Este descubrimiento agrega un peldaño más a la alta diversidad y complejidad que ya posee la química del espacio interestelar. También aumenta el número de vías disponibles para la creación de las complejas moléculas orgánicas y otras grandes especies moleculares que pueden ser los precursores de la vida en las nubes gigantes en las que se forman estrellas y planetas.
os equipos de científicos encontraron la molécula negativamente cargada, una cadena de ocho átomos de carbono y uno de hidrógeno, en la envoltura gaseosa de una estrella vieja y evolucionada, y en una fría y oscura nube de gas molecular. En ambos casos, la molécula tenía un electrón extra, dándole una carga negativa. Cerca de 130 moléculas neutras y una docena de moléculas cargadas positivamente han sido descubiertas en el espacio, pero la primera molécula cargada negativamente no fue descubierta hasta finales del año pasado.
El ion negativo más grande descubierto previamente en el espacio tiene seis átomos de carbono y uno de hidrógeno.
Hasta fechas recientes, muchos modelos teóricos de cómo las reacciones químicas transcurren en el espacio interestelar han rechazado casi mayoritariamente la presencia de aniones. Los últimos descubrimientos demuestran que hay muchas más formas de construir grandes moléculas orgánicas en ambientes cósmicos que las que los científicos creían.
Proceso de formación de una molécula grande y cargada negativamente, en el espacio interestelar. (Foto: Bill Saxton, NRAO/AUI/NSF)La luz ultravioleta de las estrellas puede golpear un electrón y expulsarlo fuera de una molécula, creando un ion cargado positivamente. Los astrónomos habían pensado que las moléculas no podrían retener durante un tiempo significativo un electrón extra, y por tanto una carga negativa, en el espacio interestelar, lo cual naturalmente no es el caso.
Anthony J. Remijan, del Observatorio Nacional de Radio-Astronomía (NRAO), y sus colegas, encontraron los nuevos aniones en la envoltura de la estrella gigante evolucionada IRC +10 216, aproximadamente a 550 años-luz de la Tierra, y ubicada en la constelación de Leo. Ellos encontraron ondas de radio emitidas a frecuencias específicas, que son características de la molécula cargada, investigando los datos de archivo procedentes del radiotelescopio GBT.
Otro equipo del Centro para la Astrofísica (CfA), gestionado conjuntamente por la Universidad de Harvard y el Instituto Smithsoniano, encontró la misma emisión característica cuando observaba una nube fría de gas molecular llamada TMC-1 en la constelación de Tauro. Estas observaciones también se hicieron con el GBT. En ambos casos, experimentos de laboratorio precedentes, realizados por el equipo del CfA, mostraron qué frecuencias de radio son emitidas por la molécula, indicando así a los astrónomos qué debían buscar.
En estas investigaciones también trabajaron científicos de la NASA, la Queen's University en Belfast, Irlanda del Norte, la Universidad de Manchester en el Reino Unido, y el Instituto Nacional de Estándares y Tecnología (NIST) en los EE.UU.
Si quieres recibir cada semana las noticias más interesantes suscríbete a nuestro boletín.
Curioso, conocen la composición exacta como si estuvieran allí (según ellos está a 550 años-luz de la Tierra...)
Si, a veces no es tan dificil hacer cosas que vistas a la ligera parecen imposibles.
El análisis de objetos lejanos es una de ellas. El espectro electromagnético es un indicador sumamente preciso de la composición de un objeto, y la luz, como sabemos, llega a nosotros desde distancias increíbles.
opino que todavia apenas se an cuenta de la complejidad de lo que es una nube molecular, pero todavia falta muchas por descubrirse, como por ejemplo se descubrio hace tiempo que el sol contenia agua en su superficie en forma de vapor, quien se hubiera imaginado.
ustedess son una vola de charlatanes sabelotodos, me castran