Se están desarrollando nuevas tecnologías que permitirían viajar a Marte en 39 días o establecerse en la Luna. Todo depende de la voluntad política y del abandono del conservadurismo tecnológico.
hora que se ha cumplido el 40 aniversario del primer viaje a la Luna algunos sueñan con la vuelta a la misma o el viaje a Marte. Pero ir a Marte con la actual tecnología consiste en torturar a unos astronautas durante un viaje de muchos meses en un lugar pequeño, cerrado y sin gravedad. Encima habría que someterlos a una fuerte irradiación al estar fuera de la protección del escudo magnético de la Tierra. Si durante el viaje hay una tormenta solar entonces llegarán muertos a su destino. Si sobreviven, una vez que lleguen tendrán que hacerse nuevamente al influjo de la gravedad y trabajar sobre la superficie marciana con los huesos descalcificados. Además, puede que tengan que esperar casi un año allí hasta que las posiciones orbitales de a Tierra y Marte sean otra vez propicias. Luego les quedaría el viaje de vuelta.
Un motor cohete funciona de una manera sencilla. Por la tobera de
escape expulsa gas a gran velocidad, por el efecto de acción y
reacción el cohete se desplaza en dirección contraria. La velocidad
del cohete depende de la velocidad de los gases que expulsa y la
velocidad de estos depende de su temperatura. A mayor temperatura
mayor velocidad. El rendimiento dependerá del peso del combustible
y del oxidante, y de la energía que liberen éstos al reaccionar
químicamente entre ellos. Para facilitar las cosas los cohetes
tienen varias etapas en las que se deshacen del peso que supone los
depósitos de propergoles y los motores asociados a ellos ya
usados.
Para ir a Marte se necesitan muchas provisiones y mucho combustible
que hay que colocar en órbita terrestre baja.
El coste total de un viaje a Marte sería carísimo, no sólo por los
costes de desarrollo, sino por la gran cantidad de materiales que
habría que colocar en órbita alrededor de la Tierra para montar
allí la misión. Algunos expertos han propuesto ahorrar peso
mediante la fabricación de combustible (concretamente oxígeno y
metano) a partir de los materiales que se puedan encontrar en la
superficie marciana, pero esto es un poco arriesgado si el sistema
falla.
En resumen, no es nada fácil ir al planeta rojo. No es de extrañar
que de momento ese viaje haya quedado relegado, sobre todo porque,
aparte de la epopeya que significaría ese viaje, no hay gran cosa
que hacer por allí.
Por todas estas razones hay expertos que piensan en tecnología
alternativas que con menos combustible y gasto nos permitan un
viaje rápido a Marte. Desde hace décadas se viene pensando en
tecnologías alternativas, pero las políticas conservadoras de las
agencias espaciales no las han fomentado o desarrollado.
Es justo ahora cuando tímidamente empiezan a dar cierto impulso
a algunas alternativas. Así por ejemplo la sonda de la NASA Dawn,
en ruta hacia el asteroide Vesta y el planeta enano Ceres, emplea
un motor iónico. En ese tipo de motores se ioniza un gas y se
acelera por campos electromagnéticos a gran velocidad, mucha mayor
velocidad de la que se conseguiría por medios químicos. El sistema
se alimenta con energía eléctrica procedente de paneles solares y
necesita poca cantidad de gas. La idea original de la propulsión
iónica tiene más de 40 años.
El empuje es escaso y proporciona una aceleración muy pequeña, pero
ésta se puede mantener durante largos periodos de tiempo, incluso
años, alcanzándose grandes velocidades al final de ese periodo. Ya
se ensayó este sistema en la sonda Deep Space de la NASA hace
tiempo con cierto éxito. Pero sólo se puede emplear este sistema en
las condiciones de vacío e ingravidez del espacio, pues en tierra
es incapaz de vender la aceleración de la gravedad terrestre.
Se podría emplear varios de estos motores en formación para
conseguir mayor aceleración, pero la alimentación requerida debe de
ser nuclear. Había un proyecto de este tipo de una sonda no
tripulada a Europa (luna de Júpiter) que finalmente fue
cancelado.
Hay una alternativa mucho más poderosa que permitiría viajes
tripulados, incluso un viaje tripulado a Marte que podría
realizarse en sólo 39 días.
