Parece que la energía solar está de moda en los EEUU y que los biocombustibles están en decadencia, al menos entre la comunidad científica. En el congreso anual de la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia (AAAS) celebrado el pasado febrero hubo numerosas sesiones sobre energía solar. La conclusión que se puede sacar de todas ellas es que se puede reducir drásticamente las emisiones de dióxido de carbono si se adopta la energía solar como fuente de energía.
Nathan Lewis afirma que de momento no podemos afrontar ese gasto, pero pronto no podremos afrontar no tener esta tecnología. Según él hace falta más investigación y desarrollo para abaratar el precio de la energía solar fotovoltaica.
Ahora mismo la tecnología fotovoltaica de silicio es capaz de
convertir luz en electricidad con un 25% de eficacia. Ya hay
células multicapa que llegan a más de un 40% y se especula poder
llegar a un 50% con ese tipo de células. Pero estas células
multicapa está fabricadas con elementos raros y son caras de
producir. Por eso sólo se utilizan en satélites.
Las mucho más baratas células de polímeros (de plástico) pueden ya
convertir luz solar en electricidad con una eficacia del 5%, según
Alivisatos. Asumiendo un incremento de este rendimiento de hasta un
8% Alivisatos calcula que la demanda total eléctrica de 3,2
teravatios de EEUU podría suplirse cubriendo 24 millones de
hectáreas de células solares de este tipo. Este área representa un
cuarto de los campos de cultivos de EEUU, pero el plan es usar
tierras marginales y desierto para hacerlo.
Para evitar cubrir esa inmensa superficie habría que fabricar
células más baratas y más eficientes. La meta de Alivisatos es
producirlas usando nanomateriales o incluso usar este mismo tipo de
materiales para realizar fotosíntesis artificial y descomponer el
agua en oxígeno e hidrógeno directamente a través de la luz solar y
producir finalmente metano como combustible.
Es más sencillo conseguir nanocristales perfectos de silicio que
conseguir monocristales grandes de este mismo material (manera
usual de fabricar las células de silicio). Es la misma razón por la
cual los diamantes más baratos son pequeños, ya que es más fácil
para la Naturaleza conseguir uno de estos pequeños diamantes sin
defectos que conseguir uno grande que no los tenga.
A día de hoy las películas delgadas fotovoltaicas hechas de
semiconductores exóticos en lo que se utilizan elementos como
cobre, indio, galio, cadmio, telurio y selenio son igualmente caras
y difíciles de obtener.
Los nanocristales, nanobastones y nanohilos son mucho más fáciles y
baratos de producir, pero la dificultad estriba en cómo
empaquetarlos en una película y hacer que las cargas electrícas
pasen de unos a otros y no se quede "atascada",
perdiéndose corriente eléctrica en el proceso. Nuevos materiales de
plomo, selenio y azufre tiene eficacias del 1 al 3%, pero pueden
ser mejorados sustancialmente. Además el tóxico plomo puede ser
sustituido por estaño. En otros estudios se muestra que incluso la
barata pirita puede usarse en forma de nanocristales para producir
electricidad. La tecnología de películas delgadas puede mejorar en
el futuro y ser escalada para abaratarla y hacer que esté
disponible.
Más ambicioso es el proyecto Helios de fotosíntesis artificial que
trata de recrear una hoja vegetal que convierta luz solar en
hidrógeno. El grupo de Alivisatos ha mostrado que usando
nanobastones de cobalto se puede conseguir esta producción de
hidrógeno, y el grupo de Peidong Yang ha demostrado lo mismo con
nanohilos de titanio cubiertos de silicio. Al parecer incluso se
podría hacer un sistema integrado con pila de combustible.
Esperemos que todos ellos tengan éxito.
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