Puede ser una pieza de música clásica, de jazz o de pop, el rumor
de las olas del mar, el canto del mirlo en la mañana o la voz de la
amada. Todos esos sonidos nos llegan a través del oído y todos
pasan por una fase mecánica en la que tres huesecillos: el
martillo, el yunque y el estribo se mueven en armonía. Pero tuvo
que transcurrir mucho tiempo hasta que este sistema tan
sofisticado, que nos permite escuchar el mundo, evolucionó hasta lo
que es hoy en día.
Se sabía que el mamífero denominado Morganucodon, de hace 200 millones de años, todavía tenía los huesos posdentarios unidos a la mandíbula y eran usados tanto para oír como para comer, pero no se sabían los detalles de lo qué pasó después por falta de fósiles apropiados.
El ejemplar de Liaoconodon hui, descubierto recientemente
en China por Jin Meng, ha revelado justo lo que pasó después, una
prueba inequívoca de un estadio de transición. El ejemplar tiene
122-125 millones de años de edad y corresponde a un mamífero del
tamaño de una rata grande (36 cm). En ese momento los dinosaurios
todavía reinaban sobre la Tierra.
Es interesante la presencia de una pieza denominada cartílago de
Meckel que conecta los pequeños huesos a la mandíbula. En los
mamíferos actuales el cartílago de Meckel es de cartílago y está
presente en los embriones, pero desaparece al madurar el individuo.
En Liaoconodon hui el cartílago de Meckel estaba osificado
y sujetaba algunos de los huesos posdentarios según éstos se
desplazaron hacia el oído. Este fósil desafía interpretaciones
previas acerca de la morfología de mamíferos de transición ya que
propone a este cartílago osificado como un estabilizador durante la
transición.
En este ejemplar el estribo y el martillo han perdido contacto con los huesos dentarios que están sujetos por el cartílago Meckel. Además, a partir del estribo se puede calcular el tamaño y forma del tímpano. Éste parece ser que era más bien pequeño. Los expertos creen que Liaoconodon hui tenía un oído mejor que el de los mamíferos tempranos, ya que un tímpano pequeño es más sensible a frecuencias de sonido altas, ideal para detectar insectos que puedan ser posibles presas.
Los autores del estudio, publicado en Nature, realizan un estudio
filogenético basado en algunas características de los mamíferos,
tanto en fósiles como en animales actuales. Sugieren que el oído
medio de los mamíferos evolucionó al menos dos veces de forma
independiente: una en los monotremas (los mamíferos como el
ornitorrinco) y otra en los marsupiales y placentarios.
Ahora escuche su música favorita y piense que si es capaz de
apreciar ciertos tonos es porque hace más de 100 millones de años
una transición evolutiva movió unos huesos de la mandíbula hasta el
oído. Si lo pensamos un poco es casi increíble, pero ya tenemos
todas las pruebas importantes de ese proceso.
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¿Qué hay del corazón humano? Es una milagrosa bomba hidráulica eficiente y durable que ningún ingeniero podría producir...
¿Qué hay del cerebro humano? Es un verdadero sistema de computación, mil veces más veloz que una supercomputadora Cray y con más conexiones que todas las computadoras, sistemas telefónicos y aparatos electrónicos de todo el planeta...2
Espere. Recuerdo que Darwin dijo algo sobre esto...
Si se pudiera demostrar la existencia de cualquier órgano complejo, el cual no pudo haber sido formado por numerosas modificaciones sucesivas, mi teoría se desbarataría absolutamente. 3
Bien, usando las mismas palabras de Darwin, investiguemos más profundamente y examinemos uno de esos órganos complejos - el ojo humano...
[1. Michael J. Behe, Darwin's Black Box: The Biochemical Challenge to Evolution, Simon & Schuster, 1996, 39.
2 Eastman and Missler, The Creator Beyond Time and Space, 80.
3 Charles Darwin, On the Origin of Species by Means of Natural Selection, or the Preservation of Favoured Races in the Struggle for Life (referido simplemente como "Origin of Species"), Bantam Books, 1999 (reprint of 1859 original), 158. ]
Una sección especial del cerebro llamada corteza visual interpreta los impulsos en color, contraste, profundidad, etc., lo cual nos permite ver "fotos" de nuestro mundo. Increíblemente, el ojo, el nervio óptico y la corteza visual son distintos sub-sistemas totalmente separados. Aún así, juntos, capturan, reparten e interpretan ¡hasta 1.5 millones mensajes de pulsaciones por mili-segundo! Requeriría docenas de supercomputadoras Craig programadas perfectamente y operando juntas impecablemente para siquiera acercarse a la ejecución de esta tarea.1
1 Lawrence O. Richards, It Couldn't Just Happen, Thomas Nelson, Inc., 1989, 139-140
Ahora que lo pienso, recuerdo que Darwin específicamente discutió la increíble complejidad del ojo en el Origen de las Especies: Suponer que el ojo, con todas sus artimañas inimitables para ajustar el enfoque para diferentes distancias, para permitir diferentes cantidades de luz, y para la corrección de la aberración esférica y cromática, podría haberse formado por selección natural, parece, confieso abiertamente, absurdo en el más alto grado posible. 3
3 Darwin, Origin of Species, 155.
Mis intentos de demostrar la evolución por medio de un experimento llevado a cabo por más de 40 años han fracasado completamente... El material fósil es tan completo ahora, que ha sido imposible construir nuevas clases, y la falta de series transicionales no puede ser explicada como el resultado de la escasez de material. Las deficiencias son reales, nunca serán cubiertas. 4
4 Nilsson citado en The Earth Before Man, p. 51.
El Ramapitheco fue ampliamente reconocido como un ancestro directo de los humanos. Ahora se ha establecido que era simplemente un tipo extinto de orangután.
El Hombre Neandertal era descrito tradicionalmente como un hombre-mono encorvado. Ahora se ha aceptado que la presunta postura se debió a una enfermedad y que el Neandertal es sólo una variación de la especie humana.
El Homo abilis se considera generalmente hoy que está compuesto de piezas de otros variados tipos de criaturas, tales como el Australopiteco y el Homo erectus, y no es visto generalmente como una clasificación válida.
El Australopitheco afarensis, o "Lucy," ha sido considerado un eslabón perdido por años. Sin embargo, estudios del oído interno, cráneo y huesos han mostrado que ella era meramente un chimpancé pigmeo que caminó un poco más derecho que otros monos. Ella no estaba en camino de convertirse en humana.
H.S. Lipson, un profesor de Física de la Universidad de Manchester (Gran Bretaña), continúa:
De hecho, la evolución se convirtió en un sentido en una religión científica; casi todos los científicos la han aceptado, y muchos están dispuestos a ´torcer´ sus observaciones para que concuerden con ella.6
6 H.S. Lipson, "A Physicist Looks at Evolution," Physics Bulletin, vol. 31, May 1980, 138.
No sufras, falkoner, tu tambien terminaras evolucionando
sabemos que la tierra se creo la semana pasada, creando a la vez a la gente y a sus recuerdos, los libros, los inventos, asi como a los supuestos restos fósiles, las estrellas y todo eso que parece que va cambiando. Pero tu y yo sabemos que es mentira, que un ser superior nos ha creado para su solaz y regocijo, y que cuando acabe nos borrará y hara otro experimento
pero bueno, mientras yo me dedicaré a completar el experimento actuar, voy a buscar a mi mujer y a ponerme a la tarea