Los adolescentes musulmanes tienen una probabilidad 2,3 veces mayor de presentar alteraciones de la conducta alimentaria, y de 1,8 veces mayor de presentar insatisfacción corporal que los adolescentes cristianos. Así se desprende de una investigación realizada en la Universidad de Granada, que también ha revelado que, como media, uno de cada cuatro adolescentes presenta alteraciones de la conducta alimentaria y el 15% sufre insatisfacción corporal.
n una ciudad multicultural como Ceuta en la que coexisten pacíficamente desde hace varios siglos diferentes grupos religiosos (cristianos, musulmanes, judíos) y donde la población de religión musulmana constituye alrededor de un 30% de la población total, el objetivo del presente estudio fue determinar la presencia de alteraciones de la conducta alimentaria e insatisfacción corporal en una muestra no clínica de adolescentes, en función de la afiliación religiosa, e investigar su asociación con las características sociodemográficas, antropométricas, psicológicas, familiares, académicas y con las conductas relacionadas con la salud.
Para llevar a cabo esta investigación, sus autores estudiaron una muestra constituida por 493 estudiantes de 12 a 20 años de edad, de tres colegios públicos de Ceuta, incluyendo los niveles de enseñanza secundaria y de bachillerato.
Estudio pionero
Como explica Francisco Javier Ramón Jarne, investigador del Instituto de Neurociencias "Federico Olóriz" de la UGR y autor de este trabajo, su investigación "aborda un tema que no ha sido estudiado en España, como es la relación entre la afiliación religiosa y los trastornos de la conducta alimentaria y la percepción de la imagen corporal. En el resto del mundo es de los pocos estudios comparativos por afiliación religiosa (cristiana y musulmana) y por sexo que se han realizado hasta ahora". Hasta la fecha, sólo existía un estudio similar realizado en Israel en una muestra de chicas adolescentes cristianas, musulmanas y judías.
La transformación en lo que a afiliación religiosa se refiere de la población española, resultado de la inmigración masiva en la última década, sobre todo desde los países del Magreb, "hace que los resultados de este estudio revistan un relevante interés desde el punto de vista de la Medicina Preventiva y de la Salud Pública", a juicio de Francisco Javier Ramón Jarne.
El investigador de la UGR defiende que "la afiliación religiosa islámica como factor sociocultural puede también asociarse a la presencia de estas alteraciones, aunque los ideales estéticos de la delgadez no formen parte de la cultura islámica".
Si quieres recibir cada semana las noticias más interesantes suscríbete a nuestro boletín.


Noticias frescas!
Comparar la cocina libanesa o marroquí con la llamada "occidental", de hamburguesas, costillas con una horrible salsa barbacoa y llena de grasas, me parece una herejía. Si no fuese por la escasez de alimentos y la colonización occidental, los "orientales" seguirían comiendo más sano que nosotros (digo, en general), influídos por la alimentación estadounidense. En fin, que entre el falâfel y la hamburguesa de carne, de vete a saber dónde, hay un abismo y entre las ensaladas árabes y mediterráneas y las estadounidenses hay todoun mundo de obesidad.
Será la religión o su condición mayoritaria de inmigrantes, tanto en el sentido de deslocalización como de ingresos económicos.
Se ha contrastado con poblaciones inmigrantes de otras religiones, o con la población originaria española.
No me creo que el cerdo sea más sano que la ternera y el cordero, otra cosa es que no les dé para comer habitualmente cordero con sus ingresos.O que intenten copiar roles de su nueva sociedad con malos hábitos o que al cambiar sus condiciones de trabajo, siendo menos físico, sin cambiar sus costumbres alimentarias engorden más.
Pero sin conocer el estudio a priori, estoy seguro que las condiciones socioeconómicas influyen mucho más que la religión.
Por cierto, siendo los ateos casi mayoría - 20% + 27% cristianos no practicantes que no creen en dios, ¿estamos incluidos en ese estudio?