No podemos viajar al pasado, somos esclavos de esta flecha del tiempo que nos lanza siempre hacia el futuro. La humanidad, o cada uno de nosotros, ocupamos una pequeña franja de esa línea de tiempo. Por delante se extiende un futuro que quizás sea infinito, conoceremos parte de él y sobre parte del resto puede que incluso podamos predecirlo o especular cómo será. Tarde o temprano despareceremos, cada uno de nosotros e incluso toda la humanidad. Con ello desaparecerá una de las formas (quizás la única) que tiene el Universo de pensar sobre sí mismo. Pero, mientras tanto, el ser humano, o al menos los seres humanos interesantes, quieren saber y conocer. Conocer, por ejemplo, cómo fue el pasado del Universo y el de nuestro propio planeta.
Las alas del fósil actual presentan un color azulado debido a
que la química de la cutícula del ala ha sido alterada durante el
proceso de fosilización. Pero el análisis de y reconstrucción de
las microoestructuras ha revelado que la polilla, cuando estaba
viva, tenía alas de color amarillo-verdoso. Esto se ha conseguido
hallar gracias a modelos matemáticos.
Las mariposas y polillas modernas usas colores brillantes para
comunicarse entre sí o colores verdes para camuflarse entre la
vegetación. Este estudio podrían sugerir que las polillas de hace
47 millones de años tenía ese color para camuflarse entre las
plantas.
Se cree que esta especie pertenece a la misma familia de
lepidópteros que todavía viven en bosques alimentándose del néctar
de las flores. El color amarillo-verdoso de la polilla debía de
hacer que destacase cuando estuviera sobre las flores de las que se
alimentaba. Así que su color también podría servir de advertencia o
de sistema disuasorio hacia los depredadores, quizás murciélagos.
Muchas polillas de la misma familia de la actualidad sintetizan
tóxicos que las hacen saber mal, así que es posible que sus
antepasados ya tuvieran esta capacidad.
Estas estrategias de color nos dicen que las relaciones entre
presas y depredadores en estas especies son antiguas y que la
determinación del color a través de la estructura microscópica
puede dar pistas sobre incluso el comportamiento de los animales
del pasado, de cómo se comunicaban las mariposas entre sí y de cómo
han mantenido una carrera de armamentos evolutiva con los
depredadores durante millones de años.
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