienen combinaciones que sí dan lugar
a universos con vida.
Si, por ejemplo se ajustan las masas de los quarks up y down para
que el protón sea más pesado que el neutrón (y no al revés como en
realidad sucede), la nucleosíntesis primordial produce
principalmente deuterio y tritio (que en este caso sería estable y
no radiactivo) y a partir de ellos el resto de los elementos
gracias a la fusión nuclear dentro de las estrellas.
También habría planetas, algunos de ellos con agua líquida que
permitiría la existencia de vida. Aunque esa agua sería agua pesada
la química sería muy parecida.
También se puede imagina un universo en el que el quark extraño es
más ligero, mientras que el quark down es más pesado. En este mundo
tendríamos protones y partículas Σ- para formar núcleos atómicos.
Aunque es un universo radicalmente distinto al nuestro, es posible
la existencia y generación de elementos con una química que permita
la aparición de vida. Sin embargo, si las masas de estos tres
quarks son muy similares tal cosa no parece posible y obtenemos un
universo letal para la vida.
Problema con la constante cosmológica
Por desgracia, este tipo de ideas no parecen funcionar para el caso de la constante cosmológica. Ésta depende de la energía del vacío que, según la Mecánica Cuántica, es muy alta. Es tan alta que el Universo se habría expandido a un ritmo tan endiablado que no se habrían formado estrellas o galaxias. Parece que hay algún mecanismo que compensa esa energía con un precisión tan alta (hasta la cifra decimal número 100) como para que el resultado final sea una constante cosmológica prácticamente nula (no exactamente cero si consideramos que la energía oscura es lo que queda de esa energía del vacío). Estos investigadores no han logrado encontrar un cambio en otro parámetro que pueda compensar variaciones en éste.
Así que al final puede que sea necesaria la idea de una multitud
de universos que forman parte de un multiverso. La inflación
cósmica que se dio al principio del Big Bang parece sugerirlo. Se
cree que nuestro universo surgió de una pequeña región de falso
vacío que se expandió muy rápidamente (la inflación cósmica), luego
ha estado expandiéndose mucho más lentamente. Nosotros sólo vemos
una parte de ese enorme universo: el universo visible o la burbuja
de Hubble (Hubble bubble). Esto se debe a la velocidad finita de la
luz.
Pero otras regiones de ese falso vacío también pueden haber
experimentado esa inflación cósmica. Estas regiones deben de haber
dado lugar a otros "bolsillos" que generen otros
universos igualmente gigantescos con sus propias leyes de la
Física. El espacio entre bolsillos se expandiría a tal velocidad
que el contacto entre estos universos sería imposible.
Así que estaríamos de nuevo ante una situación para la cual podemos
proponer el principio antrópico.
Selección darwiniana de universos
No tan rápido. Lee Smolin diseñó hace tiempo un sistema para
crear universos propicios para la vida de manera
"natural". Para ello utilizó argumentos prestados de la
teoría darwiniana y así eliminar diseñadores o casualidades tan
tremendas que violen el principio copernicano.
De entre todos esos universos que hemos mencionado antes los habría
que permitirían la formación estelar y otros no. Aquellos que
dieran lugar estrellas y, por tanto, a agujeros negros, podrían
crear universos bebé a partir de la singularidad de su interior
(sistema propuestos por otros teóricos como Hawkin para crear
universos "hijos"). Estos universos bebés sufrirían a su
vez inflación y así sucesivamente en un proceso multigeneracional
de producción de nuevos universos. Cada universo tendría su propio
conjunto de leyes físicas (sus propias mutaciones), pero habría una
selección de universos entre aquellos con facilidad para
reproducirse. Los universos incapaces de generar evolución estelar
morirían sin descendencia. Los universos que mejor se reproducirían
serían entonces, por definición, aquellos que tienen las leyes
físicas más adecuadas para la formación de estrellas, y por tanto
de seres vivos. Nuestro universo es como es, según esta idea,
porque es el resultado de un proceso de selección.
Principio entrópico
La hipótesis de Smolin no es la única que la fértil imaginación
de los físicos teórica ha generado para resolver el problema de por
qué nuestro universo es como es. Este mismo mes, Raphael Bousso y
Roni Harnik (de la universidad de Berkeley y Stanford
respectivamente) cuelgan en arXiv un artículo al respecto.
Según ellos algunas propiedades del Universo se pueden obtener o
derivar a partir de la idea de complejidad. Quizás la búsqueda de
combinaciones de parámetros que den lugar a elementos, que a su vez
den lugar a una química orgánica rica que de lugar a la vida, esté
influyendo demasiado en nuestro modo de estudiar este problema.
Bajo su punto de vista el aumento de entropía en cualquier parte
del Universo es una consecuencia de la complejidad que hay allí y
un argumento mejor que la presencia de vida basada en
"unidades de carbono conscientes".
Mediante el uso de este argumento de aumento de la entropía Bousso
y Harnik logran obtener las propiedades de un universo promedio en
el cual la complejidad aumenta hasta que alcanza un nivel en el que
hay vida y testigos que lo observan.
Según sus razonamientos y deducciones es posible llegar a una serie
de predicciones: unos observadores arbitrarios se encuentran a sí
mismos en un universo plano, éste universo está dominado por el
vacío y rodeado por un baño de cuantos relativistas que no sería ni
muy diluido ni muy concentrado y que aparentaría ser un fondo
térmico. Además, las longitudes de onda características de esos
cuantos son del orden de la raíz cuarta de la energía del
vacío.
Como podemos ver se parece mucho a nuestro propio universo. Éste es
plano, está dominado por el vacío y sus procesos de producción de
entropía han generado recientemente un baño de radiación: la
radiación infrarroja emitida por polvo galáctico calentado por las
estrellas. Esta radiación está marginalmente diluida, es
relativista y tiene una longitud de onda del orden de 100
micras.
Hay que hacer notar que es impresionante que tales predicciones se
puedan deducir de un principio general tan simple. Aunque no está
claro si se puede llevar esta hipótesis mucho más allá.
Tampoco nos libramos del razonamiento circular del principio
antrópico, pues podemos pensar que el Universo es como es porque si
fuera diferente la complejidad necesaria para observarlo no estaría
presente.
¿Habría que reemplazar el principio antrópico por el principio
entrópico? La idea es como mínimo atractiva dado lo poderosa que
parece ser, y quizás termine por aceptarse aunque no tenga mucha
utilidad. Si al menos se carga el principio antrópico para
sustituirlo por otro habrá merecido la pena, aunque sea a costa de
sustituirlo por algo demasiado parecido.
Aunque da igual lo que podamos justificar, pues podemos imaginar
infinitos universos: con y sin entropía, sin relatividad, no
causales, no cuánticos, sin inercia, con varias dimensiones de
tiempo, llenos de gominolas… Al final siempre habrá algo que no
podamos explicar del Universo, sobre su origen o sobre la manera
que tiene de ser. Ni siquiera la invención de una Prefísica
generadora de todas las Físicas posibles sería suficiente y ni
siquiera se podría demostrar científicamente.
Pero todo esto no son sino entretenimientos de unos seres que
representan al Universo pensándose a sí mismo, como usted, querido
lector.
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Y... como tú, querido escritor...
Por otro lado las ideas son universos "autoconstituidos"... Imagine Usted un universo... No está usted creándolo ahora mismo. Sí, así es, es tan "antrópico" como "entrópico"... Emocionante no crees?