Sabemos que la evolución se da, es un hecho. Es como la gravedad, los cuerpos caen y las especies cambian, aparecen y desaparecen en el tiempo. Pero todavía se siguen investigando los detalles que modelan la evolución.
El fósil recientemente descubierto constituye es el más antiguo
y completo ejemplar que se tiene de eudicotiledónea hasta el
momento. Se le ha denominado Leefructus mirus. Su edad ha
sido determinada gracias al análisis isotópico de argón 40/39 y al
uranio/plomo de las rocas circundantes.
El espécimen, de 15 cm de alto, muestra una porción superior de una
planta madura, y consiste en una rama simple con cinco hojas, un
brote vegetativo y una flor desarrollada completamente. Las hojas
muestran nervaduras y la flor cinco pétalos.
Esta especie abre nuevas modos de pensar acerca de la evolución de
algunas de las primeras plantas con flores. Gracias a este y a
otros hallazgos, los investigadores han empezado a comprender el
hecho de la radiación de las plantas con flores, evento que se dio
hace 111 millones de años y que tanto intrigó a Darwin en su
momento. Se cree ahora que este hecho empezó a fraguarse 10 o 15
millones de años antes con una lenta diversificación de muchas
familias de eudicotiledóneas.
Los investigadores especulan que quizás la flor de
Leefructus estaba pensada para atraer a los polinizadores.
Como en esos tiempos no había todavía abejas quizás se tratara de
escarabajos o de extintas polillas o mecópteros (orden de insectos
neópteros, o "moscas escorpión").
El ejemplar fue encontrado en la formación Yixian, en el noreste de
China, y es parte de la biota Jehol. Esta comunidad ha sido
estudiada extensamente debido a la presencia de fósiles únicos de
plantas y animales. Entre los hallazgos figuran las plumas de
dinosaurios y restos de las primeras aves y mamíferos. Pese a la
gran presencia de animales no se sabía muy bien qué es lo que
comían. Este ejemplar es el primero correspondiente a una
eudicotiledónea en ser encontrado allí y es una de las cinco
angiospermas encontradas de la biota de Jehol. El fósil fue hallado
en lo que fue el lecho cubierto de cenizas volcánicas de un antiguo
lago. Estas circunstancias seguramente permitieron su conservación
hasta nuestros días. Probablemente el ejemplar vivía cerca de las
orillas húmedas del lago y una de las ramas cayó al lago, siendo
cubierta por los sedimentos y privada del oxígeno que permite la
descomposición.
El análisis de Leefructus mirus ha hecho pensar que esté
emparentada con Ranunculaceae, una vieja familia de
eudicotiledónea que incluye a los actuales botón de oro
(Ranunculus acris).
Los científicos implicados creen que anteriormente a hace 122 o 124
millones de años ya habían empezado a divergir varias familias de
plantas con flores. Todavía no saben lo antiguas que son las
eudicotiledónea, pero este fósil sugiere que el origen de estas
plantas quizás esté en el Jurásico.
Es interesante hacer notar que los análisis sobre los datos de la
presencia de angiospermas en esa época encajan con las estimaciones
proyectadas por estudios basados en datos genéticos.
La profusión de especies angiospermas en la segunda mitad del
Mesozoico finalmente dio lugar a un dominio de las plantas con
flores sobre otras especies vegetales en todos los ecosistemas
terrestres, salvo allí donde el clima era más extremo. Esta
diversificación dio además soporte a la radiación de una amplia
gama de especies animales, en particular de polinizadores y de
comedores de semillas, desde los escarabajos a los murciélagos.
Hasta ahora casi toda la información que se tenía de las
eudicotiledóneas de esa época provenía del registro de polen fósil.
El polen puede proporcionar información crucial a los
paleontólogos, pero no puede decir mucho más de los que dice.
Se sabía un poco de las primeras eudicotiledóneas gracias a los
pocos registros de polen de África Oriental y de sedimentos
cretácicos de sur de Inglaterra de hace 127 millones de años. Pero
no hay sustituto posible a la información proporcionada por el
fósil de Leefructus y de otros posibles macrofósiles para
comprender la evolución de las plantas con flores.
Hacia la mitad de Cretácico las angiospermas ya dominaban casi
todos ecosistemas terrestres. Quizás los dinosaurios desaparecieron
en parte porque no pudieron adaptarse a esta revolución vegetal y
finalmente sucumbieron al "poder de las flores". Las aves
y mamíferos sí parece que se adaptaron a la nueva forma que tomó el
mundo, una forma en colores vibrantes.
Por cierto, ya es primavera en el hemisferio boreal. Mire a su
alrededor y medite sobre la importancia de las flores. Flores que
permitieron en última instancia el surgimiento de nuestra
especie.
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