El océano actúa como un enorme sumidero de carbono que absorbe cualquier cantidad adicional de dióxido de carbono añadido a la atmósfera. Su capacidad de almacenar más dióxido de carbono que la atmósfera y la tierra le posibilita almacenar a largo plazo el dióxido de carbono emitido por las actividades humanas.
nos científicos de la Universidad de Liverpool, sin embargo, han descubierto que si todas las reservas de carbono en forma de carbón, petróleo, y gas quedan agotadas, la cantidad incrementada de dióxido de carbono en la atmósfera empezará a modificar la química natural del océano y a mermar su capacidad de absorber e intercambiar el CO2.
Está aceptado que las crecientes concentraciones de dióxido de carbono atmosférico resultan en un aumento de la temperatura global del planeta. No estaba claro, sin embargo, cómo la capacidad del mar de almacenar carbono afectará al calentamiento global en el futuro.
La cantidad excesiva de carbono en la atmósfera hará a los océanos más ácidos y entorpecerá la capacidad de éstos para absorber carbono adicional de la atmósfera. El dióxido de carbono adicional que permanecerá en la atmósfera resultará en un aumento del calentamiento global de nuestro planeta, lo que provocará el aumento del nivel del mar, y acelerará el derretimiento de los casquetes polares.
Para impedir que se llegue a una situación así, los científicos están trabajando para desarrollar técnicas de captura de carbono, con las que se espera poder eliminar los excesos de carbono en puntos específicos con muy altas emisiones, como las centrales termoeléctricas que funcionan con combustibles fósiles, mediante la estrategia de capturarlo y luego almacenarlo de manera permanente.
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