Si la Historia es imprecisa la Prehistoria lo puede ser aún más. La
carencia de documentos escritos o de suficientes restos
arqueológicos puede ser una limitación importante. Pero desde hace
un tiempo la ciencia puede ayudar en el empeño de conocer nuestro
más inmediato pasado. De este modo el análisis de los excrementos
humanos hallados en el cañón del Chaco, por ejemplo, nos dijo que
los humanos que había allí, una vez colapsaron el sistema ecológico
de la región, se dieron al canibalismo.
Según Wolfgang Haak se ha resulto la cuestión de quiénes fueron
los primeros agricultores europeos: invasores con ideas
revolucionarias en lugar de cazadores de la edad de piedra
existentes en el área adoptando un nuevo estilo de vida.
Estos investigadores han conseguido aplicar nuevos métodos de
análisis de ADN de alta precisión a restos genéticos de la época y
han reconstruido un panorama genético detallado de esa población
agrícola. Han encontrado diferencias significativas respecto a los
pobladores de cazadores nómadas y recolectores existentes en el
continente europeo en esa época y similitudes con los pobladores de
Oriente Próximo.
Han conseguido además identificar la posible ruta de emigración
desde Anatolia y Oriente Próximo, donde hace 11.000 años apareció
la agricultura, vía el sureste de Europa y la actual Hungría, hasta
la Europa central.
En el proyecto han colaborado investigadores de distintas
instituciones y pone de relieve la importancia del trabajo común de
arqueólogos y genetistas.
Recordemos que la agricultura cambió a los humanos. Tanto desde el
punto cultural como político. Permitió la obtención de excedentes
alimenticios y la aparición de estados, ejércitos e imperios.
También posibilitó cambios genéticos recientes en los cuales
todavía estamos inmersos.
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