Nuestros antepasados de hace 3,6 millones de años ya
adoptaron una postura erguida al caminar, pese a tener rasgos
anatómicos simiescos pensados para vivir en los
árboles.
osotros, como únicos primates que podemos andar sobre dos piernas, nos sentimos especiales. Nuestros antepasados, al erguirse sobre el suelo y poder mirar más allá, no solamente pudieron ver antes a sus enemigos y sobrevivir, sino que realizaron un acto que creemos único por su significado simbólico. Con ello, además, tuvimos las manos libre para hacer otras cosas, como usar herramientas y crear tecnología, aunque ésta fuera de piedra. Por eso, toda noticia de Paleoantropología que hable de cuándo conseguimos esta postura erguida nos parece importante.
Hace tres millones de años nuestros antepasados pasaban todavía
bastante tiempo en los árboles, la cuestión es si bajaron al suelo
y a partir de entonces comenzaron una larga carrera evolutiva hacia
el bipedismo o si ya entonces tenían la capacidad fisiológica de
poder andar a dos patas de manera eficiente.
Ahora David Raichlen, de University of Arizona, y sus colaboradores
de University at Albany y de City University of New York's
Lehman College ha aportado pruebas experimentales que indican que
los primeros homínidos de hace 3,6 millones de años ya podían
caminar como los humanos actuales.
Hace más de 30 años se descubrieron las huellas dejadas por un
homínido cuando hace 3,6 millones de años andaba sobre cenizas
volcánicas. Esas huellas fósiles, que tienen un valor iconográfico
sólo comparable a las huellas dejadas por Neil Armstrong en la
Luna, tienen todavía más valía científica y su significado en la
evolución humana se ha debatido desde entonces. Estos
investigadores han analizado tridimensionalmente estas huellas
llegando a la conclusión de que muestran claras señales de
bipedalismo, haciendo del Australopithecus afarensis la única
especie viva del área en aquella época capaz de tal proeza. Esta
especie incluye a Lucy, cuyo esqueleto es el más completo que se
conserva a día de hoy de Australopithecus afarensis.
Hay varios rasgos en las caderas, piernas y espalda que indican que
esta especie podría caminar sobre dos piernas mientras estaba en el
suelo. Pero la curvatura de los dedos de las manos y pies y
orientación de los hombros indican que Lucy y otros miembros de su
especie además pasaban bastante tiempo en los árboles.
Esta morfología difiere de nuestro propio género que abandonó la
vida en los árboles hace 2 millones de años. Desde que se
descubrieran las huellas de Laetoli los científicos han debatido
sobre si indicaban o no que el ser que las dejó allí andaba sobre
dos piernas como lo hacen los chimpancés actuales o como lo hacen
los humanos modernos.
Para resolver este dilema este grupo de investigadores ha realizado
el primer estudio biomecánico de las huellas, comparándolo con
experimentos en los que capturaron el movimiento de los pies de
voluntarios sobre una superficie cubierta con arena. Los humanos
que se prestaron a los ensayos caminaron de dos maneras distintas:
la manera habitual y lo más aproximadamente posible a como lo haría
un chimpancé. Se recolectaron moldes tridimensionales de las
huellas dejadas en ambos casos para compararlas con las huellas de
Laetoli.
Analizando la profundidad relativa de las huellas, así como las dejadas por el talón y los dedos, llegaron a la conclusión que los homínidos de hace 3,6 millones de años ya caminaban como lo hacen los humanos, con una postura erguida. Al parecer la clave está en la profundidad de la señal dejada por los dedos, que es más profunda que la dejada por el talón cuando la postura es encorvada.
El resultado ha sido una sorpresa para los investigadores, pues
esperaban una postura más simiesca en el Australopithecus
afarensis. Las huellas de Laetoli tienen la misma profundidad para
los dedos y el talón, tal y como sucede en las huellas dejadas por
humanos modernos.
Según Raichlen esta forma de caminar es muy eficiente desde el
punto de vista energético, lo que sugiere que la reducción de costo
energético fue importante a la hora de la evolución del
bipedalismo, siendo su origen previo a la aparición de nuestro
propio género.
Si las huellas de Laetoli fueron dejadas por la misma especie a la
que perteneció Lucy, como la mayoría de los expertos creen, este
resultado tendría implicaciones interesantes en la cronología de
los eventos evolutivos que finalmente permitieron la aparición del
ser humano.
Quizás lo más fascinante sea que este estudio sugiere que cuando
nuestros "antepasados" tenían una anatomía pensada para
pasar mucho tiempo en los árboles ya habían desarrollado una manera
muy eficiente de andar sobre dos piernas, de la misma manera a como
lo hacen los humanos modernos.
Esos antepasados nuestros de hace 3,6 millones de años no estaban
comprometidos a vivir a tiempo completo en los árboles o en el
suelo, sino que no fue hasta un millón de años más tarde. El hecho
de que un animal arborícola como Lucy tuviera una manera moderna de
andar sería un testamento de la importancia de la eficiencia
energética de moverse sobre dos piernas.
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todavia habra alguien que crea que descendemos del mono?
Pues claro que de el mono no descendemos, o mejor dicho, Lo que si es muy claro, es que tanto el mono como el ser humano tienen un ancestro en común, cosa que es muy diferente. Hace cientos de años nuestra especie se dividió de la de los monos actuales cuando algunos de sus cromosomas se fusionaron durante el proceso de adaptación.... la selección natural y la selección sexual... lee hombre, eso no te hace daño...
¡Carámba! Esta es noticia vieja. La Ardipithecus Ramidus tiene 4,4 millones y era bípeda y uno reciente encontrado; el Ardipithecus Kadabba de 5,6 millones era bípedo. Personalmente pienso que los humanos siempre fueron humanos y que seguimos evolucionando. El documental de Discovery sobre Ardipithecus es muy, pero muy bueno no dejen de verlo.