Un motor tipo VASIMR (Variable Specific Impulse Magnetoplasma
Rocket) lleva al extremo el concepto de calentar una gas y
expulsarlo por una tobera. En lugar de utilizar una reacción
química para calentarlo se utilizan sistemas electromagnéticos.
Pero para conseguir mayor velocidad en los gases se necesita mayor
temperatura y a esas temperaturas el gas se transforma en un plasma
(una mezcla de iones y de electrones libres).
En una cámara magnética, similar a las empleadas en los sistemas de
fusión nuclear, se calienta un gas (argón) mediante un generador de
frecuencias de radio y finalmente se le deja escapar por una tobera
también magnética. Al igual que el motor iónico, el empuje no es
muy grande, pero puede mantenerse durante mucho tiempo. Lo
interesante es que además se puede variar el empuje expulsando más
o menos gas.
La compañía Ad Astra Rocket Company, fundada por el ex-astronauta
Franklin Chang-Diaz en 2005, ya ha cosechado ciertos éxitos en este
tipo de motores. Recientemente ha dado a conocer algunos de sus
logros (ver enlaces).
Este tipo de motor podría emplearse para un viaje desde la órbita
terrestre a la órbita marciana a gran velocidad usándolo en modo
eficiente: poco plasma expulsado pero a un millón de grados de
temperatura. De este modo no hace falta mucho gas propulsor
ahorrándose mucho peso.
No hace falta decir que todo el plasma está controlado (confinado y
expulsado) por campos magnéticos, pues si toca cualquier material
su temperatura lo haría volatilizarse.
Jared Squire, director de investigación de Ad Astra, afirma que el
motor que han desarrollado es la fuente superconductora de plasma
más poderosa nunca construida.
De momento han ensayado el motor a una potencia de 50 kilovatios,
pero pronto esperan subir esta potencia a 200 kilovatios, que
proporcionaría un empuje de 5 newtons. En el espacio sería
suficiente como para impulsar 2 toneladas de carga.
Ad Astra y NASA tiene un acuerdo para probar el sistema en la
estación espacial para 2012 ó 2013. Si tiene éxito podría servir
para mantener la estación en su órbita correcta de forma económica,
ya que la fricción con las capas altas de la atmósfera la hace caer
poco a poco.
Alimentado con energía solar este sistema podría servir para subir
satélites hasta sus órbitas correctas, llevar carga a la Luna o
incluso desviar asteroides peligrosos en rumbo de colisión con la
Tierra.
Para viajar a Marte en 39 días se necesitaría 1000 veces más
energía, energía que sólo podría proporcionarla un reactor nuclear.
Algo que a los ecologistas radicales seguro que no les gusta nada.
El sueño sería utilizar un plasma de fusión nuclear que a la vez
produjera la energía necesaria sin necesidad de alimentación
externa.
Estos sistemas podrían hacer de "autobus" reusable entre
la Tierra y la Luna o entre la Tierra y Marte, por lo que a largo
plazo saldrían baratos. Pero el cuello de botella (además del coste
de desarrollo) sigue siendo colocar cargas en órbita terrestre baja
o LEO. Un lanzador pesado es imprescindible y de momento no
contamos con él, hasta que se desarrolle el Ares (unos pocos vuelos
del Saturno V hubiera bastando para construir la estación espacial
a un precio mucho más bajo).
Pero si queremos hacer de la presencia humana algo más asequible
necesitamos de otros sistemas más baratos de colocar carga y
astronautas en LEO. Al comienzo de la carrera espacial había en
liza dos estrategias: la del avión espacial y la del cohete.
Finalmente ganó la fuerza bruta del cohete, entre otras cosas
porque era la más rápida en desarrollar. Pero ahora se mira con
buenos ojos el concepto de avión espacial. Entre sus ventajas está
la no necesidad de una compleja instalación en tierra (bastaría con
una pista de despegue) la posibilidad de reusarse y la de ayudarse
de alas para el despegue y aterrizaje.
Para alcanzar la órbita terrestre hace falta una velocidad de 25
veces la del sonido o 25 Mach, velocidad nada fácil de alcanzar.
