Un coche equipado con un telémetro láser (aparato que sirve para determinar las distancias), y con cámaras y sensores omnidireccionales, ha sido capaz de explorar y recordar lugares de la misma forma en que lo hacemos los mamíferos. La proeza se obtuvo mediante un sistema informático de navegación basado en el funcionamiento del hipocampo, la región del cerebro asociada a la memoria espacial, que permite al vehículo seguir huellas cognoscitivas del entorno. De esta forma, el vehículo consiguió recorrer un kilómetro y medio de una zona urbana sin perderse. Por Marta Morales de Tendencias Científicas.
n sistema informático de navegación basado en el funcionamiento
del hipocampo, que es una región
del cerebro localizada bajo la corteza y que desempeña una
importante función en la memoria, ha sido aplicado en un coche
robótico y autónomo, que ha conseguido seguir una serie de lo que
los científicos han dado en llamar huellas cognoscitivas de sus
alrededores.
De esta manera, un automóvil ha sido capaz por primera vez de
explorar y recordar lugares de la misma forma en que lo hacemos los
mamíferos. En la prueba, el vehículo consiguió recorrer con éxito
un kilómetro y medio de una zona urbana sin perderse, informa la
revista Technology
Review.
El vehículo escogido para el experimento es de la marca
Daimler-Chrysler Smart Car, y estuvo equipado con un telémetro
láser (aparato que sirve para determinar las distancias), y con
cámaras y sensores omnidireccionales, especialmente aplicados para
la realización del experimento.
El mismo sistema ha sido también probado en un robot al que se
trasladó a un sitio desconocido desde el que debía regresar a casa.
El experimento fue realizado por Adriana Tapus, especialista en
robótica de la University of Southern California de los Ángeles,
que el año pasado presentó una tesis sobre el
sistema.
Exploración y mapeo simultáneos
Tal como explica Adriana Tapus en la mencionada tesis, la
localización y cartografía simultáneas (SLAM, de localización,
planificación, exploración y mapeo) es la técnica que se pretende
perfeccionar, puesto que cada vez es considerada más importante
para robots, vehículos autónomos y vehículos militares aéreos no
tripulados. El objetivo final sería crear un mapa a partir del cual
el robot pueda moverse, al mismo tiempo que continúa explorando su
entorno.
La dificultad radica en que se debe cartografiar un entorno
desconocido, a la vez que se actualiza una posición concreta dentro
de ese mismo mapa. A esa dificultad habría que añadir la
inexactitud inherente de todas las medidas que realizan los
sensores, lo que produce errores en el mapa que el robot
genera.
Para resolver estos problemas, Tapus decidió imitar la forma en que
las personas nos movemos por el mundo. En colaboración con el
especialista Roland
Siegwart, jefe del Autonomos Systems Laboratory de la École
Polytechnique Fédérale de Lausana, en Suiza, desarrolló un sistema que
recoge los datos sin procesar detectados por los sensores del
robot, como los bordes verticales, las esquinas y los colores, y
los combina en una única descripción o huella del lugar.
Esta huella consiste en una lista circular o continua de
características significativas que se reúnen en una representación
única. Tapus cree que de esta forma nuestro cerebro forma el mismo
tipo de combinaciones mientras establece la posición relativa de
las señales que percibimos.
Localización y referencias
En los cerebros de los mamíferos existen unas células que residen
en el hipocampo y que se ha demostrado que se activan siguiendo
diversos patrones según la localización del animal. Existe un
enorme interés en intentar copiar este modelo biológico y aplicarlo
a la robótica, porque funciona perfectamente.
Las soluciones que han propuesto los sistemas SLAM tradicionales
radican en utilizar los sensores robóticos para construir
continuamente mapas geométricos de su entorno o para crear
representaciones simbólicas de las características que rodean al
robot. Pero estas aproximaciones generan problemas: sin son más
precisas, el robot tendrá más dificultades para reconocer el lugar
más tarde, y si no lo son suficientemente el robot confundirá un
lugar con otro.
Las huellas cognoscitivas que imitarían el funcionamiento del
hipocampo evitarían estos problemas proporcionando una nueva forma
efectiva de representación de los lugares, y que requiere sólo de
unos pocos recursos informáticos. Además, dado que mantienen la
posición relativa de las señales, resulta fácil usar algoritmos de
probabilidad para compararlas con sitios conocidos, incluso si el
robot no se encuentra situado en el mismo sitio o si alguno de los
objetos de un entorno anteriormente conocido se han movido.
Todo esto será muy útil para los sistemas de navegación en
automóvil, porque aunque el GPS es suficiente para situarse, a
veces resulta útil conocer la posición del robot o del vehículo con
respecto a edificios, árboles o intersecciones. Para ello, se
requiere una técnica más refinada, más cercana a la de la
biología.
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Mejor que el carnet por puntos es que los coches robotizados sean una realidad pronto. Asi solo habria muertes por fallos mecanicos, que son minoritarios frentes a los errores humanos.
Interesante serviría mucho para la gente Invidente!!
me parece bien por que asi la humanidad va mejorando su tecnologia.
me parece iportante, pero no es mas que uno de los muchos logros que el hombre debe superar para demostrar la supremacia del cerebro y el conocimiento humano.... nos falta mucho por descubrir... y pensando en violencia