En su investigación anterior, el laboratorio del profesor Olaf Blanke en la Escuela Politécnica Federal de Lausana encontró que se puede alterar la conciencia de nuestro propio cuerpo (el sentido de autoidentificación y autoubicación) en personas sanas bajo ciertas condiciones experimentales, produciendo sensaciones similares a las que se sienten en las experiencias descritas como "extracorporales".
arios estudios anteriores mostraron que si se coloca una mano de goma de forma tal que se extienda desde el brazo de una persona y oculte de la vista su mano real, y se tocan a la vez su mano real y la mano de goma, a la persona le parece sentir el contacto en el lugar donde ve que se toca la mano de goma. Este efecto y la "pertenencia" experimentada de la mano de goma se conocen como la "ilusión de la mano de goma".
Los autores del nuevo estudio buscaron expandir esta investigación para ver si la percepción del tacto varía cuando los humanos experimentamos la sensación de poseer un cuerpo virtual completo. Ellos diseñaron una tarea de comportamiento innovadora en la cual los participantes en el experimento tuvieron que tratar de detectar dónde se manifestaban unas vibraciones en su cuerpo. Al mismo tiempo, los participantes veían su propio cuerpo mediante una pantalla sujetada en su cabeza. Esta pantalla estaba conectada a una cámara que filmaba al participante desde dos metros atrás. Los participantes tenían que ignorar destellos de luz que aparecían en su cuerpo cerca de los dispositivos de vibración. A los sujetos se les indujo la sensación de que estaban ubicados en la posición donde veían su cuerpo, o sea, a dos metros en frente de ellos.
Se comprobó que el mapa de las sensaciones de tacto estaba alterado durante la ilusión de cuerpo completo. La comprobación se basó en medir cuánto interferían los destellos de luz en la percepción de las vibraciones. El mapa del tacto en el espacio estaba desplazado hacia el cuerpo virtual cuando los sujetos sentían que ellos estaban ubicados en el cuerpo virtual que veían.
Este estudio demuestra que ciertos cambios cruciales en la autoconciencia (¿Dónde me encuentro? y ¿Cuál es mi cuerpo?) están acompañados por cambios en la ubicación física que creemos que ocupa una parte de nuestro cuerpo sometida a sensaciones táctiles.
Estos datos revelan que los mecanismos cerebrales de procesamiento multisensorial son vitales para la experiencia consciente del "Yo" y pueden ser manipulados científicamente para hacer que una persona sienta que su cuerpo es el de un avatar digital, el de un robot controlado por telepresencia, o el de otras máquinas.
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