Si se vuela de América a Europa se puede comprobar como el cambio
horario altera nuestras vidas. En el viejo continente no
encontraremos la hora de irnos a la cama y levantarse por la mañana
será algo más o menos espantoso. Es un buen sistema para ir de
fiesta o disfrutar del ocio nocturno, pero no para trabajar. Volar
de Europa a América tiene mejores ventajas a la hora de trabajar y
para levantarse temprano, pero estaremos medio dormidos por la
tarde.
n grupo internacional ha encontrado que el coral y los humanos
comparten los mismos genes que controlan el ciclo circadiano. Los
corales se encuentran entre los animales más antiguos conocidos y
estaban aquí antes de que surgieran los animales complejos. Los
fósiles de estos animales nos han contado, por ejemplo, que la
duración de los días en el pasado era más corta y que la Luna
estaba más cerca.
Este atributo compartido entre corales y humanos de tener ritmos
circadianos para controlar las funciones corporales en función de
si es de día o de noche se debe a que comparten los mismos genes
responsables de esta característica.
En el caso de los corales estos ritmos circadianos dictan los
ciclos de alimentación y reproducción, así como la relación con las
algas simbióticas que contienen.
Para este estudio se tomaron muestras cada cuatro horas en
condiciones de iluminación, penumbra y oscuridad en la especie
Acropora millepora. Además del trabajo de campo se realizó
trabajo de laboratorio en el que se desarrolló un modelo de coral
para el análisis molecular.
Según David Miller, de la Universidad James Cook, la habilidad de
los corales de saber la hora que es está preestablecida en estos
animales. Los corales fabrican automáticamente proteínas de
'respuesta de emergencia' conocidas como caperones, que son
moléculas que limpian el daño que los corales sufren cada día
cuando las algas llevan a cabo la fotosíntesis. "Es algo que
han aprendido a hacer automáticamente, probablemente porque fue
cuestión de vida o muerte", dice Miller.
Este equipo de investigadores encontró que durante las horas de
oscuridad las algas roban oxígeno al coral para así sobrevivir
hasta que se haga de día. Para evitar la asfixia en ese tiempo, el
coral responde fabricando más enzimas que ayuden a los músculos a
soportar la falta de oxígeno.
Ove Hoegh-Guldberg, de la Universidad de Queensland, dice que este
estudio expone un modelo novedoso sobre la complejidad que tiene
lugar durante la simbiosis. "Como en un matrimonio, la
simbiosis demanda que una de las partes frecuentemente haga grandes
cambios para poder acomodar a la otra parte", añade. Según él,
este descubrimiento ayudará a la comprensión de cómo funcionan
otras parejas simbióticas.
Pero si esta semejanza de los humanos con los corales parece
sorprendente más nos parecerá la que exhibe el moho. El moho, un
hongo muy simple, es un organismos que también tiene un ciclo
circadiano. En este caso el estudio se ha realizado sobre el moho
del pan (Neurospora crassa).
En una serie de experimentos se exploró la respuesta de este hongo
a la luz y a la oscuridad, y se analizó su reacción a diferentes
sustancias, a la presencia de alimento y a la temperatura.
Según Ingunn W. Jolma el hongo puede proporcionar pistas sobre cómo
organismos más complejos, como los humanos, responden a los cambios
en el ciclo circadiano. "Es un hecho fascinante que muchos de
los principios diurnos son compartidos por humanos y hongos",
añade.
Cada 24 horas Neurospora crassa produce una nueva
generación de esporas, pues el moho está bajo un ciclo circadiano
de 24 horas controlado por sus genes. Este ciclo se mantienen
incluso cuando el hongo es mantenido en la oscuridad permanente de
un laboratorio, pero el moho ajustará el ciclo a un periodo de 22
horas al cabo de un tiempo.
En las pruebas de laboratorio los investigadores alteraron la
exposición del hongo a distintos periodos de luz y oscuridad,
comprobando que se adaptaba a los nuevos patrones, aunque
necesitaba un periodo de adaptación. Es decir, sufría una especie
de "jet lag".
Los problemas asociados al cambio horario denominado bajo el
término ingles jet lag se deben a un cambio de fase. Si el hongo es
transferido a una "zona horaria" diferente se adaptará a
su nuevo ambiente, pero, como en los humanos, el proceso necesitará
de un tiempo y sufrirá un poco de estrés. Según Jolma, lo
interesante del reloj interno del hongo es que el moho adaptará
procesos celulares cruciales a su nuevo ambiente.
Neurospora crassa se originó en los trópicos, pero tiene
parientes evolutivos por todas partes. Algunos de éstos crecen en
el queso si se mantiene durante demasiado tiempo en el frigorífico.
Como el genoma de Neurospora crassa ha sido secuenciado
totalmente y no es perjudicial para la salud puede ser utilizado
con facilidad en investigación sobre ciclos circadianos.
En uno de los experimentos se administro litio a este hongo y el
ciclo circadiano se prolongó. Al estudiar a nivel molecular a estos
hongos expuestos, los investigadores encontraron que las proteínas
que controlan la frecuencia eran más estables. Es decir, el litio
retrasaba el proceso natural de desintegración de las proteínas que
mantienen el ciclo, produciendo una extensión del día.
El litio es un elemento que se ha administrado tradicionalmente a
pacientes con desorden dipolar. Estos pacientes sufren
frecuentemente de pautas inestables de sueño y el litio parece ser
un remedio a este problema. Como todos sabemos, un buen patrón de
sueño nos ayuda a todos a funcionar mejor. Sabemos lo duro que
puede ser el día si hemos pasado una mala noche.
El reloj interno está controlado por nuestros genes y todos los
organismos tienen varios de estos relojes. Producen proteínas que
una vez formadas se unen el ADN e interrumpen la formación de más
proteínas en un ciclo de retroalimentación negativa. Después de un
tiempo, las proteínas se van desintegrando y el proceso comienza de
nuevo. Por otro lado hay otro proceso de retrolimentación positiva
que aumenta la producción de estas proteínas.
Como el contenido de este tipo de proteínas cambia a lo largo de un
ciclo de 24 horas es teóricamente posible medirlo y saber la hora
del día.
Comprender estos procesos en los hongos puede ayudar a entender los
mismos procesos en humanos. El reloj interno no solamente controla
nuestras pautas de sueño, sino además nuestra temperatura corporal,
la presión arterial, la viscosidad de la sangre y el metabolismo.
Como este reloj está controlado por genes se podrían eliminar las
influencias externas y el organismo todavía seguiría una pauta
dada. El ritmo circadiano natural en humanos es de 25,5 horas (ya
sabe por qué se va tarde a la cama), aunque hay diferencias
individuales.
Estos investigadores usaron un sistema ingenioso asociado a la
producción de luciferasa para silenciar o activar genes, junto a
luciferina (una proteína que junto a la luciferasa forma parte del
sistema bioluminescente de algunos insectos) añadida a los
nutrientes del hongo. La luciferasa expresada por el sistema
reaccionaba con la luciferina emitiendo luz. Esto permitía estudiar
el ciclo circadiano del hongo. Si el gen a estudiar se activaba el
hongo emitía luz. Si el gen en cuestión se silenciaba se detenía la
producción de luz. Por tanto, los investigadores podían seguir el
ritmo circadiano del hongo midiendo la luz emitida por éste gracias
a una cámara especial.
Este estudio es una investigación de ciencia básica que, según
Jolma, finalmente mejorará la comprensión del fenómeno como el
"jet lag", los efectos adversos sobre la salud de los
cambios de turno de trabajo y las enfermedades asociadas al ciclo
circadiano de nuestras células.
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