La misión Kepler fue lanzada con éxito el pasado viernes desde Florida a las 22:49 hora local a bordo de un cohete Delta II. Esta misión tendrá por objeto detectar planetas similares a la Tierra, especialmente en zonas habitables en donde es posible que el agua sobre hipotéticos planetas se mantenga en estado líquido al no ser ni demasiado cálidos ni demasiado fríos, y por tanto que haya condiciones para la vida tal y como la conocemos. Es la primera misión con estas características.
a misión Kepler fue lanzada con éxito el pasado viernes desde Florida a las 22:49 hora local a bordo de un cohete Delta II. Esta misión tendrá por objeto detectar planetas similares a la Tierra, especialmente en zonas habitables en donde es posible que el agua sobre hipotéticos planetas se mantenga en estado líquido al no ser ni demasiado cálidos ni demasiado fríos, y por tanto que haya condiciones para la vida tal y como la conocemos. Es la primera misión con estas características.
Contestar a la pregunta de si hay otros planetas similares a la
Tierra no sólo es una pregunta científica, sino también una
cuestión filosófica básica. La respuesta, sea en un sentido u en
otro, nos ayudará a saber nuestra lugar en el Cosmos y a calcular
el número total de planetas como la Tierra que hay en nuestra
galaxia.
Una hora después de la ignición inicial el telescopio Kepler debe
de haberse ya separado totalmente de su sistema de lanzamiento y
estar en su posición orbital correcta.
Kepler es básicamente un telescopio fotométrico ultrapreciso de
unos 5 por 3 metros con una abertura de casi un metro que no
orbitará alrededor de la Tierra, sino que lo hará alrededor del
Sol, con una órbita cercana a la de la Tierra.
Kepler no observará directamente exoplanetas. Los detectará
indirectamente cuando, bajo nuestra perspectiva, pasen
periódicamente delante de su estrella madre. Un evento que se llama
tránsito. Su efecto es una disminución del brillo de la estrella.
Esta disminución puede llegar a ser minúscula, por eso es esencial
hacer esta tarea fuera de la atmósfera terrestre.
De los 342 exoplanetas detectados hasta la fecha, la mayoría lo
han sido por técnica Doppler que mide cambios en la velocidad
radial de la estrella madre. Esta técnica tiene el inconveniente de
que es más sensible a planetas de gran masa, como planetas gaseosos
similares a Júpiter, que tienen mayor tirón gravitatorio sobre su
estrella. La técnica de tránsito es más sensible a planetas que
orbiten cerca y depende más del tamaño que de la masa del planeta.
Con la técnica de transito se han detectado 58 exoplanetas. Siete
de estos planetas han sido detectados por la misión espacial
europea COROT, telescopio espacial similar a Kepler pero con un
espejo primario de sólo 30 cm y algunos pequeños problemas.
Con esta técnica se puede calcular el tamaño del exoplaneta además
de sus parámetros orbitales. Cuanto más cerca orbiten estos
planetas de su estrella más fácil será detectarlos, pero su
orientación relativa respecto a nosotros también es determinante ya
que se necesita que pasen justo por delante del disco aparente de
la estrella. Los astrónomos no eran conscientes de que esta técnica
pudiera tener éxito, entre otras cosas porque no estaban seguros de
que la frecuencia de presencia de planetas pudiera ser lo
suficiente alta como para que la técnica fuera fructífera.
Kepler se dedicará a la observación sistemática de una pequeña región del cielo, fuera de la eclíptica, situada cerca de las constelaciones de Lira y Cisne, en donde vigilará durante tres años y medio el brillo de 100.000 estrellas previamente seleccionadas y situadas de nosotros a una distancia de entre 600 y 3000 años luz aproximadamente. Entre ellas hay muchas estrellas que son similares a nuestro Sol, pero también vigilará otros tipos estrellas.
Según William Borucki, investigador principal de la misión en la
que ha trabajado durante los últimos 17 años, todo en esta misión
está optimizado para detectar planetas con potencial para sustentar
vida. La misión fue concebida hace tres décadas, pero se aprobó
totalmente en 1999, al poco de observarse el tránsito de HD 209458b
con telescopios convencionales. El primer exoplaneta se detectó en
1995.
Según Geoff Marcy, que empezó a trabajar en la detección con
Doppler de exoplanetas en 1984, antes se consideraba de lunáticos
buscar planetas extrasolares. Según cuenta, la gente se avergonzaba
de él, miraban al suelo cuando se lo encontraban y se preguntaban
por qué ese tipo había abandonado una prometedora carrera para
buscas planetas.
La cámara que porta Kepler es la mayor que se ha lanzado al espacio
hasta ahora, cuenta con un gran mosaico de CCD que suman 95
Megapíxeles y puede detectar disminuciones muy leves de brillo.
Detectar un exoplaneta como la Tierra en estas circunstancias es
equivalente a detectar una pulga al cruzar el faro encendido de un
automóvil. Desde su posición orbital Kepler podría detectar a una
persona encendiendo la luz de su porche por la noche.
Como un tránsito dura escaso tiempo las estrellas serán vigiladas
de manera continua. Es decir, se necesita el brillo de cada
estrella cada pocas horas. Kepler puede cubrir una región de 10 ×
10 grados, una región muy grande (el disco lunar cubre medio sólo
grado de arco). Lo hará desde una posición orbital privilegiada
ininterrumpidamente.
