La dirección del tiempo se vuelve confusa e indefinida a escala de una sola molécula, según una nueva investigación que ha analizado el flujo del tiempo en procesos en los que la entropía no es continua. Esta investigación ha determinado que, aunque la entropía general se incremente como media a nivel microscópico, esto no sucede así en cada uno de los momentos del experimento, es decir, que no siempre el tiempo tiene una dirección definida: del pasado al presente, del presente al futuro. Por Yaiza Martínez de Tendencias Científicas.
l concepto de tiempo es para nosotros muy intuitivo, y
fácilmente distinguimos el pasado del presente o del futuro. No ha
sido tan sencillo para los pensadores. En la Edad Antigua ya
encontramos las primeras reflexiones humanas sobre el tiempo.
Platón, por ejemplo, decía que el tiempo es la imagen móvil de la
eternidad. Posteriormente, Newton lo describió como algo absoluto,
verdadero y matemático, que transcurre uniformemente. En los años
veinte del siglo pasado, Einstein llegó a considerarlo como una
mera ilusión.
Estas ideas reflejan la inmensa complejidad que supone el tiempo,
tema que ha sido objeto de reflexión para muchos filósofos y de
investigación para muchos científicos. Son precisamente los
científicos los que, ahora, tratan de solventar el hecho de que la
ciencia aún no proporcione una definición clara de lo que es el
tiempo.
Edward
Feng, ingeniero químico de la Universidad
de California en Berkeley, y Gavin
Crooks, físico del Lawrence
Berkeley National Laboratory explican en un artículo
aparecido en la revista Physical
Review Letters que "las teorías fundamentales de la física
-la mecánica clásica, la electrodinámica, la mecánica cuántica, la
relatividad general, etc.- son simétricas al respecto de la
inversión del tiempo"(esto es, que el pasado, el presente y el
futuro no difieren para ellas).
Según Crooks y Feng, "la única teoría científica fundamental
que marca una dirección preferente para el tiempo es la de la
segunda ley de la termodinámica, que asevera que la entropía
del Universo aumenta a medida que el tiempo fluye hacia el futuro
(la entropía es la cantidad de energía no disponible de un
sistema)".
Procesos sin vuelta atrás
Esta explicación proporciona una orientación, una flecha del
tiempo. Nuestra percepción de éste sería, por tanto, una
consecuencia directa de la flecha temporal termodinámica.
A grandes rasgos, la termodinámica
es una rama de la física que estudia los efectos de la temperatura,
presión y volumen de los sistemas físicos a un nivel macroscópico.
La cantidad de entropía de cualquier sistema aislado
termodinámicamente tiende a aumentar con el tiempo. Por ejemplo,
una gota de tinta dispersada en el agua no dará "marcha
atrás" en su movimiento y no volverá a recogerse en su volumen
inicial.
En definitiva, el tiempo tiene para esta ley una orientación
definida. Según los científicos, que la entropía del universo
aumente con el tiempo supone que existe una dirección, una flecha
del tiempo, una asimetría temporal (que permite distinguir el
pasado del futuro: la gota de tinta en su volumen inicial y la gota
de tinta dispersada en agua) que se corresponde con nuestra propia
percepción del tiempo.
Entropía a nivel microscópico
Esto está claro a nivel macroscópico. Tal y como ejemplariza la
revista Physorg.com,
cuando se derrama un vaso de leche, la asimetría temporal es obvia
para cualquier observador: primero el vaso estaba lleno de leche y
después vacío.
Sin embargo, a escala microscópica, dado que la cantidad de energía
implicada en los procesos es tan pequeña, resulta más difícil
afirmar que la entropía está aumentando, y que por lo tanto el
tiempo se mueve "hacia delante" (hacia el futuro), en
lugar de hacia atrás (hacia el pasado).
Feng y Crooks afirman haber creado un método para medir con
exactitud la asimetría temporal de lo microscópico. De hecho han
comprobado que, a escala microscópica y durante algunos intervalos,
la entropía puede disminuir realmente. Y que, aunque la entropía
general se incremente como media, en cada uno de los momentos del
experimento esto no sucede, es decir, que no siempre el tiempo
tiene una dirección clara: del pasado al presente, del presente al
futuro.
Para estudiar el tiempo a escala minúscula, los científicos
empezaron investigando el incremento de la disipación de energía
(entropía) en diversas distribuciones. Y descubrieron que, durante
algunos intervalos, la entropía realmente se reducía.
Incluso aunque existiese un aumento medio de la entropía, la
dirección del tiempo no resultó evidente en cada momento del
experimento, es decir, que la asimetría temporal no estaba
asegurada, sino que algunas disposiciones presentaron un tiempo
simétrico (que no diferencia el presente del pasado o el futuro).
"Mientras el tiempo avanza descaradamente en el mundo
macroscópico, la dirección del tiempo se vuelve confusa a escala de
una única molécula", resumió Feng.
Posibles aplicaciones
Además del interés teórico que sin duda tiene esta investigación,
el método ideado por Feng y Crooks podría tener otras aplicaciones,
como calcular las diferencias de energía libre en experimentos con
sistemas alejados del equilibrio.
Los científicos explican que comprender la relación entre la
asimetría temporal y la entropía también resultaría crucial para el
desarrollo de futuras máquinas moleculares. "Nuestra
definición resalta esta peculiaridad. Esperamos que esto sirva a
los científicos a la hora de estudiar moléculas biológicas",
señala Feng.
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