El sistema, denominado SWAN (por las siglas del inglés "System for Wearable Audio Navigation"), ha sido diseñado por los expertos del Georgia Tech para ayudar, además de a los discapacitados visuales, a bomberos, soldados y otros, a orientarse en territorios desconocidos, particularmente en aquellos casos en los que la visión está limitada o no basta para hallar el camino correcto.
l sistema SWAN consta de un pequeño portátil, un chip de
seguimiento y auriculares de conducción ósea que proporcionan las
señales sonoras idóneas para guiar a la persona de un lugar a otro,
con o sin visión.
Los investigadores principales de este proyecto son los profesores
Frank Dellaert y Bruce Walker.
Actualmente, los investigadores pueden localizar de forma efectiva
a las personas en el exterior con datos de un GPS, y tienen un
prototipo en funcionamiento que utiliza la visión computerizada
para ver detalles de los exteriores que no se captan con el GPS,
por ejemplo, postes del alumbrado público y bancos para reposo de
peatones.
El hecho de utilizar un enfoque modular en el diseño de un sistema
útil para los discapacitados visuales, permite que los
investigadores agreguen con facilidad nuevas tecnologías de
percepción sensorial y, a su vez, hacerlo lo bastante flexible para
su uso por bomberos y soldados en situaciones en las que la
visibilidad sea muy reducida. Uno de los retos ha sido el diseño de
sonidos guía de fácil comprensión para el usuario, pero que no
resulten molestos o interfieran con otros sonidos que deben
escuchar, por ejemplo, el ruido del tráfico.
El prototipo actual del equipo SWAN está integrado por un pequeño
ordenador portátil que se lleva en una mochila, un chip de
seguimiento, sensores adicionales incluyendo un GPS, una brújula
digital, un sistema que detecta hacia dónde se mueve la cabeza del
usuario, cuatro cámaras con sensores luminosos, y auriculares
especiales que transmiten sus vibraciones acústicas por el cráneo.
Los investigadores eligieron esta clase de auriculares porque
envían señales auditivas sin necesidad de taponar los oídos del
usuario, una característica de especial importancia para los
discapacitados visuales, que dependen en gran medida de la
audición.
Los sensores y el chip de seguimiento que se llevan en la cabeza,
envían los datos a las aplicaciones del sistema SWAN en el laptop,
que procesan la ubicación del usuario y en qué dirección se
desplaza, hacen un mapa de la ruta a seguir, y luego envían señales
de audio tridimensionales a los auriculares de conducción ósea para
que guíen al viajero por el camino que le llevará a su destino.
Las señales acústicas tridimensionales suenan para el usuario como
si se originasen aproximadamente a un metro de él, en cualquier
dirección que éste tome. El programa específico de gestión de
sonidos tridimensionales codifica las señales sonoras de modo que
lleguen a un oído algo más rápido que al otro, pues el cerebro
humano utiliza esta diferencia de tiempo para deducir de dónde
proviene o parece provenir el sonido.
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