Para finales de 2007 se habrá completado el
montaje del telescopio espacial de infrarrojo lejano de la ESA
Herschel, que estudiará la formación y evolución de las estrellas y
las galaxias.
Para lograr sus objetivos y ser capaz de detectar la débil radiación procedente de los objetos más fríos del cosmos, de otra manera 'invisibles', los detectores de Herschel deben operar a temperaturas muy bajas y estables. El satélite lleva a bordo el equipamiento necesario para enfriar los detectores casi hasta el cero absoluto de temperatura (-273.15 ºC), en concreto desde -271 ºC a apenas unas décimas de grado por encima del cero absoluto. Sólo esto se considera ya un logro para la industria y la ciencia europeas.
La integración final de los varios componentes del satélite Herschel -módulo de carga útil; criostato; módulo de servicio; telescopio; y paneles solares- se completará en los próximos meses. Tras esta fase se realizará una serie de pruebas que dejarán al satélite listo para su lanzamiento a finales de julio de 2008.
Herschel será lanzado al espacio en un cohete Ariane 5 ECA. El
lanzamiento será compartido con Planck, la misión de la ESA para
estudiar la radiación fósil del Big Bang.
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