Un estudio sugiere que los planetas tipo rocoso como la Tierra se pueden encontrar más fácilmente orbitando estrellas con alta metalicidad. Recordemos que para los astrofísicos los "metales" de una estrella son todos los elementos más pesados que el helio, así que una estrella con alta metalicidad contiene elementos pesados (no necesariamente hierro y similares) en cantidad "significativa". Según este estudio, estos planetas serían además más fáciles de encontrar en estrellas de baja masa. Este resultado podría tener implicaciones para la búsqueda de vida fuera de nuestro sistema solar.
Otro estudio, esta vez de Kevin Zahnle en el NASA Ames Research Center y sus colaboradores, sugiere que un planeta habitable puede ser más parecido a un planeta desierto, como el Arrakis de la famosa novela "Dune", que a la Tierra. Incluso Venus podría haber sido habitable hace 1000 millones de años.
Si un exoplaneta es como la Tierra, con grandes océanos o incluso
un océano global, las condiciones para que se mantenga el agua
líquida son estrictas y la zona de habitabilidad alrededor de la
estrella es estrecha. Si está más cerca de su sol que lo indicado
por el borde interior de la zona de habitabilidad, el agua se
evapora y se descompone en oxígeno e hidrógeno por la radiación
solar. El primero se escapa de la atmósfera y el segundo oxida las
rocas. Si está más lejos el agua se congela y esa superficie blanca
refleja aún más luz, lo que impediría su fusión. Es relativamente
fácil que un planeta acuático más allá de ese punto entre en una
glaciación permanente debido a un bucle de retroalimentación de
este tipo. Pero si el planeta tiene mucha menos agua la zona de
habitabilidad puede expandirse bastante.
Un planeta habitable podría ser como Marte, pero mucho más grande y
un poco más cálido. No tendría océanos, pero sí casquetes polares y
rocío por la mañana. Habría un poco de humedad ambiental en forma
de vapor de agua y podría tener oxígeno libre si hay
fotosíntesis.
La escasez de agua ayudaría a mantener el planeta más caliente al
absorber el suelo más radiación solar que al hielo si el planeta
está lejos de su sol y la escasez de agua en la atmósfera impediría
un efecto invernadero desbocado y una gran disociación ultravioleta
del agua si está demasiado cerca.
Al menos esto es lo que dicen los modelos computacionales sobre los
que se ha trabajado recientemente. La vida en un planeta de este
tipo podría manifestarse gracias a la presencia de oxígeno
libre.
El Sol será cada vez más brillante y la Tierra sufrirá sus efectos.
La radiación del Sol evaporará más agua y los disociará en oxígeno
e hidrogeno. Este proceso hará que pierda gran parte de su masa
acuosa, pero mantendrá el planeta en condiciones habitables hasta
casi el final de la vida de nuestra estrella.
Según este estudio incluso un planeta como Venus podría haber sido
habitable en el pasado (hace 1000 millones de años) si una vez tuvo
océanos y pasó por un proceso de desecación de este tipo.
Por tanto, un punto de azul pálido no es el único candidato a
albergar vida. Aunque la estabilidad en el tiempo de un mundo con
tan poca agua es discutida por otros expertos.
Pero encontrar un planeta de tipo terrestre en una estrella en
la zona habitable como para que pueda contener algo de agua líquida
y lo suficientemente viejo como para que haya habido tiempo para
que evolucionase la vida no significa necesariamente que haya
vida.
Necesitamos tomar espectros de ese planeta y extraer de él los
biomarcadores que indiquen la presencia de vida. Lo malo es que, de
momento, no tenemos la tecnología suficiente para esta tarea.
De todos modos investigadores como los del Virtual Planetary
Laboratory ya se están pensando qué biomarcadores habría que
estudiar. La presencia de vapor de agua quedaría revelada en los
espectros. El dióxido de carbono indicaría que se trata de un
planeta de tipo rocoso, a diferencia de la presencia de hidrógeno y
helio. Si se dan estas condiciones se podría interpretar que las
áreas oscuras corresponderían a océanos y las claras a continentes.
Pero estamos muy lejos de poder tomar una imagen de un exoplaneta,
así que eso lo podríamos ver como cambios de brillo
según el planeta gira sobre sí mismo.
