Ingenieros franceses han construido un prototipo de libélula artificial hecha de silicio que pesa 120 mg y mide 6 centímetros. Vuela según los mismos principios de las libélulas naturales y será utilizada por el Gobierno de Francia en misiones de espionaje, como sobrevolar territorios sin ser percibida para transmitir información estratégica. Poco más grande que la falange de un dedo humano, integra 180.000 nanomúsculos de 9 nano gramos en la superficie de las alas y alcanza una potencia mecánica útil de 80 mW por solamente 2 mg de microaccionadores integrados. Integra asimismo sensores, emisores de información y un cerebro para coordinar sus movimientos. Por Marta Morales de Tendencias Científicas.
ngenieros franceses han
desarrollado una libélula de 120 mg de peso y 6 cm de longitud que
en un futuro próximo realizará labores de micro-espionaje en zonas
poco accesibles o contaminadas, a las que el hombre no puede
llegar.
La compañía francesa SilMach, con sede en Besançon (Doubs), es la
artífice de esta proeza tecnológica, por la que recibió a finales
de 2006 el premio Siences et Défense 2005 del ministerio de Defensa
francés, en reconocimiento a su labor de investigación en el campo
de la biónica.
La libélula artificial tiene un sistema de propulsión de alas
batientes y posee una masa de tan sólo 20 mg. Poco más grande que
la falange de un dedo humano, esta libélula de silicio integra nada
menos que 180.000 nanomúsculos de 9 nano gramos en la superficie de
las alas y alcanza una potencia mecánica útil de 80 mW por
solamente 2 mg de microaccionadores integrados.
En comparación, el motor electromagnético más pequeño
comercializado pesa 91 mg, necesita una transmisión de potencia
auxiliar y desarrolla 0,5 W/g. Los 100 mg restantes del micro-espía
están dedicados a las microbaterías MEMS, actualmente en desarrollo
en el CEA.
Años de trabajo
Como ya anticipamos en un anterior artículo, cuando esta libélula
aún era tan sólo un proyecto, el funcionamiento de este micro robot
es sencillo: sus músculos (situados en las láminas elásticas de las
alas y en sus extremidades) se inclinan, se contraen y se estiran
en función de la tensión eléctrica (de entre 100 y 150
voltios).
Desde sus puntos de anclaje se genera la flexión, a varias decenas
de pulsaciones por segundo, de las alas. La amplitud del batimiento
de las alas alcanza los 40º, al igual que en el modelo animal. Este
pequeño robot integra asimismo sensores, emisores de información y
un cerebro para coordinar sus movimientos.
La libélula voladora no tripulada o automática aún se encuentra en
el estadio de prototipo, pero en un futuro próximo podría ser
utilizada por el ejército o por compañías privadas para obtener
información en zonas de difícil acceso o contaminadas.
De hecho, ha sido solicitada por el ministerio francés de Defensa,
tal como se explica en este comunicado. Una de sus aplicaciones
será sobrevolar territorios sin ser percibida para transmitir
información estratégica a los sistemas de defensa del país.
En realidad se trata de un minúsculo avión no tripulado que es
insensible a la contaminación y a las armas convencionales, aunque
se le podría destruir de un manotazo. Un ingenio militar sin
precedentes en términos de discreción tanto óptica como
acústica.
Tecnología MEMS
La tecnología MEMS o de sistemas microelectromecánicos aplicada en
la libélula es una tecnología electromecánica micrométrica que
puede mezclarse, a pequeñísimas escalas, con sistemas
nanoelectromecánicos o NEMS y con la nanotecnología.
Consiste en la integración de elementos mecánicos, operadores y
electrónicos, así como de sensores, en un sustrato de silicio,
mediante tecnología de microfabricación. Los componentes
micromecánicos se acoplan al silicio gracias a procesos
"micromecanizados", que sitúan selectivamente los
elementos en la superficie o que añaden a ésta nuevas capas
estructurales.
La compañía Silmach se dedica además a concebir y desarrollar otros
sistemas micromecánicos MEMS formados por silicio. Una de sus
logros más innovadores ha sido conseguir añadir funciones mecánicas
complejas a circuitos integrados.
Sus clientes proceden de diversos sectores, a parte del de defensa,
como el aeronáutico, el automóvil o la relojería. El premio que ha
recibido la compañía es un galardón anual entregado a las
contribuciones científicas a la defensa nacional francesa más
eminentes.
Antecedentes biónicos
La biónica, ciencia que estudia las funciones de los organismos
vivos y emplea esta información para el desarrollo de sistemas
artificiales, como en el caso de esta libélula espía, ha dado lugar
en los últimos años a sorprendentes máquinas
Un ejemplo de estas aplicaciones son los enjambres de robots que en
unos años imitarán el comportamiento de los insectos gracias a un
sistema de inteligencia colectiva en cuyo desarrollo trabaja el
ejército australiano.
Otro precedente es el robot-chinche que camina sobre el agua y que
explorará embalses de agua potable en busca de toxinas.
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Y.. habrán pensado cómo protegerla de depredadores naturales?
Me imaginao miles de Euros en la basura cuando pase por allá un Cuervo! ^^
Interesante proyecto. Resta determinar su autonomía, ejercicio de control y otros aspectos para saber si vale la pena.
Eso no es nada, yo tengo una nave espacial con tripulacion navegando por las venas de mi cerebro.
Pequeño robot de espionaje, algo me dice que los nanotecnologos tienen trabajo para rato, ya vendran nuevas revoluciones.
Muy Interesante.