En el mundo actual hemos llegado a la paradoja de que un cartón de zumo de naranja 100% vale bastante menos que un litro de gasolina o gasóleo. No importa que para el primero se necesiten árboles, fertilizantes, cuidados y mucha mano de obra y que para el segundo sólo haga falta hacer un agujero en el suelo y luego separar el producto obtenido en distintos tipos de sustancias.
A veces esas nuevas maneras de almacenamiento provienen de sistemas curiosos. Un grupo de investigadores de la Universidad de Monash ha conseguido que con dos materiales tan corrientes como el grafito y el agua un almacenamiento de energía igual que el conseguido con baterías de litio convencionales. Pero la gran ventaja en este caso es que la carga se efectúa en cuestión de segundos y que el sistema tiene una vida prácticamente ilimitada.
El sistema consiste en un condensador hecho de grafeno. Recordemos
que el grafeno no es más que las capas que componen el grafito (el
material negro de los lápices), una red hexagonal de átomos de
carbono. Es un material que está de moda y que parece prometer un
montón de aplicaciones. La ventaja que tiene como material para
supercondensadores es que es un buen conductor y presenta una gran
relación superficie/peso, que es lo mismo que decir energía/peso si
lo usamos de ese modo.
Lo malo es que esa gran superficie desaparece en el momento que
juntamos muchas de estas capas de grafeno, pues unas se pegan a las
otras espontáneamente. Al fin y al cabo, tratan de formar grafito
otra vez, que es una forma más estable de carbono que el
grafeno.
Estos investigadores han descubierto que el agua puede evitar que
esas capas se peguen unas a otra y que entren en contacto. Esto
permite apilar muchas de ellas sin problemas. El producto obtenido
es una especie de gel de grafeno que puede ser usado en diversas
aplicaciones, como dispositivos biomédicos, sensores y en membranas
de purificación, pero que además se puede emplear para almacenar
electricidad. Con este gel se pueden fabricar un supercondensador
que igualaría las prestaciones en almacenamiento de energía, a
igualdad de peso, de las baterías de litio. Pero, además, el
grafito y el agua son sustancias muy baratas y fáciles de
conseguir. ¿Demasiado bonito para ser cierto?
Pero si todavía creemos que las baterías de litio son una mejor
opción quizás nos interese el resultado logrado en la Universidad
de Stanford. Allí han conseguido nuevas baterías de litio en las
que el azufre y el grafeno hacen que tengan mejores prestaciones
que las tradicionales. En ellas el cátodo está formado grafeno y
azufre y el ánodo por silicio.
Al parecer, el punto débil de las baterías de litio es el material
del cátodo. Mientras que la capacidad del ánodo está en 370 mAh/g
para el grafito o 4200 mAh/g para el silicio, para el cátodo sólo
se llega a los 150 mAh/g para ciertos óxidos o los 170 mAh/g para
el LiFe-PO4. Esto provoca un ciclo de vida corto, una baja
capacidad y una eficiencia energética reducida.
Desde hace tiempo se sabía que el azufre podría tener mejores
prestaciones como cátodo, pero su baja conductividad era un
escollo. Para mejorar esta conductividad se intentó otros elementos
mezclados con él. Aunque previamente se descubrió que ciertas
mezclas de carbono y azufre aumentaba la capacidad de los cátodos
hasta los 1000 mAh/g, el número posibles ciclos de carga era muy
bajo. El uso del grafeno parece solucionar este problema.
El proceso de fabricación permite la creación de partículas de
azufre submicrónicas envueltas en grafeno. En un primer paso se
recubre las partículas de azufre con polietileno glicol, que impide
su disolución y aumenta el número de ciclos de carga. Luego se
recubre con grafeno dichas partículas para así mejorar su
conductividad. El sistema permite atrapar los polisulfitos
generados y acomodar la expansión del azufre en los procesos de
carga.
Este sistema permite una capacidad en el cátodo de 500- 600
mAh/g y más de 100 ciclos de carga. Además, después de esos 100
ciclos de carga la capacidad sólo baja un 10-15%.
Este nuevo cátodo permitiría, por tanto, baterías con una densidad
de almacenamiento de energía mejor que cualquier otra de hoy en
día. Aunque previamente necesitarán mejorar las prestaciones en
cuanto al número de ciclos de carga.
Si todo sale bien quizás podamos tener cámaras o portátiles
alimentados por baterías Li-S en el futuro.
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