En un ataque de optimismo o de exceso autopublicitario, alguien ha dicho por ahí que estamos en un "momento Spunik" en el que todo el mundo está persiguiendo nuevas formas de obtener energía que no dependan de los combustibles fósiles, al igual que en los cincuenta se perseguía el acceso al espacio. Es una cuestión de opinión.
Daniel Nocera, y su equipo del MIT, han conseguido crear una
"hoja artificial" (por su similitud con la fotosíntesis)
barata a partir de elementos abundantes en la corteza terrestre
que, expuesta a la luz del sol y sumergida en el agua, genera
oxígeno e hidrógeno separadamente. El rendimiento energético está
entre un 2,5% y un 4,7% dependiendo de la configuración
empleada.
Esta hoja consiste en una célula solar de silicio con catalizadores
basados en cobalto y níquel a ambos lados. En un lado se deposita
el catalizador basado en cobalto, que es la cara que genera el
oxígeno. En la otra cara hay un catalizador basado en níquel,
molibdeno y zinc que produce el hidrógeno. El aspecto crucial del
sistema está en que los catalizadores se autorreparan durante el
proceso y no se degradan.
El sistema no usa cables ni sistema eléctricos, simplemente, al
meter la hoja en el agua, empieza a burbujear oxígeno e
hidrógeno.
Ahora que han demostrado que el sistema es viable, estos
investigadores planean aumentar el rendimiento del sistema, como
por ejemplo usando silicio monocristalino de alta calidad o usando
recubrimientos con partículas pequeñas que aumenten al área total y
produzca mayor cantidad de gas. Según unos análisis realizador por
el Departamento de Energía de EEUU esta geometría podría dar lugar
a una producción de hidrógeno más barata que usar paneles
fotovoltaicos y electrolisis.
El investigador advierte que queda mucho trabajo por hacer, pero
imagina un futuro en el que las casas estén equipadas en los
tejados con dispositivos de este tipo muy baratos que proporcionen
la energía suficiente.
Sin embargo, dentro de la comunidad internacional de expertos del
campo se discute si finalmente un sistema fotovoltaico barato sería
mejor que este tipo de sistema. Al fin y al cabo, los que
investigan en células solares de semiconductores no están con los
brazos cruzados.
El segundo estudio está liderado por Richard Masel y Paul Kenis, de Dioxide Materials y University of Illinois respectivamente. En este caso consiguen convertir dióxido de carbono en monóxido de carbono (CO) que es el primer paso para sintetizar hidrocarburos. En otros estudios se ha tratado de dar con el catalizador adecuado para realizar esta conversión de una manera rentable, pero la necesidad de aplicar corriente de altos voltajes hacía que el proceso no fuera rentable.
Este grupo de investigadores ha encontrado un disolvente para el
dióxido de carbono, en concreto un líquido iónico, que reduce el
voltaje necesario en 10 veces. En este caso un líquido iónico (una
sal líquida) proporciona una carga extra al dióxido de carbono que
facilita su conversión en CO. Sin embargo, el rendimiento de este
proceso es aún muy bajo, está incluso por debajo del rendimiento de
la hoja artificial del caso anterior.
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