Lo ideal sería tomar espectros infrarrojos, pues la señal sería más
intensa en esa parte del espectro. En la Tierra las plantas
reflejan gran cantidad de radiación infrarroja gracias a la
clorofila (es lo que cualquier aficionado a la fotografía conoce
como "efecto wood"), pero no sabemos si en otros planetas
los pigmentos fotosintéticos serán los mismos o se comportarán de
manera similar.
Una de las pruebas más importantes que se podrían encontrar sería
la presencia simultánea de oxígeno (u ozono) y metano libres a la
vez. Esta presencia revelaría la existencia de un desequilibrio
químico que sería imposible de mantener sin que ambos gases se
repusieran constantemente, pues el oxígeno es muy reactivo y
rápidamente oxidaría al metano. La presencia de ambos gases revela
un desequilibrio termodinámico que sólo la presencia de vida podría
explicar. En la Tierra el oxígeno es producido por la fotosíntesis
y el metano por algunos tipos de microorganismos, aunque también
puede producirse geológicamente.
De momento sólo hay modelos computacionales cuyas predicciones
pueden ser comparadas con las rudimentarias observaciones
existentes, pero los colores de uno de estos exoplanetas en
visible, infrarrojo y ultravioleta ya pueden ser suficientes como
para sugerir la sospecha de presencia de vida.
Pero incluso la ausencia de oxígeno no significa que no haya vida.
Gran parte de la historia biológica de nuestro mundo se dio en una
atmósfera carente de oxígeno. Primero porque este gas no se
producía y luego, cuando apareció la fotosíntesis, reaccionaba
pronto con los minerales. Al principio la vida generaba gases como
el metano, pero este gas también se puede producir por métodos
abióticos, así que su presencia en los espectros no diría nada
sobre la presencia de vida en un exoplaneta.
Por esta razón se estudia también la posibilidad de biomarcadores
como los organo-sulfurosos que son producidos por microorganismos
terrestres en grandes cantidades. Aunque los rayos ultravioletas
los descomponen con rapidez y no se acumulan en la atmósfera, entre
sus subproductos está el etano, que sí se acumula y deja una señal
clara en el infrarrojo. Un exoplaneta anóxico con vida anaeróbica
podría revelar la presencia de dicha vida como un contenido alto de
etano y metano (Astrobiology, vol 11, p 419).
El futuro telescopio espacial Webb quizás pueda tomar espectros
atmosféricos de baja resolución de algunos exoplanetas, incluso de
unos pocos planetas que transiten según nuestra perspectiva sobre
el disco de estrellas tipo M. Ya se trabaja en modelos sobre esos
casos para poder compararlo en el futuro.
Pero la perspectiva no es optimista. Algunos congresistas están
presionando para que se cancele el Webb debido a los retrasos
(lógicos) y gasto por encima de lo presupuestado. Ni siquiera se
espera que se lance antes de 2018 (los plazos en este tipo de
investigación son muy tristes). A esto se suman los recortes
presupuestarios sobre el telescopio europeo extragrande que ya
comprometen su capacidad para observar exoplanetas al reducirse las
ambiciones técnicas del proyecto.
Para poder realizar mejores observaciones se necesitaría sistemas
interferométricos espaciales. Pero de estos proyectos sólo hay un
par de ideas y unos nombres (Terrestrial Planet Finder y Darwin) y
poco más. No se están financiando ni sus estudios preliminares y
queda muy lejos su posible aprobación.
La búsqueda de vida está fuertemente condicionada por lo que
creemos que es la vida y por el único caso que conocemos, que es la
de la Tierra. Incluso en la propia Tierra hay casos de vida extrema
que serían difíciles de identificar en otros cuerpos.
Si en alguno de esos planteas hay civilizaciones tecnológicas
avanzadas quizás hayan cometido los mismos errores que nosotros y
podamos ver señales de la presencia de compuestos fluorocarbonados
en su atmósfera, por ejemplo. Pero si así es, la ventana temporal
para observarlo es muy escasa, porque una civilización así termina
por autoextinguirse. Y es que la búsqueda de vida ahí fuera siempre
nos puede hacer meditar y saber más sobre la vida aquí en la
Tierra, incluida la vida humana.
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Basta ya de engaños. ¿A quien quieren engañar con posibilidades de vida en otros planetas? Por todos es sabido ya que el pentagono lleva casi 40 años trabajando con extraterrestres.
asi tambien lo creo