Una investigación realizada en las islas Kerguelen del océano Índico ha puesto de relieve que es imposible imitar el proceso natural de fertilización por hierro de los océanos y controlar sus efectos secundarios en todos los organismos marinos. La fertilización artificial de los océanos con hierro, para que aumente la cantidad de fitoplancton y que los océanos puedan procesar así mayor cantidad de dióxido de carbono atmosférico para reducir la contaminación, es una de las propuestas de la geoingeniería para reducir el impacto ambiental de las actividades humanas que se derrumba con este descubrimiento. Por Yaiza Martínez de Tendencias Científicas.
l fitoplancton, conjunto de
organismos acuáticos con capacidad fotosintética que viven
dispersos en el agua, precisa de una serie de nutrientes y también
de hierro para desarrollarse. El aumento de su presencia en el
océano aumenta también la cantidad de dióxido de carbono almacenado
por éstos y puede reducir por tanto la contaminación
atmosférica.
Por esta razón, algunas sociedades de geoingienería climática han
propuesto remediar el aumento de CO2 atmosférico por medio de la
manipulación de la bomba biológica, añadiendo de manera artificial
cantidades de hierro al mar.
Supuestamente, la cantidad aumentada de fitoplancton que se
derivaría de este añadido supondría una reducción del dióxido de
carbono presente en la atmósfera, lo que a su vez reduciría la
contaminación provocada por la actividad humana.
En el clima global juega un papel clave el intercambio de gases
entre el océano y la atmósfera, sobre todo del dióxido de carbono,
un gas de efecto invernadero. El carbono se presenta en el mar en
tres formas diferentes: dióxido de carbono soluble (CO2), como
hidrógeno de carbono (HCO3), y como carbono (CO3). Debido a que una
parte de CO2 en el agua se trasforma en HCO3 y CO3, el mar es capaz
de almacenar dióxido de carbono mejor que la atmósfera.
Proceso inimitable
Sin embargo, una investigación llevada a cabo en las Islas
Kerguelen, situadas en el océano Índico, acaba de poner de
manifiesto que el proceso natural de aumento del hierro en la
superficie oceánica es inimitable de manera artificial por su ritmo
natural (continuo y lento) y porque resultaría imposible predecir
los efectos secundarios en los recursos marinos de la adición del
hierro a los océanos.
La constatación de que, por tanto, la fertilización artificial con
hierro no sería igual al aporte natural de este elemento en los
océanos, según publica el CNRS de Francia en un
comunicado, tiraría por tierra una solución para la
contaminación del planeta : el hierro añadido por la mano del
hombre no nos ayudaría a limpiar la atmósfera.
Actualmente, y sin ayuda, los océanos absorben ya un tercio del
dióxido de carbono que emiten las industrias y demás fuentes
humanas contaminantes a la atmósfera. Se había pensado que, al
igual que se han plantado árboles para el procesamiento extra de
dióxido de carbono, se podía aumentar la captación de este gas por
parte de los océanos gracias a la fertilización del hierro en el
agua. Esta fertilización permitiría aumentar la cantidad de
microorganismos (fitoplancton) acuáticos que procesan el CO2.
Pero, tal como explican los artífices de esta investigación en la
revista Nature, la fertilización artificial jamás será tan eficaz
como el aporte natural de hierro propio de los océanos, lo que
acaba con un mito de la geoingeniería climática, a la que ya nos
hemos referido en otro artículo.
Proceso forzosamente natural
El fitoplancton fija el CO2 durante el proceso de la fotosíntesis,
capturándolo en la superficie de los océanos y, cuando los
microorganismos mueren, depositan el dióxido de carbono en el fondo
del mar.
Diversos estudios anteriores habían demostrado que no sólo los
nitratos son nutrientes esenciales para el crecimiento del
fitoplancton, sino que también el hierro es importante.
Aún así, el aporte de hierro al mar no es una solución del todo
fiable, aseguran los artífices de esta investigación, Stéphane
Blain y sus colegas, del Laboratoire d'océanographie et de
biogéochimie de Marsella (LOB) perteneciente al Centro Nacional de
Investigación Científica (CNRS) de Francia.
En el cuadro de la expedición internacional KEOPS, que comenzara a
principios de 2005, estos investigadores pasaron cuarenta días a
bordo del Marion Dufresne en el Océano Austral, a lo largo de las
islas Kerguelen.
En esta zona, cada verano se produce una explosión natural de
fitoplancton, originada, según los estudios de los científicos, por
un aporte natural de hierro procedente de las profundidades y que
es responsable de una floración excepcional.
Los científicos han podido constatar en un escenario natural que la
eficacia del hierro en este contexto es mucho mayor que la de los
resultados obtenidos con fertilización artificial, porque por cada
unidad de hierro de las profundidades, el mar capturaba entre 10 a
100 veces más carbono de lo normal en la zona.
Doble de eficacia
Le Nouvel OBS se pregunta al respecto si hemos llegado con este
descubrimiento al final de la utopía de la fertilización artificial
de los océanos.
La vía biológica de captura del carbono atmosférico, explica,
parece ser mucho más sensible a los aportes naturales de hierro en
el agua que a la adición artificial de éste, lo que pone en serias
dudas la eficacia de las manipulaciones de geoingeniería destinadas
a reducir la concentración de gas carbónico atmosférico por
fertilización de los océanos con hierro.
Una serie de expediciones al océano Austral entre los años 1993 y
2005 pusieron en evidencia que, en diversas regiones oceánicas, las
algas carecen de hierro, pero se multiplicaban con rapidez si se
añadían pequeñas cantidades de este elemento.
A pesar de todo, el estudio en el medio natural de las islas
Kerguelen ha revelado que el aporte natural de hierro en la zona
procedente de las profundidades marinas gracias a diferentes
mecanismos de transporte, el consecuente florecimiento del
fitoplancton y el posterior hundimiento del carbono a las
profundidades, es al menos dos veces más importante que la captura
del carbono logrado por medios artificiales, y que se consigue con
cantidades de hierro mucho menores.
El resultado muestra por otro lado que el sistema oceánico es mucho
más sensible a las adiciones naturales de hierro de lo que se
podría predecir de las experiencias artificiales.
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ma penca el articulo
me pareció a mí o esto no da nota de mucho caracter científico? va, hay que estar ahí investigando para poder hablar, pero como que se apuran a sacar conclusiones, por ejemplo, si se investiga bien el fenómeno de adición natural, no se podrá emular? se invierte tanto en tecnología y cañitos en una industria, seguro podrán hacer algo así. También me parece que 1/3 de CO2 asimilado por el océano nos da la pauta de que estamos a tiempo para modificar muchas de las actitudes negativas del ser humano sobre el medio ambiente.