Un equipo de científicos, algunos de ellos de varios centros de investigación españoles, ha encontrado la clave para datar la edad de las estrellas enanas blancas del cúmulo galáctico NGC 6791, que ahora podrán ser usadas como "cronómetros fiables" para determinar el nacimiento de otros sistemas.
a investigación ha demostrado que
la edad de las estrellas blancas estudiadas -situadas a una
distancia de 13.300 millones de años/luz- es de 8.000 millones de
años y no de 6.000 millones, como se creía, una diferencia hallada
por medio del análisis de la sedimentación de los elementos
químicos más pesados y la cristalización de materiales del interior
de la estrella.
Estos procesos han permitido calcular con precisión la edad,
gracias a la comparación entre los cálculos hechos por los
investigadores, con las medidas del cúmulo realizadas con imágenes
del telescopio espacial Hubble, y que han comprobado que coinciden,
ha explicado a Efe Enrique García-Berro, del Departamento de Física
aplicada de la UPC, director de esta investigación que se publica
mañana en Nature.
La tesis doctoral de García-Berro, ya apuntaba, en 1987, una
hipótesis, en la que ha profundizado este trabajo internacional, de
que las enanas blancas pueden servir para fijar la edad de la Vía
Láctea, o de agrupaciones de estrellas que hubieran nacido más o
menos al mismo tiempo, una especulación que ahora se ha confirmado
con unos modelos detallados de estos procesos.
"Este sistema es como una regla, permite calibrar mejor la
edad, y esto se puede aplicar, por ejemplo, a la edad de nuestra
galaxia -a la que ahora se otorga una antigüedad del orden de unos
10.000 millones de años- y calcular las edades de otros
cúmulos", explica García-Berro, que apunta que el resto de
galaxias están tan lejos que no se pueden ver las enanas blancas
con los medios actuales.
La mayoría de las enanas blancas, formadas por un núcleo de carbono
y oxígeno y que son consideradas como residuos -restos compactos de
estrellas, fruto de la evolución estelar-, tienen en el momento de
su formación niveles de temperatura y brillo muy alto, pero al no
tener otra fuente de energía que la reserva térmica se enfrían
gradualmente y disminuyen su luminosidad hasta que dejan de
irradiar.
La enanas blancas han servido a la ciencia para estimar, desde el
punto de vista teórico, la edad de la galaxia y otros sistemas de
estrellas, aunque la inconcreción de las hipótesis que se barajaban
era muy grande, ya que no se podía probar los fenómenos de densidad
y temperatura producidos en el interior de las estrellas,
imposibles de reproducir en laboratorio.
Esta investigación ha demostrado mediante la simulación toda la
evolución de las enanas blancas, en la que se han incluido los dos
procesos físicos que tienen lugar en el núcleo de estas estrellas y
que nunca se había tenido en cuenta, en concreto la sedimentación
del neón y la separación de fases del carbono y el oxígeno durante
la cristalización, que sucede a temperaturas más bajas.
En estas dos etapas de la evolución, la estrella libera energía
gravitacional y el enfriamiento se ralentiza. Como las enanas
blancas más débiles del cúmulo son también las más rojas y frías,
si se dispone de buenos modelos de medición del enfriamiento se
puede calcular la edad del cúmulo.
Los expertos han calculado los colores y el brillo de las enanas
blancas del cúmulo y han podido comprobar que en las más débiles,
los efectos de estos procesos físicos retardan el enfriamiento de
forma que la edad del cúmulo y de las enanas blancas coinciden.
Los resultados de esta investigación abren el camino "para
profundizar en el conocimiento del universo", explican sus
autores, entre los que hay también científicos del Instituto de
Estudios Espaciales de Cataluña, del Instituto de Ciencias del
Espacio del CSIC, la Universidad Nacional de la Plata (Argentina) y
la Liverpool John Moores University.
"Ahora hay que aplicar esta investigación a otros sistemas
estelares y ver que efectivamente sirve para predecir las edades de
forma correcta, o para ver si hay fuentes adicionales de energía en
el interior de estrellas, o utilizarla para conocer si la constante
de la gravitación varía con el tiempo, un abanico de
posibilidades", concluye García-Barro.
Si quieres recibir cada semana las noticias más interesantes suscríbete a nuestro boletín.
Entérate de cuándo hay nuevos comentarios

