Ingenieros del Rensselaer Polytechnic Institute, de Estados Unidos, han creado por vez primera un material que apenas refleja la luz. Se trata de una novedosa técnica nanométrica que sitúa sílice en un determinado ángulo sobre un semiconductor de nitruro de aluminio, consiguiendo así que el material resultante no reflecte apenas luz desde cualquiera de sus ángulos y longitudes de onda. Los ingenieros aseguran que este novedoso material podría revolucionar la óptica y la fotónica, con aplicaciones que van desde el desarrollo de placas solares más eficientes a fuentes lumínicas "inteligentes", capaces de adaptarse a entornos específicos. Aún sólo han sido realizadas algunas muestras del material, de un índice de refracción similar al del aire, pero sus creadores aseguran que su implantación a nivel industrial puede resultar muy fácil. Por Yaiza Martínez de Tendencias Científicas.
l Rensselaer Polytechnic Institute,
de Nueva York, que es la universidad tecnológica más antigua de
Estados Unidos (fue fundada en 1824), acaba de anunciar en un
comunicado que un grupo de investigadores de dicho instituto ha
creado el primer material del mundo que prácticamente no refleja la
luz.
Se trata, según describen los investigadores en la revista Nature
Photonics, de una capa óptica fabricada con un material capaz de
incrementar el control sobre las propiedades básicas de la luz,
permitiendo, entre otras aplicaciones, la generación de lámparas
LEDs más brillantes, el desarrollo de diodos emisores de luz mucho
más brillantes, de placas solares más eficientes, de un nuevo tipo
de fuentes lumínicas "inteligentes", que se adaptarían a
entornos específicos, o de interconexiones ópticas para diversas
aplicaciones computacionales.
Igual que el aire
La mayoría de las superficies reflejan algo de luz, pero este nuevo
material tiene casi el mismo índice de refracción que el aire, lo
que supone todo un récord comparado con otros
antirreflectantes.
El índice de refracción es el cociente de la velocidad de la luz en
el vacío o en cualquier otro medio. Se trata de la propiedad más
importante de cualquier sistema óptico que use refracción, y se
emplea para calcular, entre otras cosas, el poder de enfoque de las
lentes o el poder dispersivo de los prismas. También es usado en
química para determinar la pureza de los productos químicos y para
la renderización (cálculo computacional complejo) de materiales
refractantes en los gráficos informáticos de tres dimensiones.
El índice refractivo gobierna asimismo la cantidad de luz que
cualquier material refleja, y también las propiedades ópticas
(difracción, refracción, reflexión en interferencias) de cada
material.
Cosas increíbles
En óptica (rama de la física que estudia el comportamiento de la
luz, sus características y sus manifestaciones) y en fotónica
(ciencia y que estudia la generación, el control y la detección de
los fotones), este índice es la cantidad que más se utiliza.
Según explica uno de los investigadores, Fred Schubert, el índice
refractivo conseguido en su investigación es de 1,05, esto es, casi
igual que el del aire (1), que se considera se acerca al recorrido
de la luz en el vacío, e inferior al del agua dulce (1,33), al del
agua del mar (1,359) o al de los plásticos (1,71). Otros
materiales, como los diamantes o los vidrios, tienen un índice
refractivo más alto, de 2.41 y hasta 2.2 respectivamente.
Durante años, los ingenieros han intentado crear materiales capaces
de eliminar los reflejos no deseados, que pueden reducir el
rendimiento de diversos componentes y dispositivos ópticos. Sabían
que, de conseguirlo, podrían desarrollar cosas increíbles en óptica
y fotónica, señaló Schubert.
Utilizando una técnica denominada deposición en ángulo oblicuo, los
investigadores depositaron varillas nanométricas (del tamaño de una
mil millonésima de metro) de sílice en un ángulo de 45 grados,
sobre una fina película de nitruro de aluminio, que es un material
semiconductor empleado en diodos avanzados de emisión de luz (en
inglés LED, acrónimo de Light-Emitting Diode).
A nivel industrial
Estos dispositivos consisten en un semiconductor (diodo) que emite
luz policromática, esto es, con diversas longitudes de onda, cuando
es atravesado por la corriente eléctrica. El color resultante
depende del material semiconductor empleado en la construcción del
diodo.
La técnica de deposición en ángulo oblicuo permitió a los
científicos reducir e incluso eliminar la refracción en todas las
longitudes de onda y en todos los ángulos por los que entraba la
luz.
Los antirreflectantes tradicionales, muy extendidos, funcionan sólo
con una longitud de onda, y sólo cuando la fuente de luz se sitúa
perpendicularmente al material.
Hasta el momento, Schubert y sus colaboradores sólo han llevado a
cabo algunas muestras de este material para probarlo, pero la
técnica de ángulo oblicuo se usa mucho en la industria, por lo que
el modelo podría aplicarse a cualquier tipo de sustrato y con un
semiconductor barato, como es el nitrito de aluminio.
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