En una escena de la película Blade Runner unos personajes están en una especie de laboratorio en donde se crean ojos, presumiblemente con técnicas de ingeniería biológica avanzadas. A cualquier con un poco de formación científica esa escena probablemente le pareció un tanto ridícula, pues era difícil imaginar crear sólo un ojo sin el desarrollo embrionario que crea el resto del cuerpo. Quizás no seamos capaces un día de hacer eso, pero parece que al menos ciertos tejidos complejos del ojo sí se pueden crear ya en un medio de cultivo, sin necesidad de desarrollo embrionario, a partir de células madre.
El estudio de microscopia reveló que las células precursoras de
la retina se diferenciaban en células pigmentarias y la capa de
neuronas, y que el tejido sufría cuatro pasos morfológicos para
organizarse y encontrar el camino para así asumir la estructura de
la copa óptica.
Los investigadores pueden explicar mediante simulaciones
computacionales los mecanismos que hay detrás de todo esto y
sugieren que son principalmente tres.
Finalmente excitaron la capa de neuronas de los tejidos obtenidos y
encontraron que las células sufrían una mitosis activa y que
finalmente se organizaban en seis estratos y formaban sinapsis, una
estructura que recordaba mucho a la retina posnatal.
Este trabajo resuelve un problema de un siglo de duración de la
embriología y muestra que los precursores de la retina tienen la
capacidad inherente de dar lugar a estructuras complejas de la copa
óptica. Según este resultado puede que las células tengan
instrucciones que les permiten auto-organizarse para formar
cualquier órgano.
Aunque la copa óptica obtenida se parece mucho a la real hay
algunas diferencias. La principal es que la real transmite impulsos
nerviosos al cerebro del ratón mientras que la otra es sólo
sensible a la luz. Pero en estudios previos se sugirió que era
posible trasplantar retinas entre roedores adultos.
Hasta ahora sólo se había conseguido diferenciar y cultivar
distintos tipos de células a partir de células madre. Este trabajo
permite soñar con la posibilidad de que en un futuro se pueda crear
tejidos complejos que puedan ser usados en medicina regenerativa,
como en el tratamiento de la retinitis pigmentosa y otras
enfermedades similares o malformaciones congénitas de la retina. No
es descabellado pensar en el cultivo de órganos enteros en un
futuro lejano.
Los especialistas del campo están muy sorprendidos por este
resultado ya que creían que nunca verían algo así. Algunos
sospechan que esto es sólo la punta del iceberg que estamos en la
antesala de una nueva fase en investigación con células madre.
En resumidas cuentas, se ha conseguido cultivar un proto-ojo a
partir de un conjunto de células indiferenciadas. No nos queda más
remedio que recapacitar, al menos durante unos segundos, sobre este
logro.
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