Mediante la coordinación del uso de energía para la electricidad, la calefacción y el transporte, cuatro ciudades japonesas planean reducir su huella de carbono y aumentar la utilización de energías renovables. Las ciudades se han comprometido a reducir sus emisiones de dióxido de carbono hasta en un 40 por ciento de aquí a 2030, empleando sistemas que van más allá de las propuestas de redes inteligentes como las que están siendo implementadas en los EE.UU. y en otros lugares. Mientras que los proyectos de redes inteligentes gestionan la electricidad, los proyectos de demostración de "comunidad inteligente" japoneses también gestionarán la energía para la calefacción y el transporte, afirmó Hironori Nakanishi, que ocupa un cargo directivo dentro del Ministerio de Economía, Comercio e Industria de Japón, y que describió los proyectos en una reciente conferencia sobre redes inteligentes en Gaithersburg, Maryland.
os proyectos, que se pusieron en marcha este año, fueron promovidos por el gobierno japonés, en parte, para cumplir la promesa que hizo el primer ministro el año pasado para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en un 25 por ciento en 2020. Costarán cerca de mil millones de dólares en cinco años y están siendo implementados por un consorcio de decenas de empresas, tales como Toyota, Nissan, Nippon Steel, y Panasonic.
La consecución del objetivo de emisiones, señaló Nakanishi, requiere la instalación de unos 28 gigavatios de energía solar, el equivalente a unos 28 reactores nucleares de gran tamaño. La tecnología de red inteligente ayudará a los operadores de red a dar cabida a grandes cantidades de electricidad procedente de fuentes de energía solar y otras renovables: en ocasiones en que haya nubes o cambien los patrones de viento, por ejemplo, pueden enviarse señales a los aparatos inteligentes para que detengan sus operaciones o disminuyan su consumo de energía. En una comunidad inteligente, esta capacidad de adaptación sería aumentada también por la gestión de la calefacción. "Más de la mitad de la energía se utiliza en forma de calor, por lo que la integración del calor y la electricidad es muy importante", aseguró Nakanishi.
Panasonic ya fabrica un sistema que integra los dos elementos al
nivel de una casa individual. Combina un sistema de célula de
combustible que genera electricidad y calor a partir del gas
natural con una matriz de potencia solar extremadamente eficiente y
una batería para almacenar el exceso de energía de los paneles
solares. Este sistema, que cuesta alrededor de 60.000 dólares,
puede hacer que una casa sea independiente de la red, señaló
Nakanishi. En el futuro, un vehículo eléctrico capaz de almacenar
electricidad podría ser añadido a este sistema.
Cuando el sol esté brillando, la potencia de los paneles solares
dará energía a la casa. El exceso de electricidad se utiliza para
calentar el agua, y podría cargar la batería del coche. Cuando esté
nublado, y por la noche, el sistema depende de la electricidad
almacenada y el sistema de célula de combustible de gas natural. El
calor producido por las células de combustible, que normalmente se
desperdiciaría, ayuda a calentar la casa, reduciendo el consumo
total de energía. El sistema se puede optimizar mediante la
instalación de salidas de corriente tanto alterna como contínua,
puesto que los paneles solares producen, y las baterías
distribuyen, corriente contínua, y algunos electrodomésticos, tales
como los ordenadores y algunos televisores, pueden funcionar con
ella.
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