Las características de la batería imprimible difieren significativamente de las que poseen las baterías convencionales.
esa menos de un gramo, no llega ni a un milímetro de espesor, y, por ejemplo, puede ser integrada en las tarjetas bancarias.
La batería no contiene mercurio y es medioambientalmente segura.
Su voltaje es de 1,5 voltios, estando por tanto dentro del rango normal de voltajes de las pilas eléctricas comunes. Conectando en serie varias baterías también pueden lograrse los voltajes de 3 V, 4,5 V y 6 V.
El nuevo tipo de batería está compuesto por diferentes capas: un ánodo de zinc y un cátodo de manganeso, entre otros. El zinc y el manganeso reaccionan entre sí y producen electricidad. Sin embargo, las capas del ánodo y el cátodo se disipan gradualmente durante este proceso químico. Por consiguiente, la batería es apropiada para aplicaciones de corta duración o que necesitan poca potencia, por ejemplo, en tarjetas de felicitación.
Los investigadores ya han producido estas baterías, aunque por ahora sólo de manera artesanal en el laboratorio, no a escala industrial.
Posiblemente a finales de este año puedan terminarse los primeros productos definitivos, con vistas a su futura comercialización.
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