maluco al 1000
Hay varios desarrollos evolutivos que se han "inventado" varias veces a lo largo de la historia biológica de este planeta. Así por ejemplo, el vuelo ha sido desarrollado por insectos, reptiles, aves y mamíferos. Otro ejemplo puede ser la visión, para la que se han adoptado distintas técnicas, mecanismos, pigmentos, etc.
La concha de este molusco también es de aragonito así que la fabricación de las lentes para los ojos de este animal es otro ejemplo de cómo la evolución trabaja sobre lo que ya hay y lo modifica para nuevas funciones. Los inventos desde cero no suelen ser habituales en el mundo evolutivo.
Aunque los antepasados de estos moluscos se remonta a hace 500
millones de años, hace sólo 25 millones de años que empezaron a
desarrollar la visión, al menos según el registro fósil. Es una
ruta evolutiva para hacer ojos distinta a la humana o a la de otras
espcecies.
Cientos de lentes cubren la superficie de las placas de estos
moluscos y debajo de ellas hay racimos de células sensibles a luz.
Sin embargo, no se sabía mucho de la calidad de visión que tenían
estos animales hasta ahora. No es lo mismo distinguir entre claro y
oscuro que distinguir formas. Estos científicos se pusieron a
investigar este aspecto. Resulta que estas criaturas sí pueden ver
objetos que estén sobre ellos, aunque no muy bien.
Para averiguar esto los investigadores dispusieron unos quitones
sobre una pizarra. Cuando no se les perturbaba levantaban parte de
su armadura para respirar. En ese momento se les mostraba un disco
negro con un diámetro de entre 0,35 y 10 cm o bien lámina gris de
10 cm que bloqueaba una cantidad de luz equivalente. Ambos objetos
se situaban a 20 centímetros del molusco.
Los quitones no respondían ante la presencia de la lámina gris,
pero se ponía a la defensiva (se contraían) cuando se les mostraba
un disco de 3 cm. Por tanto, no responden a un simple cambio de
iluminación, sino a la presencia de una forma. El equivalente en
humanos sería un disco con un tamaño aparente de 20 lunas llenas.
Esto hace a la visión humana miles de veces mejor que la de este
molusco, pero aún así las cucarachas marinas muestran tener una
visión que quizás les sea suficiente para salvaguardarse de los
depredadores. Esta visión les permitiría distinguir entre un
depredador aproximándose y una simple disminución de la luz
incidente debido, por ejemplo, al paso de una nube.
Todo aquel que se haya sumergido y haya abierto los ojos habrá
comprobado que se ve muy mal allá abajo. La diferencia entre los
índices de refracción del agua y del aire es tal que nuestros ojos
no funcionan bien bajo el líquido elemento, ya que nuestra visión
no ha evolucionado en ese medio. A la inversa se pondría decir lo
mismo de los peces. Estos investigadores comprobaron si los ojos de
la cucaracha marina funcionaban igual en agua que en el aire, ya
que esta especie vive en ambos medios.
Los experimentos sugieren que los ojos de estas criaturas enfocan
de diferente manera si están en el agua o sobre ella, haciendo que
su visión funcione igual de bien en ambos medios. El aragonito
dobla los rayos de luz en dos direcciones diferentes y crea una
doble imagen. Parece ser que el animal podría usar una u otra
dependiendo de si se encuentra en el aire o en el agua, utilizando
para ello un distinto juego de células fotosensibles. Esto
representa una adaptación muy inteligente, ya que el animal pasa un
tiempo similar en ambos medios.
Los ojos de estos animales son una anomalía evolutiva. Las retinas
de estos animales son similares a las de los caracoles o babosas,
pero así como los segundos responden a la aparición de luz
brillante, en el caso de los quitones sólo responde a la
desaparición de la luz.
Quien sabe, quizás los ojos de este animal inspiren a los
ingenieros para usar lentes bifocales en cámaras y otros sistemas
ópticos. Mientras tanto simplemente nos han maravillado.
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Anónimo 

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