Un modelo ecológico real muestra las desastrosas
consecuencias que tiene la acidificación del agua del mar debido a
las emisiones de dióxido de carbono.
ara 2100 el nivel de dióxido de carbono doblará el de la época preindustrial o de cualquier otro tiempo de los últimos millones de años debido a las emisiones de origen humano. Esto acidificará las aguas de los océanos con inciertas consecuencias para la vida marina. Un anticipo de lo que va a pasar con los océanos terrestres se puede ver ahora en las cercanías de la isla italiana de Ischia, donde se ha realizado un estudio recientemente. En los fondos marinos de esa región los escapes volcánicos vierten 2 millones de litros de CO2 diarios al mar. Como resultado el dióxido de carbono se combina con el agua para producir ácido carbónico de manera similar a como ya está sucediendo en todo el mundo, aunque, de momento, en el resto de mar se da a un ritmo inferior. El producto obtenido, ácido carbónico diluido, es similar a la gaseosa o agua mineral con gas que los humanos bebemos algunas veces.
La acidez de las aguas producida por este efecto condiciona la vida
acuática de la región, por lo que estos fondos marinos pueden
servir como modelo experimental a gran tamaño del efecto de la
acidificación de las aguas que se está produciendo, a escala
planetaria, debido a las emisiones humanas de dióxido de
carbono.
Anteriormente se habían realizando experimentos de laboratorio que
indicaban que un aumento de la acidez debido a este efecto
dificulta o impide la formación de esqueletos calcáreos y conchas
de diversos organismos. Hace unos días se publicaba, por ejemplo,
el efecto de la acidez del agua sobre erizo de mar. Pero esos
estudios previos se hicieron a la escala pequeña del laboratorio y
nadie antes había realizado experimentos sobre los efectos de la
acidez en un ecosistema a la escala del de este nueva
investigación.
En el estudio, llevado a cabo por un equipo internacional en el que
participaba Jason Hall-Spencer de University of Plymouth (RU) y
realizado sobre los alrededores de Ischia, se llega a la conclusión
de que la ecología del lugar ha sido alterada radicalmente.
En esos lugares el agua alcanza una acidez igual a la predicha a
nivel mundial para los océanos terrestres hacía final de siglo. En
ese momento el nivel de dióxido de carbono doblará el de la época
preindustrial o de cualquier otro tiempo de los últimos millones de
años. Esto acidificará las aguas de los océanos con inciertas
consecuencias para la vida marina.
Entre las consecuencias que Hall-Spencer y sus colaboradores
pudieron apreciar en las aguas más ácidas (pH por debajo de 7,9) de
Ischia estaba la ausencia de algas calcáreas, que en condiciones
normales (pH de 8,1 a 8,2), cubren el 60% del lecho marino. Cuando
transplantaron algas de otros lugares a esas regiones ácidas
pudieron ver que se disolvían completamente en el agua,
confirmándose así que la acidez era la causa de esta ausencia.
Según Hall-Spencer, este tipo de algas es importante porque
mantiene los arrecifes de coral unidos y su ausencia es devastadora
para el ecosistema.
Otros animales con esqueleto calcáreo también son muy escasos. Los
corales y equinodermos (erizos de mar, estrellas de mar) no estaban
presentes en las regiones con mayor acidez. Sin erizos que se coman
el alga tóxica invasiva de expansión rápida Caulerpa, ésta
medra por doquier sin limitación alguna. La Caulerpa es un
grave problema en el Mediterráneo, no se sabe si procede de un
vertido del acuario de Mónaco o del Mar Rojo a través de Suez, pero
el caso es que en algunos lugares su expansión es tal que ha
barrido muchas especies animales y vegetales autóctonas, incluyendo
a los moluscos.
En resumidas cuentas, en esas regiones ácidas de Ischia los
investigadores contabilizaron un 30% menos de especies. Además, las
observaciones confirman las predicciones basadas en los
experimentos de laboratorio de cómo la cadena alimenticia marina es
alterada severamente por este efecto.
Por otro lado, también descubrieron que la acidez variaba según el
tiempo atmosférico y el oleaje, que temporalmente devolvían al agua
a su pH habitual (sería como agitar su Cocacola para así quitarle
el gas). De este modo para percebes y lapas la vida en un océano
ácido quizás sea posible, ya que viven en zonas de fuerte oleaje y
podrían construir sus conchas en periodos de baja acidez.
Para otros expertos en el tema los resultados de este estudio no
son ninguna sorpresa pues encajan perfectamente en las predicciones
basadas en experimentos de laboratorio.
Como dice Hall-Spencer, esta isla nos proporciona una ventana al
futuro de nuestro planeta y nos muestra las dramáticas
consecuencias ecológicas de la acidificación del océano.
Es una ventaja increíble poder ver el futuro, solamente hay que
tomar las medidas necesarias para impedir que sea así de
siniestro.
Nota: Para todos aquellos que sean aficionados a los
experimentos caseros, pueden realizar uno en casa muy sencillo. Si
disponen de un trozo de coral comprado como souvenir en algún lugar
turístico (mal, muy mal) o de algún fragmento recogido en la arena
de la playa, prueben a sumergirlo en zumo de limón o vinagre (u
otro producto ácido). Verán como en el transcurso del tiempo se
disuelve.
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realmente es preocupante, el hombre es el culpable para que nuestro planeta estè pasando estas consecuencias.
Tomemos conciencia de una vez y cuidemos el medio ambiente para las generaciones futuras.