Científicos chinos han adoptado un nuevo sistema de control de la calidad del agua potable a base de peces vivos, inspirado por la práctica de alerta temprana de fugas de gases tóxicos en minas de carbón, que consiste en bajar un canario a los pozos.
Estos peces protegen las fuentes del agua de la capital de día y de noche", indicó Wang.
La máquina, ubicada en el suroeste de la ciudad, contiene ocho cubetas, cada una con una muestra de agua y tres o cuatro peces de entre dos y tres centímetros de largo.
"En caso de estar contaminada el agua cambia el comportamiento de los peces, tal y como la velocidad de sus movimientos", explicó Wang.
Esta alteración es detectada por el dispositivo, que a su vez manda una señal de alarma a la pantalla del ordenador y a los teléfonos móviles de los inspectores.
Para este sistema de monitoreo se han seleccionado a los peces más sensibles a sustancias contaminantes, aseguró Wang.
"Tenemos a miles de estos peces en los depósitos de cría", dijo, "principalmente killis japoneses y peces zebra de la India, los más usados en este contexto por nuestros homólogos internacionales".
Los animales de entre tres y cuatro meses de edad son los más adecuados para esta tarea, añadió.
Cada partida de peces es reemplazada cada dos semanas para evitar que se adapten a los componentes contaminantes, subrayó Wang.
Los peces fueron transportados a Chengdu, capital de la
provincia suroccidental china de Sichuan, después del fuerte
terremoto del 12 de mayo 2008, para ayudar a garantizar la
seguridad de los recursos de agua potable de la ciudad.
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