Cuando algunos éramos niños casi no teníamos imágenes de calidad de la mayoría de los planetas. Los libros de Astronomía de la escuela mostraban borrosas imágenes de telescopio e impresiones artísticas. Luego las sondas Voyager llegaron a los planetas exteriores Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno y nos mandaron preciosas fotos de estos planetas y sus lunas que nos llenaron de fascinación. La sonda Galileo orbitó Júpiter y la Cassini todavía retransmite fotos y datos de Saturno y sus satélites. Cassini incluso dejó caer un módulo sobre el misterioso Titán, un sitio que nos hizo vislumbrar la rareza de posibles mundos.
Pero todavía los grandes asteroides no eran más que puntos de
luz distante sobre fotos aburridas. Alguno tiene ya la categoría de
planeta enano o dejan de ser patatas rocosas para tomar una forma
esférica. Son objetivos dignos de ser investigados.
Para explorar esos cuerpos se envió la sonda Dawn
("amanecer" en inglés). Esta misión tuvo un nacimiento
difícil y estuvo a punto de ser cancelada. Se rediseñó (o amputó) y
finalmente fue lanzada hace cuatro años. La idea es que explore
esos asteroides y que la información aportada nos ayude a
comprender el nacimiento del Sistema Solar. Los asteroides son
parte de los "escombros" o restos de la formación de
nuestro sistema y los materiales que los componen están poco
alterados.
Dawn acaba de entrar en órbita del asteroide Vesta y después de un
año reemprenderá la marcha hacia Ceres, al que llegará en 2015. Es
la primera vez que una sonda espacial realiza este tipo de viaje.
Normalmente, una sonda o bien pasa de largo o bien entra en órbita.
Este tipo de maniobra es posible en este caso gracias al uso de los
motores iónicos de la nave, que están alimentados por energía
solar. Dawn ha conseguido, gracias a estos motores, batir la marca
mundial en este tipo de aceleración, con una ganancia sobre la
velocidad inicial de 6,7 km/s.
Vesta tiene unos 500 km de diámetro y Ceres llega a los 1000 km.
Estos asteroides, que son los más masivos del cinturón de
asteroides, aparentemente han sobrevivido a los múltiples choques
que se deben de haber producido entre los miles de cuerpos que se
encuentran en el cinturón.
El estudio comparativo de Dawn ayudará a comprender cómo dos
cuerpos de tamaño similar han tenido evoluciones distintas y cómo
les ha afectado. Se cree que Vesta es como una Tierra en miniatura,
con un núcleo metálico y un manto y corteza rocosos. Por otro lado,
se cree que Ceres tiene más agua y que tiene una densidad total
menor que la de la corteza terrestre. Quizás contenga una buena
capa de hielo recubierta de polvo o incluso un océano líquido
subterráneo. Estos datos provienen de análisis espectrales
realizados con telescopios y modelos teóricos.
Dawn tiene una cámara capaz de mostrar detalles superficiales de
hasta 10 m de tamaño, un espectrómetro y un detector gamma y de
neutrones. Estos instrumentos ayudarán a determinar la composición
de estos cuerpos. Los problemas presupuestarios hicieron que
finalmente no se instalara el magnetómetro ni otro instrumento.
Esto impedirá hacer un análisis magnético que ayude a analizar el
interior de estos cuerpos.
Se cree que Vesta se formó después de que lo hiciera Ceres e
incorporó isótopos radiactivos capaces de producir fenómenos
volcánicos o tectónicos que pueden haber cambiado la superficie.
Vesta tiene un gran cráter (ya detectado por el Hubble) que debe de
haber expuesto los minerales interiores. Este objetivo de estudio
es interesante desde el punto de vista científico.
Aunque Vesta y Ceres son pequeños, han tenido una influencia sobre
la terrestre. Según los modelos informáticos estos cuerpos pasan
uno cerca del otro frecuentemente y debido a esto tienen órbitas
caóticas, lo que hace imposible predicciones a más de 400.000 años.
Pero se especula que deben de haber afectado la órbita terrestre y
de otros planetas. Además se cree que Vesta es la fuente de algunos
de los meteoritos caídos sobre la Tierra.
La captura de Dawn por parte de Vesta ha sido un éxito, pero aún
queda la fase de acercamiento, que necesitará de otras tres
semanas. Habrá que esperar un poco a tener resultados científicos
relevantes. De momento sólo se cuenta con las primeras imágenes de
Vesta. Revelan una superficie compleja que parece haber conservado
los eventos más antiguos de la historia del asteroide.
En la mitología romana, Vesta era la diosa del hogar, hija de
Saturno y de Ops. Además era hermana de Júpiter, Neptuno, Plutón,
Juno y Ceres. Representa el arte de mantener el fuego y está
relacionada con las doncellas que eran reclutadas a la edad de diez
años, como sacerdotisas del fuego eterno, para mantener encendida
la llama del templo dedicado a la diosa.
Ahora que hemos dejado de temer a los dioses, soñamos con que un
día no lejano los fuegos plasmáticos de nuevos sistemas de
propulsión nos lleven hasta allí.
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