Un equipo de investigación ha determinado que el Lynx pardina se ha caracterizado por la uniformidad de su ADN durante los últimos 50.000 años. Según el estudio, su falta de diversidad genética no habría puesto en riesgo su supervivencia.
n estudio con participación de investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha determinado que la escasa diversidad genética del lince ibérico, el carnívoro más amenazado de Europa, podría no reducir las posibilidades de supervivencia de la especie. Los científicos han estudiado el ADN de 19 fósiles de lince y han observado que su variedad genética ha sido pequeña a lo largo de los últimos 50.000 años. Estos resultados sugieren que la historia del felino ha estado durante mucho tiempo marcada por una población reducida, un hecho que no habría puesto en riesgo su supervivencia. El trabajo aparece publicado en el último número de la revista Molecular Ecology.
Según los científicos, el estudio aporta esperanza a los
conservacionistas que defienden que la falta de diversidad genética
-presente también en otras especies de felinos como los guepardos
africanos, los leones del cráter Ngorongoro y la pantera de
Florida- llevará a la extinción del lince, debido a la endogamia y
a la escasa capacidad de adaptación a ecosistemas cambiantes. Para
los investigadores, el fenómeno se explica por el denominado efecto
"cuello de botella genético". La huella de la actividad
humana o los drásticos cambios a finales de la última glaciación,
causada por el calentamiento global durante el Holoceno (hace
10.000 años), también se barajan como causas.
El equipo, formado por investigadores españoles, ingleses, daneses
y suecos, ha extraído el ADN presente en huesos y dientes con una
antigüedad comprendida entre los 50.000 años y el siglo pasado. Los
científicos han examinado el ADN mitocondrial, una parte del genoma
normalmente muy variable, y no han hallado variaciones
genéticas.
"Hemos analizado 19 muestras antiguas de toda la Península y
hemos encontrado que todas tienen la misma secuencia de ADN
mitocondrial. Los linces siempre han sido muy pocos y su actual
uniformidad genética no es un fenómeno que tenga que ver con un
declive demográfico reciente", asegura el investigador del
CSIC Carles Lalueza-Fox, uno de los autores del trabajo. Su grupo
en el Instituto de Biología Evolutiva, un centro mixto del CSIC y
la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona, ha analizado tres fósiles
con edades comprendidas entre los 20.000 y los 2.000 años. Las
muestras proceden de diferentes excavaciones en Barcelona.
"Una diversidad genética tan pequeña en un periodo tan amplio
de tiempo indica que el tamaño de las poblaciones era
moderado", explica otro de los autores, Mark Thomas,
investigador de la University College de Londres (Reino Unido).
"Que las poblaciones pequeñas puedan perdurar tanto tiempo y
con una diversidad genética tan pequeña podría servir para
considerar la supervivencia de especies similares y en peligro de
extinción actualmente", destaca.
Un carnívoro "en peligro crítico"
El lince ibérico está considerado el felino más amenazado del
mundo. Es además el carnívoro de Europa más cercano a la extinción.
Según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza,
la especie está "en peligro crítico".
Los autores destacan en el artículo que, a pesar de haber estado
distribuido en toda la Península Ibérica en el pasado, su área
actual se reduce actualmente a dos pequeñas poblaciones al sur de
España que juntas no superan los 279 ejemplares. Esta caída
drástica se relaciona con la reciente destrucción del hábitat, el
declive de la liebre europea, su principal fuente de alimento, y la
caza excesiva.
"Nuestros resultados indican que la escasa diversidad genética
no es en sí misma un indicador de la crisis poblacional",
afirma Love Dalén, científico en el Museo de Historia Nacional de
Suecia. "Es más: nuestros resultados podrían ayudar a los
biólogos conservacionistas a determinar qué tamaño debe tener una
población para que su supervivencia esté asegurada a largo plazo.
Es un debate que está en muchos países y afecta a los grandes
carnívoros", agrega.
Según Cristina Valdiosera, de la Universidad de Copenhague
(Dinamarca), "el mensaje que defiende el estudio es claro: la
falta de diversidad de las especies amenazadas no debería frenar
los esfuerzos en conservación". "Es un mito que ciertas
especies estén condenadas a morir debido a su genética. Si una
especie está en peligro, es por la falta de voluntad por
conservarla", concluye la investigadora.
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