Sin juicio moral la sociedad humana, o incluso el propio ser humano, desaparecería. Esa vocecita que nos dice lo que está bien y lo que está mal es fundamental para controlar nuestro comportamiento y controlar el de los demás. El juicio moral que nos permite juzgar a los demás reside una región específica de nuestro cerebro. ¿Qué pasaría si pudiéramos alterar esa región en el cerebro de alguien? ¿Podríamos controlar así su juicio moral? ¿Haríamos que tuviera una moral más laxa frente a las acciones de lo demás?
Según Liane Young (autora principal del artículo de PNAS en donde se publica este trabajo) el estudio ofrece una prueba llamativa de que a TPJ derecha, que está localizada en la superficie del córtex por encima y detrás del oído derecho, es crítica a la hora de elaborar juicios morales. El resultado es también asombroso, ya que bajo circunstancias normales la gente está muy segura y es consistente de esta clase de juicios morales.
"Normalmente se piensa que la moralidad forma parte de un
comportamiento de elevado nivel. Ser capaz, con un campo magnético
aplicado a una región específica del cerebro, de cambiar esto es
realmente pasmoso", dice Young.
Los investigadores usaron un técnica no invasiva denominada
Estimulación Magnética Trascraneal (o TMS) para interferir
selectivamente en la actividad cerebral de la TPJ derecha. Un campo
magnético muy intenso aplicado a un área pequeña del cráneo crea
unas corrientes débiles que interfieren en la actividad nerviosa de
las neuronas situadas justo debajo, siendo el efecto temporal.
En uno de los experimentos los voluntarios fueron expuestos a 25
minutos de TMS antes de que realizaran un test o prueba en el que
se describían varios escenarios sobre los que tenían que tomar un
juicio moral en una escala de entre 1 (absolutamente prohibido) y 7
(absolutamente permitido).
En un segundo experimento se les aplicó un pulso magnético de medio
segundo en el momento en el que a los sujetos se les pedía el
juicio moral. Así por ejemplo, se les preguntaba si era permisible
que alguien dejara que su novia cruzara un puente que sabía que era
inseguro, incluso si ella terminaba al otro lado sin sufrir ningún
daño. En ese caso un juicio basado solamente en el resultado
mantenía al perpetrador sin culpa, incluso aunque aparentemente
tenía intenciones de causar daño.
En ambos experimentos los investigadores encontraron que se
alteraba la TPJ derecha y los sujetos eran más proclives a juzgar
los intentos de causar daño como moralmente permitidos. Por tanto,
los investigadores creen que la TMS interfirió con la habilidad de
los sujetos a interpretar las intenciones de los otros, forzándolos
a basarse en la información del resultado final para realizar el
juicio.
El próximo paso de estos investigadores será estudiar el papel de
la TPJ derecha en el juicio sobre gente que es moralmente
afortunada o no. Por ejemplo, un conductor borracho que atropella a
un peatón sería desafortunado comparado con otro conductor borracho
que retorna a casa sin sufrir percances, pero el primero tiende a
ser juzgado más duramente.
Si quieres recibir cada semana las noticias más interesantes suscríbete a nuestro boletín.


¿No salió algo parecido en un capítulo de "El Mentalista"?