Una manera es la de crear una avión con un motor cohete
convencional pero para alcanzar esa velocidad necesitaría gran
cantidad de combustible y oxigeno líquido que le haría de una
tamaño descomunal. Una opción es montarlo encima o debajo de otro
avión y cuando esté a gran altura encender el cohete para volar
libremente. Pero alcanzar la órbita con este concepto no sale
barato, y es la razón de que ahora se jubile a la lanzadera
espacial, además de por razones de seguridad.
El 85% del peso de un cohete químico viene determinado por el
oxígeno líquido que se utiliza de oxidante, pero en la atmósfera
hay mucho oxígeno, se podría utilizar un motor a reacción que
utilizase precisamente ese oxígeno para acelerarse en la atmósfera
y así ahorrar peso. Pero los motores a reacción convencionales sólo
pueden llegar a Mach 2. Para mayor velocidad se utilizan otros
diseños que ahora están siendo desarrollados por los departamentos
militares para ser usados en misiles. Uno curioso se basa en el
sistema pulsante utilizado por las V1 alemanas de la segunda guerra
mundial que al parecer alcanza rediseñado Mach 4. Pero los más
prometedores son los scramjets, en los cuales el gas de entrada es
comprimido por la propia geometría del sistema, que carece de
turbinas o algo similar. Lo malo es que deben de alcanzar una
velocidad de Mach 4 para empezar a funcionar, pero una vez
encendidos son capaces de alcanzar altas velocidades. La marca
actual la ostenta el X-43A de la NASA con una velocidad de Mach
9,68 (no muy lejos de los Mach 12 teóricos como máxima velocidad
alcanzable con este tipo de dispositivos). De momento sólo se
consigue esta velocidad durante unos segundos.
Varios países tienen programas de desarrollo de este tipo de
motores y algunos parecen que están cerca de contar con misiles
basados en esta tecnología. No es fácil desarrollar este tipo de
motores y que funcionen durante largos periodos de tiempo, pues lo
materiales sufren un increíble calentamiento debido a la fricción
con la atmósfera y al aire entrante. Incluso en los primeros
prototipos la combustión se daba a la salida de la cámara de
combustión y no se producía empuje.
Un avión espacial usaría un tipo diferente de motor en cada
franja de velocidad hasta finalmente alcanzar la órbita con motores
cohetes químicos convencionales.
Otra propuesta diferente es la de Skylon y su motor Sabre, que de
momento está sólo sobre el papel. En este caso una toma de aire
comprime al aire atmosférico que alcanza los 1000 grados
centígrados. Luego, gracias a un intercambiador de calor, se reduce
su temperatura hasta los 100 grados bajo cero, entonces se mezcla
con hidrógeno líquido para ser usado de manera convencional en un
motor cohete. Este sistema trabajaría de 0 a Mach 5.5 hasta una
altura de 26 km a partir de á cual funcionaria como un cohete
convencional.
Quizás toda esta tecnología permita ir una día a Marte o a la Luna
de manera económica, pero los turistas espaciales que orbiten
alrededor de la Tierra sólo podrán seguir siendo multimillonarios
por mucho tiempo.
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COMO IR A MARTE?
con nave espacial XD
Motor de plasma VASIMR, Made in Costa Rica
Ecologistas radicales los que no quieren reactores nucleares???el que ha escrito esto es idiota del todo.
Pues como se hizo la primera vez (en la versión oficial).......,Todos felices, todos contentos... (Sarcasmo...)
hola , soy coto , vivo en buenos aires , argentina , y quiero decirles que tanto yo como otras personas que tengan conocimientos basicos en el area de propulsion , sabemos que la unica manera de viajar el el espacio es desarrollando un inpulsor que funcione con antimateria , es el unico dispositivo que podria entregar suficiente energia como para mover una nave a grandes velocidades con cantidades muy pequeñas de propulsante , ejemplo: para alcanzar la velocidad de supresion gravitacional (39820 kmh) se mecesitan 4.2 gramos de antimateria , a testo se le suma el hecho de queya se produce antimateria en varios centros tecnologicos de los estados unidos (universivad tecnologica de brooksheaven. nueva york y el instituto de tecnologia de masachussets), solo resta el diseño de materiales que puedan proteger a los astronautas de la radiacion que produce la aniquilacion materia-antimateria , ya se puede proteger a un astronauta con su traje de presion cuando cumple misiones e.v.a. , tal vez las grandes potencias le temen a algo o a alguien , a que o a quien sera??????