Se supone que durante miles de millones de años la vida sobre la Tierra era aburrida y sólo estaba compuesta por microorganismos. No sabemos exactamente cuando surgió la vida en la Tierra. Algunos expertos sitúan este evento en algún momento hace unos 3800 millones de años, según pruebas isotópicas. Otros no son tan atrevidos y sostienen que fue más tarde. En todo caso, esa vida era muy simple y estaba compuesta por microorganismos procariotas sin núcleo diferenciado.
Aunque, en general, los seres de "cuerpo" blando como éstos desaparecen y no dejan restos fósiles, en este caso se conservaron porque fueron piritizados, es decir, que sus tejidos fueron reemplazados por pirita. Además, los sedimentos que había a su alrededor los conservaron hasta ahora.
El descubrimiento lo ha realizado un equipo multidisplinar. Según
los investigadores implicados, estos fósiles representarían los
signos más antiguos de vida multicelular. Especulan que estas
formas de vida probablemente surgieron para aprovecharse de la
ventaja que supuso el incremento de los niveles de oxígeno
atmosférico que se dio 200 millones de años antes.
El inconveniente en estos casos es que es difícil distinguir entre
una mera colonia de células sin comunicación entre ellas y un
auténtico ser multicelular con células formando tejidos.
Para ser conscientes de la importancia este hallazgo hay que
fijarse que estos macrofósiles pertenecieron a un mundo básicamente
microbiano y esto cambia la manera en la que biosfera funciona al
haber interacción entre microbios.
Se dio un aumento del nivel de oxígeno hace 750 millones de años y
se ha mantenido que la aparición de la vida compleja posterior se
debió precisamente a este hecho. Como hace 2400 millones de años
también se dio un episodio similar de aumento de oxígeno (la Gran
Oxidación), estos investigadores sostienen que quizás en este caso
también se disparó la creatividad biológica y estos fósiles serían
una prueba de ello.
Para estudiar la estructura y propiedades químicas de los fósiles,
los investigadores se valieron de micro-tomografía computacional y
de espectrometría de masas. Basándose en la pruebas recogidas,
concluyen que estas rocas son los restos de seres vivos
multicelulares.
Pudieron medir el contenido de isótopos de azufre con una
microsonda para así levantar mapas de estos fósiles y ver la
distribución de materia orgánica. El proceso de piritización de
materia orgánica es distinto de los procesos de mineralización
abiótica y esta técnica permite distinguir entre los dos casos.
El escáner tridimensional de alta resolución les permitió
reconstruir las muestras en tres dimensiones y ver la organización
interna en gran detalle. Según los investigadores la estructura
revela una organización multicelular. El estudio de las estructuras
sedimentarias les permite afirmar que los seres que dejaron estos
fósiles vivían en aguas someras marinas a unos 20 ó 30 metros de
profundidad, zonas clamas, pero periódicamente sometidas a las
mareas, olas y tormentas.
Según dicen estos organismos serían colonias de bacterias con
capacidad de comunicación entre ellas de tal modo que les permitía
crear estructuras complejas. Aunque se han encontrado tapetes de
bacterias fósiles en Gabón de épocas previas, en este caso se trata
de fósiles diferentes. No son agregados de bacterias unidas por
sedimentos, sino que forman estructuras tridimensionales, lo que
sugiere una coordinación multicelular.
Se sabe que los genes claves que permiten la adhesión entre las
células existían antes de que apareciera la multicelularidad. Así
por ejemplo, los flagelados unicelulares Amastigomonas, que
pertenecen a un linaje antiguo, poseen genes de comunicación
celular. Más de una docena de linajes independientes aparecieron
independientemente en la transición unicelular-multicelular (en
plantas, animales y hongos). Quizás los organismos de Gabón fueron
experimentos en multicelularidad todavía más antiguos.
La clasificación de estos seres es difícil porque no se parecen a
ningún otro fósil conocido o a ningún organismo vivo. La única
analogía moderna serían las colonias microbianas, pero éstas
tienden a ser pequeñas y frágiles, mientras que estos fósiles
corresponden a seres grandes y resistentes.
Según alguno de estos investigadores puede que sea posible que
estas estructuras vivas estuvieran compuestas por células
eucariotas, aunque demostrar este punto parece ser imposible. La
idea proviene de la presencia de esterol, que es un compuesto que
se encuentra típicamente en las membranas de las células
eucariotas. Sin embargo, este punto es controvertido, ya que el
esterol y otras moléculas complejas pueden haber migrado desde
sedimentos más modernos que contuvieran seres vivos más
recientes.
Aunque según los investigadores implicados la morfología de estos
fósiles no puede ser explicada por mecanismos puramente físicos,
puede incluso que todo este asunto al final sólo trate de
pseudofósiles. La agregación de pirita puede formar patrones
complejos sin necesidad de intervención biológica. Ya se han dado
casos de confusión en el pasado.
No se sabe muy bien por qué, pero el nivel de oxígeno cayo
bruscamente hace 1900 millones de años. Quizás este evento terminó
con el primer experimento en multicelularidad en la Tierra y el
mundo volvió a ser microbiano. Es lo malo de la historia biológica,
es irrepetible y sujeta a la contingencia.
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