Un equipo de astrónomos alemanes y estadounidenses ha presentado los resultados de sus observaciones en el ultravioleta lejano de la enana blanca KPD 0005+5106, revelando que figura entre las estrellas más calientes conocidas, con una temperatura de 200.000 grados centígrados en su superficie.
sta enana blanca
es tan caliente que su fotosfera exhibe líneas de emisión en el
espectro ultravioleta, un fenómeno que nunca había sido visto
antes. Este patrón de emisión proviene del calcio extremadamente
ionizado, siendo el estado de ionización más alto de un elemento
químico descubierto hasta ahora en un espectro estelar
fotosférico.
Las estrellas de masa intermedia (1 a 8 masas solares) terminan su
vida como una enana blanca, del tamaño de la Tierra, después del
agotamiento de su combustible nuclear. Se las llama blancas porque
ese es el color que mayoritariamente presentan, aunque puede haber
algunas excepciones.
Durante la transición desde su etapa de estrella con reacciones
nucleares hasta la etapa de enana blanca, la estrella se vuelve muy
caliente. Se conocen muchos de tales objetos con temperaturas
superficiales de alrededor de 100.000 grados centígrados. Las
teorías de evolución estelar predicen que las estrellas pueden ser
mucho más calientes. Sin embargo, hay una baja probabilidad de
encontrarlas en un estado tan extremadamente caliente debido a que
esta fase es de muy breve duración.
Desde su descubrimiento como una débil estrella azul en 1985, KPD
0005+5106 atrajo mucho la atención porque los espectros ópticos
tomados con los telescopios terrestres sugerían que esta enana
blanca era muy caliente.
Años después, el
observatorio FUSE se ocupó de la espectroscopia en la gama de
longitud de onda del ultravioleta lejano, que es inaccesible para
el Telescopio Espacial Hubble. Durante su período de actividad útil
(1999-2007), el FUSE observó con frecuencia a KPD 0005+5106 porque
se la utilizó como referencia de calibración para controlar el
rendimiento del telescopio.
El equipo de astrónomos, incluyendo a K. Werner, T. Rauch y J.W.
Kruk, hizo uso de todos los datos obtenidos por el satélite FUSE de
la NASA. Una inspección minuciosa reveló la presencia de dos líneas
de emisión del calcio. Y un detallado modelo de la atmósfera
estelar confirmó su origen en la fotosfera. El análisis demuestra
que la temperatura debe ser de 200.000 grados centígrados, para que
sea posible la presencia de estas líneas de emisión.
Aunque desde el ámbito teórico se predijo la existencia de estas
enanas blancas tan calientes, la estrella representa un desafío
para los conceptos actuales de evolución estelar debido a su
composición. La abundancia de calcio medida, y la naturaleza rica
en helio de su atmósfera, representan una composición química
superficial que no fue predicha por los modelos de evolución
estelar.
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