El investigador Jordi García Ojalvo, del Campus de la UPC en Terrassa, ha demostrado que un circuito genético sintético funciona igual que uno natural en una célula viva. El experimento, que la revista científica semanal de referencia Cell destaca en portada el 30 de octubre, demuestra que las células utilizan el azar para sobrevivir a la incertidumbre.
Dios no juega a los
dados", afirmó Einstein para explicar que el azar no
interviene en la naturaleza. Sin embargo, el investigador Jordi
García Ojalvo, del Campus de la UPC en Terrassa, ha demostrado que
esto no es así en lo que se refiere a los organismos vivos, gracias
a un experimento que la revista científica de referencia
internacional Cell, de periodicidad semanal, publica el 30 de
octubre en portada. El experimento consigue, por primera vez en el
mundo, que un circuito genético sintético funcione igual que uno
natural en una célula viva.
¿Por qué los seres vivos eligen una determinada manera de funcionar
y no otra? ¿Por qué las células basan su funcionamiento en
determinados circuitos genéticos y no en otros? Responder a estas
preguntas es una de las cuestiones capitales de la ciencia actual,
porque del hecho de conocer las respuestas depende que se pueda
entender cómo funcionan los seres vivos y cómo los desajustes
celulares dan lugar a todo tipo de enfermedades, desde las
enfermedades autoinmunes hasta el cáncer. El investigador Jordi
García Ojalvo, del Departamento de Física e Ingeniería Nuclear del
Campus de la UPC en Terrassa, se ha enfrentado a estas cuestiones
diseñando un circuito genético sintético que funciona, por primera
vez en el mundo, de forma exactamente igual que un circuito natural
in vivo. Estas investigaciones le han permitido asimismo comparar
ambos circuitos
A partir de este experimento el investigador ha podido observar, en
colaboración con científicos estadounidenses, que el azar desempeña
un papel muy importante para los seres vivos. Según el estudio de
García Ojalvo, que la revista semanal científica de referencia Cell
publica el 30 de octubre en portada, las células se basan en el
azar para ganar la partida de la evolución, sobrevivir y adaptarse
a la incertidumbre del ambiente en el que viven. "Los seres
vivos sí que juegan a los dados, y, además, ganan", dice
García Ojalvo.
"A menudo las células no saben
cuándo podrán encontrar nutrientes para seguir viviendo y
ejerciendo su función. Como su futuro es imprevisible, actúan
utilizando el azar como la herramienta más eficaz para sobrevivir.
Por ello, algunos circuitos genéticos están diseñados para
comportarse al azar", concluye García Ojalvo.
El investigador del Campus de la UPC en Terrassa ha llegado a esta
importante conclusión después de diseñar un circuito genético
sintético que, por primera vez en el mundo, hace las mismas
funciones que el circuito natural de una célula viva. El circuito
sintético, diseñado por García Ojalvo a partir de modelos
matemáticos e introducido en la bacteria Bacillus subtilis, se
comporta de forma más predecible que el natural, pero, en cambio,
funciona de manera menos eficiente que este último a la hora de
conseguir nutrientes alternativos en ambientes inciertos (estos
nutrientes alternativos son trozos de ADN que la bacteria se puede
encontrar en el medio extracelular).
La búsqueda de Jordi García Ojalvo se ha llevado a cabo con la participación de los investigadores Gurol Suel, del Centro Médico Southwestern, en Dallas, y de Michael Elowitz, del Instituto Tecnológico de California, en Pasadena (Estados Unidos).
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