Se necesitará un mínimo de tres años para confirmar la existencia
de planetas similares a la Tierra. Si están en la zona habitable
sus "años" deben de tener una duración similar al
nuestro.
Una vez se encuentren candidatos a exoplanetas los datos previos
irán a, entre otros, Marcy y sus colaboradores, que utilizarán el
telescopio de 3 metros del Observatorio Lick en San José* y el
telescopio Keck de 10 metros en Hawai para confirmar los resultados
y calcular masas, tamaños y parámetros orbitales. Otros científicos
del área también los recibirán, incluso hay también astrofísicos
españoles que disfrutarán de algunos de estos datos.
Se planea también observarlos con el telescopio infrarrojo Spitzer,
incluso después de que éste deje de funcionar correctamente dentro
de unos meses por falta de refrigeración, y más tarde (en 2013) con
el telescopio Webb una vez que sea lanzado al espacio. Con estas
observaciones se intentaría tomar espectros para saber las
temperaturas y composición atmosférica de estos exoplanetas.
Borucki calcula que hacia el final de la misión Kepler habrá
detectado centenares de planetas con una masa similar a la Tierra,
de los cuales 45 estarán en la zona habitable. Algunos de ellos
serán, como la Tierra, planetas rocosos girando alrededor de una
estrella tipo G. Serán gemelos a la Tierra. Saber si tienen vida o
no costará algo más averiguarlo.
Además de planetas similares a la Tierra, también se buscarán
planetas en la zona habitable de estrellas más frías de tipo K y M.
Se ha especulado con la posibilidad de vida en mundos alrededor de
estrellas enanas rojas de este tipo. La detección de otro tipo de
planetas también será interesante para los astrofísicos, pues
obtendrán pistas acerca de la formación planetaria.
Marcy opina que no estamos solos en la galaxia, pero que falta por
saber si nuestros vecinos están a "sólo" cientos de años
luz de distancia o a millones. Kepler es el primer ladrillo en esta
búsqueda.
Pero el futuro de este tipo de observaciones se encuentra, sin embargo en peligro. La NASA decidirá pronto si construye o no una misión más avanzada basada en esta misma técnica y también si invierte dinero en una versión (SIM Lite) a escala de un sistema interferométrico que permitiría la visualización de exoplanetas. La misión europea Darwin y la norteamericana Terrestrial Planet Finder, que permitirían visualizar planetas similares a la Tierra alrededor de otras estrellas, han sido pospuestas indefinidamente, por no decir canceladas, debido a problemas presupuestarios. Esta situación se aleja de la meta previa de la NASA de ver la primera "pelotita azul" en menos de 15 años. Mientras tanto los astronautas de la Estación Espacial Internacional siguen en la apasionantísima y cara aventura de medirse la presión arterial diariamente.
Esto deja a Kepler la responsabilidad de ser el único sistema
espacial en el horizonte real dedicado a la búsqueda de
exoplanetas. Los expertos del campo esperan recibir los datos
prometidos, o si no será una catástrofe. Aunque nadie lo dice
oficialmente, si hay éxito la misión podría ser extendida unos años
más para seguir estudiando este asunto. Este tipo de extensión de
misión no es la primera vez que se realiza si la sonda en cuestión
sigue funcionando correctamente.
Si, a pesar de todo, la respuesta de Kepler es negativa y no
detecta planetas similares al nuestro, puede que quizás al final
resulte que seamos el único mundo habitado de la galaxia y seremos
conscientes de lo especial y frágil que es la Tierra. Lo habremos
sabido gracias a haber observado las estrellas. Entonces habremos
adquirido una responsabilidad para con la vida en este planeta
mucho más inmensa de lo que ya es.
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De hecho la Responsabilidad siempre es lo que es... No es necesario saber o no saber si hay o no hay planetas sensiblemente "iguales" a la tierra, , es decir, saber si no hay "exoplanetas" para valorar nuestra existencia... eso es absurdo:
Valorar este maravilloso planeta, este magnífico mundo, es punto y aparte de saber si hay o no (aparentemente, pues El Sistema Kepler no es perfecto, ni lo será jamás) mundos similares. Es como verte al espejo y saber que sólo hay un "tú"... Ho! si, Dios mio! Sólo hay un "YO", debo valorarme ahora mismo! jajaja Es totalmente carente de inteligencia.
Por otro lado supongamos que al verte al espejo, tu reflejo de pronto tiene características diferentes... Te saluda y te dice "hola, soy como Tu pero realmente soy mi propio Yo"... Entonces tu dices: "Ho, Dios mío, no soy único, entonces me valoraré menos porque hay muchos Yo por ahí" (comprendes la ironía???).
No es necesario, para valorar este hermosísimo mundo, el saber si hay otro u otros mundos (mejores o peores, o cercanos o parecidos al nuestro).
Se los dejo a su amable consideración, a pesar de su torpe naturaleza destructiva, queridos hermanos-humanos:
Valoremos y Cuidemos este mundo, que es nuestro no por expropiación, sino por Regalo Divino. No es que estemos aquí tanto por merecerlo, estamos aquí por alguien "allá" ha querido darnos una provadita de lo que es ser "más de lo que se ve, y mejor de lo que se cree".