Los investigadores intentarán obtener datos que puedan servir para evitar hechos semejantes.
eis meses después de la tragedia de Winnenden, en que el adolescente Tim K. mató a 15 personas y se suicidó, se difundió en Alemania que sus padres aceptaron donar a la ciencia su cerebro para que se lo estudie.
El cuerpo del joven se llevó un día
después de los hechos a un hospital de Stuttgart, donde ocho
médicos forenses y tres embalsamadores lo estudiaron, publica el
diario "Bild" en su edición de hoy, donde se cita el
informe final de la policía. Tras eso extrajeron el cerebro y lo
pusieron en conservantes.
La familia del joven decidió entonces ceder el órgano a la ciencia,
agrega el periódico. Los investigadores intentarán obtener datos
del cerebro que puedan servir para evitar hechos semejantes.
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