Un monje tibetano se toca la cabeza mientras sube por los peldaños de piedra de un monasterio de 1.000 años ubicado sobre la cima de un cerro con vista al Himalaya.
l techo está vacío y carece de gracia como los cerros de alrededor, excepto por un muro bajo adornado con tridentes pintados, antiguos símbolos de poder. El único signo de la modernidad es un panel solar.
Muchos de los monasterios, o gompas, que cubren el valle Indus de Ladakh, en el noroeste de India cerca de China, cuentan con un pequeño rectángulo azul de tecnología fotovoltaica. Colocados a 3.500 metros de altura, tienen la ventaja de estar más cerca del sol que muchos otros lugares habitados. "Hay muchas posibilidades aquí, ya que tenemos más de 300 días de sol al año y la radiación solar promedio es elevada", dice Tashi Chombel, un ingeniero del gobierno local de Ladakh. La energía solar es usada para la iluminación nocturna más que para mitigar el duro invierno, que requeriría sistemas más costosos. Los aldeanos que construyeron sus casas en torno a los fértiles oasis de los áridos valles de Ladakh recolectan la escasa madera y excremento de animal como combustible. La mayor parte de la energía de la región, dominada por los budistas, proviene de plantas hidroeléctricas o de generadores a diesel, pero la bulliciosa capital, Leh, queda regularmente sumida en la oscuridad debido a la falta de suministro. Los establecimientos como las pensiones se suelen aprovisionar de velas. Es poco probable que los cortes de energía se detengan sólo con el comienzo de la construcción de una nueva planta hidroeléctrica de 45 megavatios este año, no prevista a generar electricidad por cinco años. Y hacer que los generadores funcionen a diesel está volviéndose costoso con el combustible dos veces más caro que hace dos años después, de que el petróleo superó la barrera de los 70 dólares por barril de crudo. Tales cortes de energía son vistos como un obstáculo para el desarrollo de India, que apunta a un crecimiento de dos dígitos y a competir por los activos petroleros alrededor del mundo para abastecer las crecientes necesidades de energía de su población de 1.100 millones de habitantes. El gobierno apunta a llevar la electricidad a todas las áreas rurales para el 2012 y ha asignado 3.100 millones de dólares para la electrificación rural. Alrededor de 500 millones de habitantes de India carecen de acceso a la electricidad, más que la población de la Unión Europea, de acuerdo con el Banco Mundial, cuyo brazo financiero para el sector privado, la Corporación Financiera Internacional (CFI), ha dicho que ayudará con proyectos rurales pilotos. "Hay una idea errónea de que las áreas rurales no pueden pagar: están pagando el costo más alto en generación con diesel", dijo el secretario de energía de India, R.V. Shahi, en una reciente conferencia de la industria. El gobierno da un subsidio del 90 por ciento a aquellos que planean instalar un panel solar en Ladakh, que cuesta entre 13.000 y 16.000 rupias, pero este año ha entregado poco de ese apoyo a pesar de su ambicioso objetivo rural y del alto costo del petróleo. "El costo es definitivamente uno de los asuntos clave y la energía solar es mucho más cara que la eólica, la que está atravesando un crecimiento fenomenal", dice Bishal Thapa, de la consultora CFI en Delhi. "El tipo de apoyo institucional que las instalaciones de energía solar reciben es para aplicaciones fuera de la red de suministro y tiende a fluctuar", agrega. Quienes no pueden esperar cuentan con generadores diesel, pero sufrieron en junio un alza del 7,0 por ciento en el precio del combustible, cuando el gobierno trató de limitar las pérdidas de las refinerías estatales por la brecha entre el limitado valor nacional y los altísimos precios a nivel mundial. Chombel dice que aparte de los costos del combustible, puede tomar meses para que se reemplacen los generadores diesel si se rompen en Ladakh, que está aislado de los caminos durante seis meses de invierno al año. El Grupo de Desarrollo Ecológico de Ladakh con sede en Leh ha reemplazado uno de esos generadores por una planta solar de 100 kilowatios, proporcionando energía a 10 aldeas y está planeando otra planta más. Además, para dar calor recomienda la llamada energía solar pasiva, por medio de paredes de ladrillos que mantienen el calor y ventanas de vidrio que miran al sur, lo que sólo permite mantener habitaciones por arriba de los cero grados cuando hace menos 20 afuera. Eso puede reducir el uso de madera.Pero la agencia parece ser pesimista en cuanto a financiar un mayor uso de la energía solar. "El financiamiento no es algo simple", dice su director, Phontsog Namgyal. "La planta costó 77 millones de rupias, que fueron producto de donaciones y los excepcionales subsidios para paneles solares son limitados", agregó.
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