Una de las mayores aventuras de toda la historia biológica de este planeta se dio cuando las plantas empezaron a conquistar tierra firme. De este modo, unos seres similares a los actuales y humildes musgos y hepáticas cambiaron la faz de este planeta para siempre que se torno verde por primera vez, sería el planeta verde esmeralda. Entre hace 455 y 445 millones de años la Tierra experimentó dos grandes glaciaciones. En ese momento el continente Gondwana estaba cerca del polo sur de manera similar a como está la Antártida en la actualidad. Debido a estas glaciaciones, gran parte de este continente se cubrió de hielo. Estas glaciaciones habrían tenido un importante papel en la extinción de especies que habitaban en las aguas marinas someras que rodeaban a Gondwana.
Hace 460 millones de años la concentración de CO2 en la atmósfera era entre 14 y 22 veces los actuales niveles y el Sol era un 6% menos luminoso de lo que es ahora. El dióxido de carbono es un importante gas de efecto invernadero. Su reducción en esa época habría provocado un descenso de la temperatura media, de unos 5 grados centígrados debido a la primera causa y de unos 2 o 3 debido a la segunda antes relatada. En total la temperatura habría descendido hasta unos 8 grados. Este cambio climático habría tenido consecuencias catastróficas sobre la vida marina, que era la predominante en esa época. La extinción que se produjo en esa época ha tenido perplejos a los paleontólogos y geólogos porque hasta ahora no había una buena explicación para la misma al no saberse qué provocó las glaciaciones.
Estos investigadores usaron un musgo moderno (Physcomitrella
patens) para probar su hipótesis. Pusieron en incubadoras selladas
rocas (granito y andesita) con y sin musgo sobre ellas y
comprobaron a lo largo de tres meses los efectos que tenían estas
plantas sobre la liberación de minerales contenidos en dichas
rocas. La presencia de musgo elevó la liberación de calcio y
magnesio en un factor de 3,6 y 5,4 respectivamente en la
andesita.
Además asumieron que las plantas cubrían un 15% de la superficie
terrestre en el tiempo comprendido entre hace 475 y 460 millones de
años. Usaron un modelo sobre el sistema terrestre de la época para
comprobar qué efectos tendrían las plantas sobre el clima durante
el Ordovícico a partir de los datos obtenidos. El modelo predijo
una bajada de los niveles de CO2 de hasta 8,4 veces el nivel
actual. Esto se traduciría en los 5 grados menos mencionados
antes.
El mismo experimento determinó que la liberación de hierro y
fósforo sobre el granito se elevaba en 60 y 170 veces si había
musgo en comparación con la referencia abiótica. De este dato se
predice la reducción de esos 2 o 3 grados adicionales.
Esta glaciación inducida por plantas no vasculares no parece un
hecho aislado. Hace 445 millones de años las plantas vasculares
empezaron extenderse por la superficie terrestre, gracias a que no
tenían la limitación de crecer en ambientes inundados, y se produjo
otra glaciación.
Las plantas tienen un papel central en el control del clima y este
estudio lo pone de manifiesto. Además demuestra el poderoso efecto
que tienen las plantas en la reducción de los niveles de dióxido de
carbono. Sin embargo, en la actualidad no es tan poderoso como para
contrarrestar las emisiones antropogénicas. Según Tim Lenton, de la
Universidad de Exeter, se necesitarán millones de años para que las
plantas consigan eliminar de la atmósfera el dióxido de carbono de
nuestras emisiones.
Así que no debemos subestimar a los humildes musgos. Hubo una vez
que cambiaron el clima de la Tierra e indujeron una extinción
masiva. Esto le ayudará a tener una nueva visión sobre ellos cuando
se los encuentre en el campo.
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