Una proteína conocida por su papel en el metabolismo del hueso tiene un papel clave en el desarrollo de cáncer de mama provocado por hormonas. El hallazgo da esperanzas de que en el futuro se pueda prevenir la enfermedad al administrar un nuevo tratamiento para la osteoporosis. El cáncer de mama es uno de los cánceres más comunes y afecta a una de cada ocho mujeres en Europa continental, Reino Unido y EE UU.
randes estudios de población - como el Women's Health Initiative y el Million Women Study - revelan que las hormonas sexuales sintéticas utilizadas en la terapia de sustitución hormonal (TSH) y en anticonceptivos pueden aumentar el riesgo de cánceres de mama. Ahora, dos nuevos artículos publicados esta semana en la revista Nature, confirman estas conclusiones y destacan una nueva diana para el desarrollo terapéutico.
El primero de los trabajos, liderado por Josef Penninger,
director del Instituto de Biotecnología Molecular de la Academia
Austriaca de las Ciencias (IMBA) de Viena, identifica un mecanismo
clave que permite que estas hormonas sexuales sintéticas afecten
directamente a las células mamarias.
La investigación parte de los trabajos anteriores de Penninger, que
descubrió la primera evidencia genética de que una proteína
denominada RANKL es el regulador maestro de los huesos sanos. En un
complejo sistema que regula la masa ósea, RANKL activa las células
que degradan el material óseo cuando ha de ser sustituido.
"Como nuestros resultados muestran que el sistema RANKL es un importante vínculo molecular entre una hormona sexual sintética y los tumores de mama, puede que un día las mujeres sean capaces de reducir su riesgo al tomar fármacos bloqueantes con antelación", comenta el director del IMBA.
Cuando el sistema falla y producimos un exceso de proteína, se
desencadena la pérdida de masa ósea, lo que ocasiona osteoporosis
en millones de pacientes cada año en todo el mundo. Haber
encontrado exactamente la misma molécula en los tejidos mamarios ha
hecho que los científicos establezcan un nuevo vínculo entre las
hormonas sexuales y el cáncer de mama.
El equipo muestra que una hormona sexual femenina sintética
utilizada en la TSH y las píldoras anticonceptivas pueden
desencadenar RANKL en las células mamarias de los ratones. Como
consecuencia, estas células empiezan a dividirse y multiplicarse y
no mueren cuando deberían. Es más, las células madre mamarias se
vuelven capaces de renovarse a sí mismas, lo que finalmente provoca
cáncer de mama.
Un fármaco para bloquear el cáncer
El segundo artículo publicado en Nature explica que el
bloqueo farmacológico del sistema RANKL retrasa significativamente
la formación de tumores mamarios y motiva una disminución
importante de cánceres de mama en ratones. En otro modelo con
ratones, la inhibición de RANKL no sólo redujo la formación de
tumores de mama, sino que también redujo la metástasis
pulmonar.
"Durante los últimos años, estudios en ratón ya demostraron
que una correcta regulación de RANK/RANKL es esencial para el
desarrollo de la glándula mamaria, pero no existían evidencias de
su implicación en cáncer de mama", apunta Eva González Suárez,
investigadora del Instituto de Investigación Biomédica de Bellvitge
(IDIBELL) en Barcelona y primera autora de este trabajo junto a su
compañera, Allison Jacob.
La empresa de biotecnología Amgen, en la que se realizó este estudio bajo la supervisión de Daniel Schramek, investigador del IMBA, desarrolló un anticuerpo (denosumab) contra RANKL, en fases clínicas avanzadas tanto en Europa como en EE UU y que ha demostrado ser eficaz para el tratamiento de la osteoporosis. Actualmente se revisa para el tratamiento de la metástasis ósea en pacientes con cáncer avanzado.
"Serán necesarios más estudios para probar el principio de
nuestros hallazgos", aseguró Schramek, que realizó los
estudios con Penninger en Viena. "Pero esperamos que las
pruebas médicas con denosumab puedan comenzar en un futuro
cercano para saber si los estudios en ratones se pueden trasladar
directamente al cáncer de mama humano".
Los resultados obtenidos demuestran que los efectos permisivos de
la hormona sintética en cáncer de mama en ratón están mediados por
RANKL y sugieren que la inhibición de RANKL podría ser efectiva no
sólo para el tratamiento de las metástasis óseas, sino también del
tumor de mama primario.
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