Ingenieros europeos están desarrollando un modelo informático que permite detectar la fatiga de los aviones de una forma más precisa y económica que los sistemas actuales. A partir de la información sobre el estado de la aeronave, obtenida con la ayuda de un potente microscopio electrónico de transmisión, han creado un programa informático que genera un modelo de reacciones de los diversos componentes. De esta forma, es posible conocer con detalle cómo reaccionan a las tensiones generadas en los vuelos. Gracias a esta tecnología, se abaratarán los costes industriales, aumentará la seguridad de los vuelos y se reducirá el precio de los billetes. Por Yaiza Martínez de Tendencias Científicas.
os viajes en avión serán más
seguros y baratos gracias al trabajo de un equipo de investigadores
de la universidad británica de Portsmouth en el desarrollo de una
novedosa técnica para comprobar el estado de los componentes
esenciales de las aeronaves.
Según publica dicha universidad en un comunicado, la investigación
está liderada por la ingeniera especializada en mecánica
aeroespacial Jie Tong, que trabaja en el departamento de ingeniería
mecánica y diseño de Portsmouth, y está siendo subvencionada por la
Royal Society de Londres.
El objetivo del equipo de ingenieros es desarrollar un modelo
científico informatizado que sirva para conocer el estado de los
componentes de los aviones, para comprobar cómo reaccionan bajo la
"fatiga" que les producen los vuelos.
Daño invisible
Y es que los elementos de las máquinas se ven sometidos en la
mayoría de los casos a la acción dinámica de dirección e intensidad
variables durante los desplazamientos, y se ha demostrado que esa
acción produce en ellos, con el paso del tiempo, fracturas básicas
que no suelen ir precedidas de deformaciones visibles.
El fenómeno es lo que se denomina "rotura por fatiga", y
se produce como consecuencia de esfuerzos repetidos y variables que
terminan afectando al estado de la superficie de los materiales
metálicos. A éstos también les afectan otras condiciones, como la
temperatura o la corrosión.
El método actual de predicción del estado de estos componentes
implica pruebas demasiado caras, lo que encarece el coste final del
billete para el usuario. En concreto, los especialistas suelen
buscar pequeñas fracturas en los componentes metálicos de las
aeronaves, fracturas que van aumentando con el tiempo hasta que se
da la rotura por fatiga.
Y aunque este deterioro no suele causar accidentes, porque la
principal causa de éstos suelen ser fallos de los pilotos, sí han
producido numerosos incidentes en el pasado, como el ocurrido en
1989 en Estados Unidos, cuando un avión de la United Airlines chocó
contra una pista al intentar aterrizar. Más tarde se descubrió que
una pieza metálica del avión se había roto, ocasionando el
accidente y la muerte de 12 personas.
Ciclos de control
Según explica la profesora Tong, en cualquier viaje en avión las
partes de la maquinaria se ven sometidas a una compleja combinación
de tensiones y vibraciones. Por ello, es importante saber qué
roturas inherentes al metal se van a ver afectadas por estos
efectos.
De hecho, señala Tong, la seguridad de los vuelos depende en gran
medida del conocimiento que tengan los ingenieros del momento en
que estas fracturas pueden llegar a convertirse en un problema,
para planificar las sustituciones de determinados componentes
durante ciclos regulares de control.
La programación de estos ciclos de control depende de la
información precisa acerca de los mecanismos de aumento de roturas
y de la tasa de dicho aumento.
Los investigadores utilizarán por esta razón novedosos métodos
computacionales experimentales para crear un programa informático
que genere un modelo de reacciones de los diversos componentes, y
que permita conocer con detalle cómo éstos reaccionan a las
tensiones generadas en los vuelos.
Microscopio electrónico de transmisión
El trabajo se está realizando con la colaboración de científicos de
la universidad alemana de Siegen, que cuenta con un potente
microscopio electrónico de transmisión (TEM), que permitirá
examinar la compleja estructura de desarticulación y otros cambios
microscópicos en los componentes.
Este tipo de microscopios utliza un haz de electrones para
visualizar un objeto debido a que la potencia amplificadora de un
microscopio óptico está limitada por la longitud de onda de la luz
visible. Debido a que los electrones tienen una longitud de onda
mucho menor que la de la luz pueden mostrar estructuras mucho más
pequeñas, lo que les permite ser más exactos.
La información que se derive de estos exámenes permitirá
desarrollar un modelo matemático que prediga con exactitud la tasa
de fractura por fatiga en los materiales.
Gracias a dicho modelo, aplicado informáticamente, Tong asegura que
podrá mejorarse la seguridad de los aviones, pero también que se
reducirán los costos de mantenimiento de las aeronaves, que
actualmente alcanzan los billones de euros en todo el mundo.
Consecuencias: los vuelos podrían acabar siendo más baratos para
los viajeros y volaremos más seguros.
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Eso sera cuando se desmonten los diferentes componentes y revisiones profundas