Un equipo del Consejo Superior de
Investigaciones Científicas (CSIC) ha diseñado los métodos
matemáticos que permiten optimizar la evaluación del carácter
crujiente de una amplia gama de alimentos mediante una tecnología
pionera en España, según han informado fuentes del CSIC.
a tecnología empleada se denomina el Detector de Envolvente Acústica. El método para medir la "crujibilidad" se ha aplicado ya en manzanas y almendras tostadas con éxito, y se ampliará a panes, cereales o alimentos prefritos congelados.
Esta nueva línea de trabajo, desarrollada por el Laboratorio de Propiedades Físicas y Sensoriales de los Alimentos, del Instituto de Agroquímica y Tecnología de Alimentos (CSIC), en Valencia, ha sido posible a partir del registro del nivel del sonido emitido durante la fractura de los alimentos.
El equipo liderado por la científica del CSIC Susana Fiszman realiza también estudios de las propiedades mecánicas y las pautas microestructurales relacionadas con la pérdida del carácter crujiente del alimento analizado.
Fiszman afirma que el carácter crujiente de los alimentos "no es una propiedad intrínseca de los mismos, sino que resulta de la interpretación que realiza el ser humano, sintetizando la información que le aportan diversos sentidos".
Así, el Detector de Envolvente Acústica, acoplado a un texturómetro, es capaz de registrar en tiempo real, mediante un micrófono, el nivel de sonido que produce el alimento al crujir.
Después del descubrimiento de la "crujibilidad", término acuñado por la científica Fiszman, de las manzanas y las almendras, el laboratorio de Fiszman intenta ahora cuantificar el carácter crujiente de alimentos prefritos congelados, como patatas fritas, croquetas o comida empanada.
Si quieres recibir cada semana las noticias más interesantes suscríbete a nuestro boletín.

hola me llamo mariuel