Quizás todos soñamos de niños con los pterosaurios, reptiles voladores de la época de los dinosaurios, y su posible supervivencia en alguna remota isla desconocida. Pero todas las islas remotas ya son conocidas y las áreas en blanco de los mapas hace tiempo que fueron exploradas.
Muchos de esos nuevos estilos de vida se pueden apreciar en la
estructuras de sus cráneos, según se adaptaron a comer nuevos
alimentos. Algunos comían semillas, otros peces o insectos. Incluso
algunos perdieron sus dientes. Sus cuerpos, por otra parte,
muestran variaciones sorprendentes entre los distintos grupos, pese
a que la forma del cuerpo tenía que seguir permitiendo el
vuelo.
Los pterosaurios alcanzaron la cumbre del éxito hace 125 millones
de años, justo cuando las aves empezaron a diversificarse. Según
los estudios de estos investigadores sus características físicas
muestran que terminaron siendo tres veces más diversos en
adaptaciones en el Cretácico temprano que lo habían sido en el
Jurásico antes de que las aves aparecieran.
Al final del Cretácico, justo antes de su desaparición, los
pterosaurios eran tan importantes como las aves. Estos dos grupos
de animales se repartieron el ecosistema aéreo para así evitar el
conflicto.
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