La financiación pública del sistema europeo de navegación por satélite Galileo permitirá a éste estar listo en 2011, dentro del plazo previsto, según afirmó ayer el vicepresidente de la Comisión Europea (CE) y comisario de Transportes, Jacques Barrot.
Galileo debe estar ahí en
2011. Por lo tanto, es mejor aceptar una financiación pública para
estar seguros de que Galileo estará listo en el momento
oportuno", dijo el comisario responsable del proyecto, que
pondría fin a la dependencia del GPS (Sistema de Posicionamiento
Global) estadounidense, de origen militar.
El problema que presenta éste es que, en tiempos de crisis, Estados
Unidos podría desactivarlo por motivos de seguridad nacional, cosa
que no sucedería en el caso de Galileo, un sistema totalmente
civil.
Barrot se pronunció así en relación a la polémica decisión que debe
tomar el Ejecutivo comunitario sobre la financiación de Galileo
-que constará de una red de 30 satélites que orbitarán a 20.000
kilómetros de altura-.
La financiación de Galileo, cuyo coste estimado asciende a 3.400
millones de euros, iba a ser en principio pública y privada,
gracias a la participación de un consorcio de ocho empresas -entre
ellas las españolas Aena e Hispasat-, que tienen hasta mañana para
confirmar su compromiso con el proyecto.
Sin embargo, las dificultades en la negociación para la firma de un
acuerdo podría propiciar que Bruselas plantee el próximo día 16 que
la puesta en marcha del sistema se lleve a cabo con financiación
pública.
No pagaremos por
él
Se trataría en un primer paso "de desarrollar la construcción
de la infraestructura de los satélites con fondos públicos",
dijo Barrot, quien añadió que "después tendremos una
asociación público-privada con todos aquellos que van a desarrollar
las aplicaciones de Galileo".
Fuentes comunitarias consultadas por Efe subrayaron que la decisión
de prescindir de la iniciativa privada en el desarrollo de Galileo
no hará "que el contribuyente pague más", sino que
"se reorientará una cierta cantidad de fondos de presupuesto
de la UE" hacia el proyecto, cuyo coste "en términos
absolutos es muy elevado, pero en porcentaje presupuestario es
bajo".
De los 3.400 millones de euros que costaría construir las
infraestructuras y la puesta en órbita de los satélites del
sistema, "unos 1.200 ya fueron invertidos o
presupuestados".
Los 2.200 millones que faltan "hay que encontrarlos en un
presupuesto comunitario de 126.000 millones de euros" anuales,
del que en cada ejercicio se dejan de gastar entre 3.000 y 3.500
millones de euros, cantidad "que no se devuelve a los Estados
miembros, sino que son reinvertidos", explicaron las
fuentes.
Según Barrot, la nueva estrategia "revisa las bases de la
asociación público-privada, pensando en que, en efecto, es mucho
más seguro que Galileo se realice en los tiempos deseados si
aceptamos financiar (con fondos públicos) estos 30
satélites".
Sin embargo, "después, la industria podrá retomar, mediante
una concesión, la explotación de los usos de Galileo",
recalcó.
Si el sistema Galileo es finalmente puesto en marcha con fondos
públicos, "se dará la paradoja" de que el tiempo perdido
en las negociaciones hasta ahora podrá recuperarse porque no se
contará con la industria ni las empresas para realizar pruebas para
la puesta en marcha de los satélites, explicaron las fuentes.
La Comisión espera que "Galileo pueda ser operativo como
estaba previsto en 2011, incluso si se acumula algo de
retraso", y "llegar antes" que la segunda generación
del GPS (2013) o la puesta en marcha del sistema Beidou chino,
previsto para 2014 y financiado al igual que el GPS con fondos
públicos.
Galileo "será el único sistema de radio-navegación civil en el
que se podrá confiar al cien por cien", a diferencia del GPS o
el Baidou, señalaron las fuentes comunitarias.
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