Durante la explosión del Cámbrico, hace unos 500 millones de años, surgieron animales de todo tipo espoleados por la abundancia de oxígeno y la aparición de la depredación. Esta depredación hizo que se aguzaran los sentidos de los seres que había en ese momento y surgieran criaturas vigilantes que con la vista, el olfato, oído, gusto o tacto tomaran conciencia del entorno. También hizo que surgieran sistemas nerviosos capaces de asimilar la información que proporcionaban esos sentidos y enviara órdenes a los músculos para evitar al depredador o, por el contrario, tener éxito en la caza. La carrera de armamentos evolutivo dejó atrás el tranquilo y pacífico jardín de Ediácara para dar lugar a un mundo mucho más interesante.
|
La biota del Ordovícico temprano encontrada en Marruecos se
sitúa entre hace 488 y 472 millones de años e incluye miles de
ejemplos de fauna marina de cuerpo blando. Los animales que
habitaban en lo que ahora es Marruecos vivían en el cenagosos fondo
del mar cuando fueron atrapados por una nube de sedimentos que los
enterró y preservó sus partes blandas. Aunque los especímenes no
están perfectamente conservados, la presencia de tejidos blandos
les dotan de gran importancia.
Como es más fácil que fosilicen restos orgánicos duros, como
conchas y similares, que tejidos blandos, el registro fósil siempre
es parcial y de ahí también la importancia de un recurso como éste.
Ahora la visión que se tiene del Ordovícico es distinta gracias a
estos restos fósiles.
Este hallazgo indica que los animales que caracterizaron el
Cámbrico, como Anomalocaris, continuaron viendo y teniendo
su impacto en la biodiversidad y ecología marina millones de años
más tarde de su supuesta desaparición. En el caso concreto de
Anomalocaris se demuestra que este ser continuó jugando un
papel importante en la evolución de la vida marina durante mucho
tiempo, siendo uno de los depredadores más importantes de esas
épocas, incluso cuando las comunidades marinas se fueron haciendo
más complejas y el número de géneros animales se multiplicaron por
cuatro durante el evento de la gran diversificación del Ordovícico,
que se dio a partir de hace 488 millones de años, justo al comienzo
de ese periodo geológico.
Estos ejemplares corresponden a una especie que llegó a medir un
metro de longitud y presenta una serie de láminas en cada segmento
a lo largo del cuerpo. Se cree que estas estructuras podrían
funcionar a modo de branquias que proporcionarían oxígeno a la
criatura cuando ésta estaba con vida.
Los paleontólogos que trabajan allí esperan encontrar en el futuro
mejores especímenes que permitan hacer una reconstrucción más
detallada.
Estos hallazgos están haciendo que los paleontólogos se replanteen
la extinción masiva que se dio al final del Cámbrico. La extinción
con la terminó ese periodo, y que se supone que liquidó la fauna de
animales de cuerpo blando del tipo Burgess Shale, parece que no
tuvo efectos tan dramáticos sobre las comunidades marinas (únicas
comunidades animales de la época) como se pensaba.
Ya nada que no sean los caprichos en la conservación de los
ejemplares en el registro fósil puede impedir la persistencia de
los linajes cámbricos más allá del periodo que les vio surgir. En
esa aparente franja temporal censurada de la historia de la vida
quizás haya otras extrañas criaturas esperando a ser
encontradas.
Si quieres recibir cada semana las noticias más interesantes suscríbete a nuestro boletín.
Entérate de cuándo hay nuevos comentarios

